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Domingo Delgado |
FIRMA DE OPINIÓN |
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Perspectiva de levante | |
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Domingo Delgado Peralta es natural de Lorca (Murcia), tiene 47 años, está casado y es padre de cuatro hijos. Es Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Ha sido jefe de Régimen Jurídico de la Gerencia de Emergencias del Servicio Murciano de Salud y abogado rotal con especial habilitación para Tribunales Eclesiásticos. Ha trabajado como orientador, terapeuta y mediador familiar. Es especialista en derecho de menores y en arbitraje en la resolución de conflictos, además de máster en Bioética por la Univ. de Murcia. Es experto en Criminología por la UNED, en prevención de riesgos laborales, en emergencias y en derecho de consumidores y usuarios. Es Diplomado en Locución Audiovisual y actualmente cursa el 2º Ciclo de la Licenciatura de Periodismo en la Univ. de Murcia. Ha colaborado como consultor familiar en el Centro de Orientación Familiar Tomás de Aquino, de referencia para la diócesis de Cartagena – Murcia. Es miembro fundador de la Asociación Profesional de Consultores Familiares de España, de la Asociación de Familias Numerosas del Sureste de España -de la que ha sido presidente y desempeñando actualmente una vocalía-, del Centro UNESCO de la Región de Murcia -del que ha sido secretario-, de la Asociación Liceo Familiar, del Ateneo Digital de Murcia y de la Asociación Consumo Familiar de Murcia. Fundó el Foro de la Familia de la Región de Murcia. Ha sido ponente en diversas comunicaciones sobre temática familiar (ámbitos jurídico, de orientación y mediación) y profesor asociado de la Escuela de Relaciones Laborales de la Univ. de Murcia. Es profesor en Prevención de Riesgos Laborales, docente en los másters de Emergencias y Bioética de la Univ. de Murcia, y en el Servicio Murciano de Salud, y vocal del Consejo Asesor de Ética Asistencial de la Consejería de Sanidad de la Región.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| Crisis del capitalismo neocon globalizante |
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| En pleno desarrollo de la crisis del actual sistema capitalista globalizante, que ha pretendido exportar el modelo radical de capitalismo liberal, experimentamos los perniciosos efectos de la importación del modelo neocon, al que se le quedaba corto el ámbito estadounidense, y precisaba alcanzar nuevos mercados, so pretexto de facilitar también el acceso a los mercados propios de otros países, que compartieran sus reglas de juego. |
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Pronto se nos vendió la idea de las bondades del capitalismo globalizante, de que el mundo era una “aldea global” en que todo debía de estar interconectado, con la idea que era necesario para el progreso económico. Y desde los políticos locales postuladores de tales planteamientos, se nos hacía continua prédica de las bondades del sistema, así como de los peligros de quedarse al margen de este.
En aquel entonces, no faltaron voces que defendieron el modelo de “Estado del bienestar” de la Europa Occidental, al que los postulantes neocon adujeron que era económicamente inviable, sobre todo si se quería mantener el pleno empleo y el crecimiento económico. Aunque no dieron fundadas razones de sus tesis.
Pero el transcurso del tiempo nos ha ido presentando el relanzamiento a escala mundial de un capitalismo salvaje, sumamente competitivo, donde las grandes multinacionales y sus gobiernos aliados juegan con los intereses de los consumidores de los países desarrollados, y marginan hasta el olvido a los países subdesarrollados, controlando los flujos económicos de aquellos, así como de los países en desarrollo. Así hemos podido comprobar como el sur pobre trata de salir de su fatalidad emigrando a un norte próspero que ha perdido los valores humanos que predica, pues el individualismo egoísta corroe su, cada vez más débil, conciencia social.
Por otro lado los países en vías de desarrollo, son controlados a distancia por lo grandes núcleos financieros mundiales que limitan sus recursos y producción a los intereses del gran capital.
