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Ignacio de Cossío FIRMA DE OPINIÓN
La lidia
Ignacio de Cossío y Pérez de Mendoza nació en 1973 en Sevilla y forma parte de una familia estrechamente ligada al mundo del toro. Es sobrino del académico José María de Cossío y del rejoneador Josechu Pérez de Mendoza. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Gales-Ceade de la misma ciudad, ejerce como escritor, periodista y crítico taurino. Comenzó sus colaboraciones en RNE y posteriormente como redactor taurino en la Agencia Colpisa, Diario Ya, Diario de Sevilla, La Gaceta de Salamanca, Vía Digital, Antena 3 y Sevilla TV, así como en varios medios digitales. Actualmente dirige el programa 'Los toros en la onda' de Onda Cero Andalucía, colabora con Onda Melodía y Diario Metro, y escribe en Siglo XXI y El Semanal Digital. Destacan sus libros 'Cossío y los toros', 'Grandes faenas del siglo XX', 'Flamenco', 'Tauromaquia' y 'El Maestro Cañabate'. Ha participado como conferenciante en numerosos foros y posee diversos galardones y reconocimientos.
    

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ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS
Habemus Papam
Feria de Otoño de Madrid

Miguel Ángel Perera es el artífice de la mayor hazaña que se ha visto en la historia del toreo. Si alguien esta cerca del mejor toreo celestial ese es él, así lo afirmamos quienes le vimos en aquella faena de otoño bajo la soledad del genio divino. En silencio y con la sencillez de quién es grande, muy grande, impartió su primera bendición Urbi et Orbi en el centro del ruedo del Vaticano, bajo un mar de viento y conspiración. Todo estaba en su contra, el aire enloquecido y castizo del cerro, los tendidos glaciares de Las Ventas que para encalarlos hace falta siempre el milagro y un ganado de guerra y muerte.
Las cosas no pueden empezar peor y divisamos las banderas rojas señalando la llegada de viento de Toledo. El turrear de los toros en corrales parecen presagiarlo todo, pero ya nada puede detener el concierto y salta al ruedo el primer astado bautizado como Saltarín de Valdefresno, un precioso, bajo y astifino toro salmantino. Perera lo templa en varas para a continuación tallar su primera serie en redondo. Una primera serie donde se destaca la colocación y los tiempos necesarios para recobrar el aliento del toro. En la siguiente, baja la mano Perera y la extiende como túnica sagrada a los ojos de Saltarín que ya no salta a través del aire sino que es el aire el que salta una y otra vez en cada rincón de la plaza. Tampoco un tercer natural arrastrado, bello y templado por la arena conmueve los pilares de un público que mira para otro lado, hasta que se disparó el primer cañonazo. Cinco soberbias estocadas cinco, tomó el torero de la Puebla del Prior, como el mejor camino hacia la gloria.

El segundo de Cortés que atendía por Gorrión, nada más lejos de la realidad. En su precioso pelaje azabache Jarocho coloca un par de escándalo. El viento sigue atronando las puertas del cielo, es imposible vencerlo y ya no se puede torear. Pero Perera si lo hizo, cruzó como Moisés las aguas del Jordán, a cada batida de aire un paso hacia delante, su muleta no era ya túnica sino el estandarte del heroísmo personificado. Con la derecha avanza en tres ocasiones y en la izquierda el toro le sorprende, presagio de lo peor. Suena el aviso como leve campanada sorda, llega la espada, Miguel Ángel se entrega y cae prendido. El toro se derrumba pero le ha degollado un testículo, Miguel sin apenas mirarse entra en silencio en la enfermería para salir después cosido y sin anestesia. La tarde y la historia cambiaron el rumbo, el gesto en gesta, la hazaña en aventura y el milagro en realidad, fue como ver a Dios vestido de carmesí y oro.

Salta al ruedo el tercero de El Puerto bajo el eco del dichoso viento. Reservón y sin romper del todo se muestra el animal en los primeros tercios. Perera adelanta la faena y nos brinda tres series con la derecha perfectas, sublimes, eternas, muertas, olvidadas en el mar de la plaza tan llenas de temple como de mando imperial. Caen dos naturales del cielo como agua de Mayo, sin esperarlo por inesperadas, fueron maravillosamente recibidas. La plaza se levanta toda, otra estocada arriba y la cruz por dentro.