Y en los países desarrollados, se han fijado unas pautas sociales de comportamiento que priman el consumismo, de forma que finalmente los habitantes de los mismos son meros “reos de consumo” –cuyos salarios tienen empeñados hasta las cejas entre hipotecas, créditos varios y adquisiciones múltiples-, a modo de una nueva esclavitud. Entre tanto que las grandes empresas aumentan exponencialmente sus resultados, las pequeñas empresas acaban por ser excluidas del mercado por las más potentes, en una espiral de cainismo codicioso.
Naturalmente, este sistema está necesariamente abocado al agotamiento, pues no se prodigan prácticas de ahorro, ni de lealtad comercial, y cada vez hay menos hueco al mantenimiento de servicios públicos, especialmente de carácter social, que se descartan por ineficaces y taras al crecimiento económico.
Pero la codicia ha adelantado el final, puesto que parte de esos grandes núcleos de poder financiero han faltado a sus más elementales responsabilidades –de la mano de la falta de control estatal- y han tejido una arquitectura financiera especulativa que ha dado al traste con la “gallina de los huevos de oro”; pero que en mérito a las conexiones globalizadotas del sistema han traspasado sus problemas económicos a escala planetaria, generando una de las mayores crisis de la historia reciente.
De tal manera que el mal menor, supone que los gobiernos –o sea la sociedad- tengan que soportar los grandes fallos e irresponsabilidades de ese sistema insolidario, y para evitar males mayores, haya de tenerse solidaridad con los insolidarios mercaderes que han esquilmado al propio sistema.
Así pues, considero que el fracaso del sistema, debería de conllevar su profunda reconsideración. Y los países de la UE en vez de seguir el modelo capitalista neocon, deberían de reconsiderar su vuelta al “Estado del bienestar” que tanto progreso económico y social generó en la Europa de la posguerra, gracias al buen funcionamiento de los servicios públicos, de un sistema público de pensiones, de un sistema sanitario público, de un sistema de educación pública, y de unos servicios sociales –que se dotan de una política social justa y solidaria con los que menos tienen, evitando marginalidades sociales en nuestras sociedades-. Pero para eso, Europa ha de poner vallas a su sistema económico que evite nuevos descalabros como el que vivimos, incluso con el establecimiento de barreras aduaneras, con el fin de evitar la desleal competencia de empresas que fabrican con bajos salarios, sin costes sociales, y ponen en riesgo nuestro sistema de protección social europeo.
Al mismo tiempo, que creo que los sindicatos y las asociaciones de consumidores y usuarios tendrían bastante que decir sobre este asunto, de forma que se pidan explicaciones de las causas de la actual crisis, para cortar de forma radical con nuevos circuitos que desestabilicen el progreso y el bienestar de nuestros pueblos. Y exijan el establecimiento de medidas que garanticen la estabilidad y viabilidad de nuestro sistema, aun a riesgo de no participar del engaño codicioso del gran capital.
| | Domingo 5 de octubre de 2008 |
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| Prevención de la prositución |
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| Sobre el oficio más antiguo del mundo, mucho se ha hablado y no tanto se ha hecho, para poder prevenir la caída en este fenómeno que en la mayoría de los casos tiene un alto componente de marginalidad social. |
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Según las épocas se ha tendido a su erradicación mediante la prohibición, o a su tolerancia, pero no siempre se ha tratado de abordarlo desde unas posiciones de prevención social, para que aquellas personas que no lo deseen no sean objeto de trato negocial con su cuerpo.
En nuestro país resulta una creciente realidad, que nunca dejó de estar, ni siquiera en los momentos de mayor persecución policial, por imperativo de la normativa penal. Pero en la actualidad, con el advenimiento del régimen democrático, no tiene la consideración de ilícito penal su ejercicio, aunque se mantienen tipos penales relativos a su explotación, como resulta el caso del proxenetismo, pero que no siempre tienen una justa determinación, en la mayoría de los casos, por su especial componente mafioso.