Se destoca Estocado, cuarto de lidia ordinaria y segundo de Vitoriano, ante la verónica juncal, suave y cadenciosa de Perera, en donde sus de manos solo acarician las piernas. No hubo brindis tampoco ni con el público, ni con el bonito toro, dominar y no ser dominado por nada ni por nadie fue su sino constante. El toro pierde fuelle que no brío en sus malas ideas, uno a uno cose los muletazos el sastre Perera, bajo su peor enemigo el omnipresente viento. La plaza en un puño, en cada envite, en cada tornillazo de Estocado, pero ya nadie conmueve las intenciones de Perera como el ciego de El Lazarillo que ya no observa a nadie, solo atiende a aquella música callada del toreo de Bergamín. Cuatro bernardinas y un molinete encienden las luces de la plaza, estamos ante el elegido, es él no hay duda, espadazo y Madrid se tiñe cal viva pidiendo la oreja merecidamente concedida.

Bellotito, de Valdefresno, se tuvo que llamar el quinto de la tarde, el toro del milagro hecho carne, reminiscencias quizás de una infancia perdida en ese campo extremeño en donde cada encina es una capilla sixtina nacida para alimentar el arte de Miguel Ángel. La leña no le faltó tampoco a Bellotito que él solo podía avivar hasta cinco inviernos, y precisamente en un invierno se quedó Perera, como el pedestal de una estatua. Nadie presagió nada, solo él sabiendo lo que se venía encima cedió sus piernas y casi su vida por la quintaesencia del arte. Asentado en la arena pronto es alcanzado por el animal que lo eleva al cielo y le alcanza casi al abdomen. Se desploma el cuerpo de Perera que no el alma, pide un corbatín y una espada, para dar su última lección de torería, el hombre contra el toro. Levanta una faena de la nada, recrea dos series en redondo con mucha verdad, demasiada y para entonces todo el mundo esta aterrado menos él. Pundonor, hombría, raza, virtuosismo, majestad, no hay adjetivos que definan aquellas series y aquella faena cerrada al natural por un coloso del toreo. A la suerte contraria, ésa que nunca le abandonó se entrega con la espada para lanzar el último suspiro, ejemplo de vida mientras ella exista. Madrid es un hervidero y el fuego es él. Oreja de faena histórica y marcha real camino a la enfermería, su sombra es un monumento al honor y al valor, todos se abren a su paso. Saleri mataría por él, sin pena ni gloria, el último toro encastado de FuenteYmbro y pronto la noche y el miedo cubrió todo. Sin su entrega voluntaria no hubiera podido consumarse la epopeya, y sirva de ejemplo a la Fiesta, este impulso generoso de un hombre que soñó un día con ser torero. Perera sin reservas, en integra y total santa renunciación, ha glorificado un arte. Esta fue su obra, que como columna trucada para y por el arte, vio nacer al último Papa del toreo.

Ficha técnica
Plaza de toros de Las Ventas. Viernes 3 de octubre de 2008. Segunda de la Feria de Otoño. Lleno hasta la bandera. En tarde fría y mucho viento se lidiaron seis toros por este orden: 1º bis de Valdefresno, 2º de Toros de Cortés, 3º de EL Puerto de San Lorenzo, 4º Victoriano del Río, 5º de Valdefresno y 6º un sobrero de FuenteYmbro. Bien presentados y juego desigual en líneas generales. 1º noble pero a menos, 2º duró lo justo, 3º reservón y complicado, 4º con casta pero sin fuerza, 5º noble pero sin clase, 6º emocionante, encastado y repetidor.

Miguel Ángel Perera, de carmesí y oro. Único espada: Palmas, palmas tras aviso, oreja tras aviso, oreja tras aviso y oreja. Pasó a la enfermería y no pudo estoquear el sexto.

David Saleri, de vainilla y oro con remates negros. Silencio tras aviso.

Sábado 11 de octubre de 2008
La catedral del mar
Sevilla no se merece esto. Lamentable, penosa y tercermundista es la imagen que ha dado la Real Maestranza de Sevilla en esta última de San Miguel. Es la gota que colmó el vaso, seis suspensiones seis, en una misma temporada es algo inédito y sin precedentes en la historia de Sevilla. Desgraciadamente sabemos de sobra que actualmente seguimos ostentando el penoso record de ser la plaza que más festejos se han suspendidos de cuantas ferias se celebran en el orbe taurino español debido a nuestras lluvias tropicales y casi monzónicas que como rayo que no cesan aparecen al primer tararí maestrante, pero seguimos sin remediarlo. Esto no es la catedral del toreo, es la catedral del mar.
¿Cómo en pleno Siglo XXI, no hay más medios para apaliar una copiosa lluvia en la pasada feria, que una carretilla, un puñado de rastrillos y un cuarteto de operarios de plaza? Habría que tomar nota de la reciente Copa Davis celebrada en las Ventas que con la que cayó, en treinta minutos se solucionó todo lo solucionable.

De verdad, esto clama al cielo. Lo poco o casi nada que se ha hecho por remediarlo. Hay voces de autoridad y nombre en esta ciudad que afirman que con una simple lona, poniendo los medios que en anteriores ocasiones si se han llevado a cabo, interviniendo camiones, máquinas elevadoras o volviendo hacer un drenaje en condiciones previo a los festejos, se podría haber arreglado el asunto, pero nadie le pone el cascabel al gato.

Y yo me pregunto ¿Ha existido voluntad real y los medios necesarios para la celebración de los festejos de San Miguel? La sospecha de un remunerado seguro planea sobre el coso del baratillo.

Señores, hemos tocado fondo. Tenemos que buscar soluciones entre todos. Por un lado el organizador, la empresa Pagés, que regenta el coso, desde hace 75 años; la propietaria del coso la Real Maestranza de Caballería con más de tres siglos a sus espaldas, que no puede ser perjudicada y algo tendría que decir hoy lunes 6 de octubre en su última reunión de Junta de Gobierno. Señores maestrantes, un solo punto en el orden del día propongo, la aprobación inmediata de un estudio serio del drenaje de la plaza; la autoridad, con la nueva Delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla a la cabeza, Doña Carmen Tovar, que debería velar también por la imagen de nuestra ciudad para Andalucía y resto de España e imponer su criterio que me consta es extraordinariamente justo e intachable y ya se sabe primero si la Autoridad y el tiempo lo permiten..; los toreros, que no se plieguen tan fácilmente como lo han hecho esta vez, y que prevalezca sus voz y sus gestas; también a la afición sevillana, que lo denuncien en sus tertulias y peñas puesto que son éstos y no otros los que sustentan la Fiesta, y los que deberían, mejor que nadie, recordar a los estamentos implicados hasta el próximo Domingo de Resurrección, lo que no debe repetirse; Y por último desgraciadamente a ciertos sectores de la Prensa Especializada que no se atreven a llamar las cosas por su nombre. ¡Compañeros, esto ha sido una canallada y un durísimo golpe a la imagen y afición de nuestra ciudad!

Martes 7 de octubre de 2008
Los toros de la cal y arena
Novillada con picadores en la Real Maestranza (Sevilla). 05-10-2008.

La verdad es que todo ha sido una sorpresa y la novillada se me pasó volando. Si bien es cierto que me temía en un principio lo peor con una imponente, al menos en hechuras, novillada-corrida de Prieto de la Cal ante el tato, el mato y otro. El resultado fue bien distinto y hubo cosas muy interesantes que apuntar. Me explico. Lo de mi amigo Tomás ya no sale pegando bocados ni mucho menos, es más, sabiendo que esto no es Domecq ni por asomo, toda la novillada dejó estar que no es poco a los tres aspirantes con apenas experiencia. Otra cosa me sorprendió y en este caso negativamente hablando, y fue la actitud del novillero local Alberto Gómez a la hora de mandar picar y de que manera al primero de su lote. Aquello fue como dije en la ficha, algo criminal, se cebaron con él burel. Qué lástima por lo poco que se le atisbo en hechuras y maneras, todo apuntaba que podía llevar lo mejor dentro el pobre de Galopón. Claro que a lo mejor era lo menos malo para el poco oficio demostrado por el novillero sevillano durante su actuación de ayer tarde en la Maestranza. Y es que Gómez necesita placearse algo más o tener otra disposición y creo modestamente que no debió venir a tan importante compromiso con semejante ganadería.