Personalmente, no pretendo dar prédicas de moral, ya que en edad adulta cada uno es libre de tomar opciones personales, y realmente este tipo de determinación no deja de ser personal. Pero lo que no me parece bien, ni ética ni socialmente, es que gran parte de esas personas tomen esta determinación bajo la presión de la necesidad, bien para sobrevivir económicamente, bien por la necesidad de costearse el vicio de la droga –pues en muchos casos, ambos submundos se entrecruzan-. Por consiguiente, en estos casos –que posiblemente sean la mayoría- no estamos ante una opción libre de la persona que decide dar el paso de ponerle precio a su acceso carnal.
Tal es la situación que se aprecia en los medios de comunicación con el caso de muchas mujeres inmigrantes, que ejercen el antiguo oficio, desde el engaño y por pura necesidad, e incluso coacción, según se refiere por parte de las mismas tras redadas policiales en locales de alterne, donde la policía se encuentra a muchas de estas mujeres en situación de auténtica esclavitud. Por tanto, es un hecho que el fenómeno migratorio trae a nuestra sociedad a muchas mujeres en estado de necesidad económica y social, que se ven abocadas a la práctica de la prostitución para poder salir adelante.
De manera, que el problema ha de observarse desde varios perfiles, y no sólo desde una falsa progresía de mero ejercicio de la libertad personal, que acaba concurriendo con el más rancio machismo de la explotación de la mujer, al menos en los resultados. Y tales perfiles han de contemplar necesariamente las realidades social y económica de las personas que se encuentran en dicha situación.
Así las cosas, lo oportuno parece empezar por ahí, de forma que ninguna persona se viera obligada por la necesidad a tener que entregar su cuerpo a otra por dinero; para lo cual ya existen experiencias en algunas ciudades de trabajo social con mujeres en esta situación para darles asistencia, enseñarles oficios alternativos, y trabajos para que salgan adelante, tanto ellas como sus hijos –pues en no pocos casos, el drama se agrava con la existencia de responsabilidades familiares a su cargo-, ante lo que una sociedad justa no puede mirar hacia otro lado. De forma que así muchas mujeres podrían salir de ese submundo sórdido.
Hechos estos deberes sociales, por parte de las diversas Administraciones Públicas, quedaría un resto de personas –naturalmente menor- que de forma libre tomara una decisión determinada en su vida, ante lo que la sociedad no puede decir nada más, que respetar, pero también exigir ser respetada, de forma que se lleve a cabo esa práctica no sólo libre, sino también discreta, evitando el escándalo y la molestia de su práctica callejera, regulando su situación sanitaria y social.
Entre tanto, hay otras medidas que también pueden contribuir a la reducción de este fenómeno, en el que tiene bastante que decir el sector de los medios de comunicación, especialmente la prensa escrita, ya que desde hace años las páginas de anuncios por palabras vienen plagadas de anuncios de prostitución. Lo que también da idea de la dimensión económica y social del fenómeno. Pero que de alguna manera contribuye a ese negocio mediante la inserción de anuncios muchos de ellos particularmente explícitos, que deberían de ser excluidos de dichos medios.
Por tanto, resulta necesario –cada vez más- la adopción de políticas activas que arbitren medidas de prevención de la prostitución, que incluyan entre las mismas la prohibición de dicha publicidad en la prensa. Y en todo caso, debería de haber un consenso deontológico entre los responsables de dichos medios de comunicación para cortar con dicha publicidad, y así entre todos iremos tomando medidas que ayuden a reducir el fenómeno de la prostitución a unos ámbitos de discreción y de auténtica libertad de los que actualmente está exorbitado.