En cuanto a los demás sí hubo detalles importantes. Lo primero fue como decía la predisposición de querer ganarle pasos a los novillos e incluso para ponerse a portagayola aunque las cosas no salieran como desearon sus compañeros sin duda, matizo. Lo del Jerezano, más conocido por Miguel Ángel Sánchez en los carteles, si que tiene mérito ya que sin apenas torear, saliera como salió con el capote hacia delante al peor de la tarde. Pronto llega el quite de Cabello por bajo y gustándose a la verónica. Miguel Ángel no desespera y lo intenta todo pero el novillo peca de clase y recorrido y ahí poco o nada se pudo hacer, estocada algo caída pero definitiva. Con el tercero llegó la emoción a la novillada, ya era hora. El novillo transmite y Miguel Ángel no se amedrenta, que pese al numerito de la espantá a portagayola le receta una serie en redondo suave y acompasada. Las siguientes series bajan de ritmo y calidad pero termina su faena de manera pasmosa con tres bernardinas vibrantes pese a errar en aceros. Vuelta por su cuenta y riesgo. Lo más destacado vino de Málaga y tuvo aire de torero con duende en el corte de su paisano Javier Conde, aunque este se le atisba que desde luego tiene más valor, su nombre Juan Carlos Cabello.

En capote el toro se mece más por el pitón diestro y Cabello rápido se da cuenta. Suave anda hacia la primera serie en redondo, en la segunda se aturulla y abrocha su primera actuación con una estocada caída de efecto fulminante. Lástima que durara poco el animal pero ahí hubo retales de cadencia de un chaval que pide torear no seis sino sesenta novilladas para que le asienten más. En el sexto nos descubrimos con el quinte de la novillada unas chicuelinas muy ajustadas y recreadas en las mismísimas columnas de Hércules a la vera de la casa del maestro de la Alameda. La cuadrilla tiene que mimar al novillo y no lo hace. Este tiene recorrido pero es algo brusco y las cosas deben hacerse con más temple, compás y la mano baja, al final nada de nada, todos los capotazos por arriba y así no hay manera. El novillo pasa una y otra vez y nadie es capaz de avisar a Cabello para que hilvane una seriecita sin enganchones. Parece que se lo dicen, ¡No, milagro! y de cuando en cuando, saca alguna tandita de buena nota. Bien podría haberlo hecho por el otro pitón y otro gallo le cantaría ahora. Vamos que tuvo la oreja cerca y no estuvo fino del todo. Creánme es una lástima porque dio la estocada del ciclo de novilladas y con algo más al natural hubiera acabado con el cuadro.

Ficha técnica
Plaza de Toros de la Real Maestranza. Domingo 5 de octubre de 2008. En tarde espléndida y con más de un tercio de entrada se han lidiado 6 novillos de Prieto de la Cal muy bien presentados y de juego desigual. En la novillada no rompió ningún novillo pero no tuvo el peligro de en otras ocasiones y se vieron varios novillos potables. Destacamos tercero por el pitón derecho, quinto de gran transmisión y buen pitón derecho y sexto algo brusco pero con recorrido. El primero fue asesinado en el caballo con premeditación y alevosía.

- Alberto Gómez, silencio en ambos.
- Miguel Ángel Sánchez, Saludos y vuelta.
- Juan Carlos Cabello, dos vueltas al ruedo.

En las cuadrillas: Saludó tras parear al quinto el torero de plata, Daniel Duarte de Algeciras.

Lunes 6 de octubre de 2008
Moral y Nazaré, esperanza de Sevilla
Antonio Nazaré, con su valor intacto y temple al natural volvió por sus fueros al coso el Baratillo. Novillada decepcionante salvada in extremis por un gran novillo-toro, el quinto de nombre Lascivito. En el lote de Nazaré hubo de todo. El primero resultó ser animal que no aceptó nunca el cuarto embarque, así que el torero de Dos Hermanas se limitó en ponerle la muleta muy pegada a la cara, guardar la distancia y perpetuar el tipo que no era poco. Ahí estuvo la clave, el nunca quitársela del hocico. Tres series en redondo siguieron con una serie al natural de mucha entrega en donde dejó retazos de una solidez que pide alternativa de tronío en la Maestranza. Lástima que Tequila, resultara más edulcorado que otra cosa y con él su efecto embriagador resultase tan fulminante. Frenazo del burel y ahí se acabó todo. Con el cuarto, un novillo de calidad la justa, supo dosificar mejor las series con muletazos sueltos, más sentidos y profundos por ambos pitones que los de su anterior ocasión. Tan expuesto estuvo Antonio que acabó dejando en evidencia el descaste del animal.
Pepe Moral, triunfó sobre todos y sobre todo, fue sencillamente el mejor de la tarde pese a sus múltiples virtudes y alguna que otra carencia. Maticemos...gran disposición en su toreo a la verónica con el primero y por justicia destacamos también el gran quite por Chicuelinas cámara lenta de Tendero. Inexplicablemente el novillo cambió a peor, perdió el celo en la embestida y aquello fue un recital de notas sin partitura a media altura. El sevillano seguro y firme tapó demasiado a un novillo sin fondo ni fuste que acabó pidiendo la hora y barbeando las tablas. Desmoralizado Moral, pinchó en hueso y el novillo le sorprendió al segundo volapié. Total, silencio y a pensar. En estas saltó al ruedo el mencionado Lascivito, que a la sazón resultó ser el más serio y de mayor calidad del encierro y claro la faena pronto adquirió una importancia sublime. Comenzó con la diestra una faena antológica, de manos bajas y profundidad indescriptible, propios de un matador de toros. Moral es ya un matador de toros que no necesita la alternativa. Con la segunda serie, la cosa coje una altura superior. En la tercera casi sale perfecta de no ser por aquellos remates entre las nubes que se inventó sin venir a cuento. Lo importante que se ha hecho, se hace y se hará en el toreo siempre fue, es y será por abajo. Parece que nos escucha y encadena una serie de cinco muletazos en redondo de pura delicia junto a un pase de pecho monumental, así sí Pepe…el novillo es de locura y de no ser por las excentricidades podrías haber cortado las dos orejas con mucha fuerza. ¡Manolo Cortés, interviene por favor, que al torero le sobra lo más difícil, el toreo del bueno y del caro! Guadaira dio un novillo extraordinario digno de vuelta al ruedo, resultado algo escaso para una familia que sueña el toreo desde el campo. Y por último que decir de Miguel Tendero, además de su gran quite, pues que no se quedó atrás en cuanto a valor y templanza se refiere, frente al peor lote y el más astifino. Destacamos con entusiasmo un comienzo muy torero de piernas genuflexas a lo Caballero y su gran oficio para pasaportar a un lote muerto de fuerzas con dos espadazos de alguien que pide una tercera oportunidad en la Maestranza.

Ficha técnica
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Viernes 26 de septiembre de 2008. Feria de San Miguel. En tarde espléndida y un tercio de entada se ha lidiado una novillada de Guadaira, bien presentada y de juego desigual. Primero con buen pitón izquierdo pero acabó pronto y resultó probón; segundo manso y sin clase; tercero parado y sin entrega; cuarto con clase sin continuidad y a menos; quinto con mucha clase y buen son en la muleta; sexto muy deslucido y rajado.

- Antonio Nazaré, de burdeos y oro. Ovación y silencio.
- Pepe Moral, de turquesa y oro. Silencio y oreja.
- Miguel Tendero, de grana y oro. Silencio en ambos.

Sábado 27 de septiembre de 2008
Antonio Ordóñez, el milagro del toreo
En el X Aniversario de la muerte del maestro, Antonio Ordoñez Araujo- *Ronda, 16 de febrero de 1932 - †Sevilla, 19 de diciembre de 1998.
Diez años nos distancian de su recuerdo más directo, de su figura y su legado inmortal. La aparición de Antonio Ordóñez en la década de los años cincuenta supuso para el toreo el nacimiento de una nueva estética y concepto en el arte de torear. El valor y la cadencia con los que el tercer hijo de “El Niño de la Palma toreó en sus décimo novenas temporadas completas, las siete corridas goyescas posteriores y las dos corridas de su ultima aparición en los ruedos en donde pudo estoquear un total de 2.300 reses, siempre estuvieron alimentadas de un empaque y una pureza sin igual que le permitió revolucionar el concepto de toreo clásico conocido hasta entonces.