| | Lunes 29 de septiembre de 2008 |
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| Conflicto en Gambia |
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| La masiva inmigración en España se vive, por gran parte de la ciudadanía, como un problema social de primera envergadura, especialmente en los momentos de crisis económica en que va entrando el país. Tal es así, que se situaba como una de las principales preocupaciones de los españoles, junto al paro, y la violencia terrorista. |
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Y realmente es un grave problema para España y para el resto de Europa, que sin embargo, no contemplan que nuestro país tenga una política uniforme y continua en materia de extranjería; pues desde la demagogia de los “papeles para todos”, hasta las soluciones otrora del PP de fletar aviones con inmigrantes a sus respectivos países para que allí realizaran los trámites administrativos y volverlos a admitir en España (“solución Fernández Miranda”), resulta claro que no hemos tenido una política clara y definida al respecto. Hasta tal punto, esto es así, que recientemente el ministro de trabajo ha aludido al excedente de inmigrantes sin trabajo, en un momento de recesión económica, cuando tampoco hay trabajo para los nacionales, como algo que necesariamente requiere urgente corrección, si bien la Vicepresidenta De La Vega, le enmendó la plana a renglón seguido, y restableció la tradicional ambigüedad oficial.
Resulta evidente que la polarización de la riqueza y el progreso material en una sola zona del planeta, expone pública e impúdicamente, la injusticia del norte – sur, que sigue sin corregirse, sino que por el contrario cada vez se ahonda más en la diferencia. Esas zonas del planeta postergadas tienen el mismo derecho, que los del norte rico, a la prosperidad económica y social. Pero parece que fueran fruto de una maldición, que les impide ese progreso. Y es que resulta necesaria una decidida y eficaz ayuda del norte rico sobre el sur pobre, más allá del dinero que se les ha estado enviando que no sólo no ha bastado para solucionar el problema, sino que ha sido acaparado por las élites locales para su enriquecimiento, aumento de la corrupción interna, y de las diferencias sociales.
Por otra parte, hemos de considerar el natural derecho de todo viviente de viajar y recorrer cualquier lugar de la tierra, y de emigrar para conseguir una vida más digna para sí y los suyos, especialmente cuando le es negada en su lugar de origen. Por tanto, desde el punto de vista ético y humanitario no sería ético negar el derecho a la emigración de las poblaciones.
Pero razones de orden público, social y económico, recomiendan que tales hechos no se produzcan de modo masivo sino proporcionado a los lugares de destino, pues de lo contrario sólo se conseguiría la exportación del problema económico y social. Hecho que cualquiera puede entender, por ser de pura lógica, pues no se puede exceder la capacidad productiva de un país, como no se puede exceder el pasaje de un barco, avión o vehículo respecto de su máxima carga, pues de hacerse la catástrofe será un hecho.
Así las cosas, se ha ido evolucionando hacia un mayor control del fenómeno migratorio en el entorno de la UE, seguido de una política exterior de acercamiento y colaboración con los países exportadores de estas masivas migraciones clandestinas, que han conllevado la firma de convenios reguladores de este fenómeno, con la posibilidad de devolución de los nacionales de estos países que se encuentran ilegalmente en España, lo que ha obligado a nuestro país a desembolsar grandes sumas de dinero, para que estos países se interesaran por controlar el hecho migratorio ilegal.
No obstante, esta semana hemos asistido a un incidente con Gambia, que tras recibir un vuelo fletado por el gobierno español para la expatriación de más de una centena de ciudadanos de esa nacionalidad, con una escolta de unos cien agentes de policía nacional, tras llegar al aeropuerto de destino el gobierno de Gambia prohibió el desembarco del pasaje, y tras largas horas de espera en el avión en condiciones infrahumanas, por el rechazo del gobierno de Gambia, hubo de volver el avión con su cargamento. Con lo que supone de gasto inútil para las arcas públicas españolas, y tomadura de pelo en el ámbito de las relaciones bilaterales por parte de las autoridades del país africano, con las que España concertó un convenio de cooperación de varios millones de euros. Dinero que jamás debió dar nuestro país al autoritario y místico presidente Yaya Jammeh, que gobierna un país cuyas circunstancias políticas y sociales llevan a su pequeña población de más de un millón de habitantes a tratar de buscar fortuna en Europa.
Por tanto, no siendo el incidente de recibo, dentro de un país con el que se mantiene un convenio ad hoc, considero que el ministro de exteriores español debería aclarar contundentemente la situación con Gambia, descontándole los 5.000 € de gastos del vuelo frustrado de las ayudas convenidas, y reenviándole rápidamente el pasaje. So caso, de tomar medidas superiores en el orden bilateral.
Jammeh, cuya excentricidad es conocida desde que expulsó de Gambia al representante de la ONU, por reprobar las afirmaciones de aquel sobre su capacidad de curar el SIDA por medios tradicionales, debe de entender que no se juega con España, que las dádivas ya se terminaron, y que no ha lugar a chantajes sobre nuestro país. Pues de lo contrario, este puede ser un mal precedente entre los países de la zona.
| | Lunes 22 de septiembre de 2008 |
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| Debates artificiales frente a los reales |
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| La experiencia nos viene demostrando que en nuestro País la izquierda domina mejor la comunicación pública que la derecha, pues suelen presentar mejor sus proyectos en los medios informativos, además de dirigir bien la opinión publicada, para que la haga suya la opinión pública, e incluso presentar debates artificiales para eludir o aminorar el eco de los debates reales que tiene la sociedad. |
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Este último resulta ser el caso del nuevo debate abierto por el gobierno socialista sobre una nueva ley de aborto para solapar el debate real de la crisis económica que va haciendo estragos en muchos hogares españoles, que está presentando en España los peores indicadores económicos de la UE, y de la última década; con un paro que ya llega a los dos millones y medio, y al paso que vamos, lamentablemente aumentará.
Pero lo que resulta peor, para la percepción del común de los españoles, es la tímida y vacilante acción gubernamental, donde o se toman escasas medidas, o las que se anuncian no duran más de veinticuatro horas, por las matizaciones del propio gobierno en flagrante contradicción, como ha ocurrido con las medidas anunciadas por el Ministro de Trabajo sobre la cesación de la contratación de inmigrantes en origen, ante las alarmantes cifras del paro, y que se han visto rectificadas sustancialmente por la Vicepresidenta De La Vega.
Naturalmente, esto resulta ser un mal síntoma, cuando se pierde el rumbo en medio de la tempestad mal lo llevamos. Y de la preocupación podemos pasar al espanto, pensando en la que puede venir, y sobre todo en las dudas reales de nuestros responsables políticos, cuyo discurso cada día pierde más crédito público, pues empezaron negando la crisis evidente, y ahora parece que no saben qué hacer.
Pero para tapar la imagen de ineficacia y confusión, desenfocando el prisma de la dura realidad cotidiana, vuelven a sacar los debates artificiales –que realmente no demanda la sociedad- y plantean la reforma de la ley de aborto pretendiendo implantar una ley de plazos pura y dura, so pretexto de una uniformidad de criterio en todo el territorio español, y como avance progresista sobre derechos cívicos de la mujer (¡qué ironía!).
Naturalmente, con este “señuelo” nos distraemos discutiendo del “sexo de los ángeles”, mientras la realidad económica asfixia a muchas familias españolas, que no tienen solución para su problema, después de haber dado lugar a que se metieran en grandes créditos por unas viviendas de precio inflado, en un mercado donde las Administraciones Públicas no sólo no intervinieron para corregir las desviaciones de precios, sino que también “pusieron la mano” indecentemente. Con lo que tras haber sido esclavizados de por vida a créditos indigeribles, finalmente también ante el nerviosismo bancario por la crisis, acaban siendo ejecutados y privados de vivienda, o caen en manos de usureros que acaban de esquilmarlos, sin que para esta legión de desgraciados haya respuesta gubernamental alguna, si quiera sea en subvención de puntos de interés, renegociación de créditos, etc. ¿Dónde está el “Estado Social”?, ¿y el gobierno socialista?, ¿donde los sindicatos mayoritarios?.
Igual que el repunte de la inflación, con un incremento desmesurado de los precios de productos de primera necesidad de consumo, que desde hace más de un año campan a sus anchas, sin que se controlen por la acción del Gobierno.
Ahora lo importante es que la que quiera abortar que lo haga en “cómodos plazos”, entre tanto, los derechos del nasciturus ni se contemplan.
Precisamente cuando el incremento de abortos es exponencial, respecto de las cifras de años anteriores, con la actual ley vigente, que la única molestia que les plantea a las abortistas es recurrir a una clínica específica –que ya cuenta entre su elenco médico con psicólogos y psiquiatras que redactan el preceptivo informe de malestar psicológico de la gestante ante el futuro parto- y tras meros trámites burocráticos, pues según se ha puesto de manifiesto en un reportaje con cámara oculta de un medio de comunicación nacional, dichos controles psicológicos son mera apariencia, y finalmente toda la que quiere acaba por abortar. Luego, ¿donde radica actualmente la necesidad de un cambio de ley permisiva, con el pretexto de la permisividad?
Naturalmente, en la emergencia del momento actual, que requiere un cambio de atención pública, ante los datos críticos de la economía.
Aunque la defensa de ZP frente a estos argumentos, es el demagógico ataque de calificarnos de hipócritas, perdiendo el famoso talante de aparente tolerancia del que ha hecho gala. ¡Claramente trasluce la tensión ante el difícil presente, y dudoso futuro económico!
| | Lunes 8 de septiembre de 2008 |
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| ¿España en crisis económica? |
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| Acabado el proceso electoral, en el que el capítulo económico fue de los pilares claves de la campaña, siguen nuestros políticos barajando la cuestión económica como arma arrojadiza de la contienda política diaria. De manera que para la oposición estamos en una seria crisis económica, y para el Gobierno en una coyuntura económica de desaceleración. Poniendo de manifiesto su clásico desencuentro, ante el desaliento de la ciudadanía, que a diferencia de otras cuestiones, la económica le resulta particularmente sensible, pues asiste en los últimos meses a un crecimiento excesivo de los precios de los artículos de primera necesidad, con el consiguiente repunte inflacionista. |
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Y con los contradictorios mensajes que le llegan desde las instancias oficiales, y de la oposición, no hace sino crecer su desconcierto ante la realidad y alcance de esa desaceleración o crisis económica que se le indica.
Ciertamente estamos en un momento en que la economía ha dado un revés, la cuestión radica en determinar el alcance del mismo. Ya que no es lo mismo una desaceleración que una recesión, como no es lo mismo un resfriado que una pulmonía.
Lo cierto es que se ha dado un concurso de diversas situaciones económicas que convergen en la crisis. Por un lado, está el ámbito internacional, principalmente a cargo de la considerable subida de los precios del petróleo –con alzas históricas-, que vuelve a plantear la necesidad de encontrar fuentes de energía alternativas, que deberían de haberse ensayado con mayor determinación tras las crisis del petróleo de 1973 y su agravamiento en el 1978, con una importante recesión internacional; a lo que también hay que añadir la crisis de producción de productos agrarios, especialmente grave en los países del tercer mundo. Por otro lado, tenemos en el ámbito nacional la crisis de la construcción, que no es sino un redimensionamiento de este sector, hiperdimensionado en los últimos años, que se veía venir, dada el alza desmesurada de los precios de los inmuebles, al que el propio mercado ha marcado sus límites.
Pero hemos de añadir a estos factores, de diversa procedencia y causalidad, el descontrol de precios de los productos de primera necesidad, especialmente de la cesta de la compra, que vienen creciendo sin más límite que la codicia de los diversos intermediarios que intervienen la comercialización de estos productos, de forma absolutamente innecesaria, que vienen determinando unos márgenes comerciales en productos –especialmente agrícolas- de 300, o 500%, según los casos (frutas, verduras, etc.), que están dando al traste con parte del sector agrario, al tiempo que se esquilman los bolsillos de los consumidores, pues no tiene lógica alguna, en el caso del limón, por ejemplo, que se pague al agricultor sobre 80 céntimos de euro el kilo, cuando se vende en el supermercado a 3 euros. Y así en muchos casos.
Naturalmente, esta situación hace que las economías domésticas se resientan, y padezcan dificultades para llegar a fin de mes, restrinjan las compras de lo innecesario, o secundario, y así el tren de la economía comienza a pararse, con los consiguientes despidos y cierres de establecimientos, por la falta de ventas.
Por eso, ante este cúmulo de circunstancias, externas e internas, debería el Gobierno de haber comenzado sus deberes en razón de tomar medidas que palien la situación, evitando que la crisis llegue a mayores. Lo que no vale es la ambigüedad calculada del lenguaje para no alarmar, al tiempo que apenas se afronta la dificultad. Como tampoco hace bien el alarmismo sin freno, con el que se pretende hacer oposición, en razón de que en el comportamiento económico también juega la psicología social, y el miedo a la crisis retrae la actividad económica contribuyendo indirectamente al incremento de esta.
Sin perjuicio de un necesario acuerdo de Estado, análogo a los “Pactos de la Moncloa” que tan buenos resultados dieron para superar la crisis económica de final de los setenta, en plena transición; se deberían de tomar inmediatamente medidas –que excluidas las monetarias, actualmente en manos de Bruselas- atenuaran los efectos del “parón económico”. Y ello, sin perjuicio de la conjunción de medidas de ámbito internacional que se están señalando por Organismos e Instituciones Económicas. Alguna de las cuales, debería pasar por convencer a la OPEP que incrementen su producción petrolífera para la reducción del precio del crudo.
Pero a nivel doméstico, se debería de ayudar a redimensionar el sector de la construcción, facilitando la reconversión de parte de esas empresas, y activando la obra pública. Incluyendo una eficaz política de VPO, de la que en los últimos años hemos estado “huérfanos”.
También resulta muy necesaria una medida legislativa de control de precios de productos agrarios, a modo de la promulgación de una “ley de márgenes comerciales” de productos agrarios y de primera necesidad, que eviten la injusta e irracional situación de los precios de mercado de dichos productos, muy superiores a su costo en el lugar de producción. Cuestión que nuestros vecinos franceses hace años que pusieron en práctica con excelentes resultados.
Por otra parte, y especialmente en un momento crítico para los sectores del transporte, pesquero y agrario, que han anunciado huelga por el excesivo coste del gasóleo, resulta vital que el Gobierno salga al paso de la problemática de estos importantes sectores para facilitarles una solución, que podría pasar no sólo por subvencionarles parte del coste del mismo, sino por una medida más justa y generalizada para toda la población, bajando el precio de la gasolina y gasóleos, al retirar en parte, o en su totalidad el gravamen impositivo que tienen en nuestro país estos productos (que supone un amplio porcentaje del precio), y que ha pasado a ser un producto también de necesidad, para el normal funcionamiento de la actividad económica y social del país. Y ello, entre tanto, no se ensaya con eficacia unos productos sustitutivos, que eviten estas crisis cíclicas de alza de precios. Ya que esa medida es mucho más necesaria –máxime en el momento actual- que el beneficio anunciado de los 400 euros.
Y lo que es más importante, que al Sr. Solbes se le vea abordar con garra el manejo de la crisis económica, en vez de emplear el filibusterismo político de la ambigüedad del lenguaje, o del nominalismo, para disimular una situación que ya se padece.
| | Domingo 8 de junio de 2008 |
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