Aún siendo casi todos los Ordóñez admiradores del toreo de José, Antonio, con mayor fortuna y mejores dotes, supo transmitir en sus formas y también en sus modos el sentimiento, el dramatismo y la estética Belmontista bajo la más depurada técnica Manoletista. A los 19 años de edad su toreo queda al descubierto en una faena magistral en las Ventas. Tan sólo hoy un puñado de viejas fotografías dan fe notarial de aquel toreo mágico en redondo apoyado por soberbios pases de pecho y con el compás abierto a un toro de Santa Coloma. Es en aquella tarde cuando Antonio escapa de los espejos litristas y destapa su verdadera personalidad.

Si en la faena de muleta y especialmente con la mano derecha se convirtió en un depurado artista, Antonio Ordóñez con la verónica se coronó rey del toreo. Nadie, ni siquiera la verónica hecha estética pura de manos del gitano Curro Puya, tuvo mayor toreo y temple en la historia de la tauromaquia. El mando era absoluto de principio a fin, y de momento nadie le ha superado aún. Quizás una de sus claves fue la constante preocupación por la colocación, clave para entender la repercusión de su obra.

Antonio al igual que Gallito en su época fue de alguna manera precursor y consejero de las mejores casas ganaderas de bravo que luego conformarían las claves del toro moderno. Ganaderías como las de Núñez, Urquijo, Atanasio Fernández, y en ocasiones especiales Conde de la Corte o Pablo Romero, permitían al maestro explotar ese tranco de más y la apertura exterior de cada animal para que le diera tiempo suficiente para mover su robusta y asentada figura, sin importarle el ángulo de la embestida.

Antonio tras su etapa novilleril se define pronto como un matador de toros muy valiente y poderoso. Arriesga cada vez más en cada lance y en cada muletazo, obsesionado posiblemente por la cadencia que describe el toreo ligado conocido hasta entonces, pero resolviendo cada envite del toro de una manera mucho más pura y más clásica.

Fue crisol y referente del toreo ortodoxo en una época, la de los años 50, en donde se destacan actuaciones gloriosas en Sevilla como aquella del toro “León” en el día alternativa de Chicuelo hijo en el Domingo de Resurrección de 1958. Pero creanme, sería imposible enumerar las cientos de faenas apoteósicas del maestro Antonio Ordóñez que registra la historia, aunque quizás nos puedan servir de argumento cinco de las más brillantes que marcan el final de la segunda etapa y principio de la tercera, más depurada y plena del rondeño.

La primera recayó en el San Isidro del año 1960 con el toro “Bilalarga”, que en realidad (según me confesó el propio ganadero) se llamó “Girondino” de Atanasio. Una lluvia intermitente, no le impidió ejecutar tres series con la derecha y esculpir en bronce un ramillete de cuatro magníficos naturales de tal hondura que según confesó el mismísimo Díaz-Cañabate: “se estremecieron hasta las piedras de los tendidos, que no se ponen de pie porque no pueden y ya no se sabe si llueve o no”. La segunda faena más redonda fue consumada a su lote de Samuel Flores en la Corrida de Beneficencia del aquel año junto a Manolo Vázquez y Gregorio Sánchez en el cartel. La tercera tarde magistral sucedió en la Beneficencia y fue posiblemente la más excelsa a la verónica de cuantas se han celebrado en la capital de España, con el permiso de aquella otra inmortalizada para la eternidad por el fotógrafo Pepe Arjona al cuarto toro de Urquijo en Sevilla el 22 de abril de 1967, junto a Diego Puerta y José Fuentes de testigos de excepción. En cuarto lugar no querría olvidarme llegado a este punto de su magnífica faena posterior al toro “Comilón” de Pablo Romero en el San Isidro del 65; y para finalizar, pero no menos importante cabria destacar la más completa frente toro “Pavito” de Urquijo que saltó en cuarto lugar, precisamente el mismo día que confirmaba la alternativa el diestro Manolo Cortés un 14 de mayo de 1968.

A pesar de la gran década vivida artísticamente hablando en los años 50, Ordóñez se obsesiona en la década siguiente con perfeccionar cada lance, cada muletazo y se recrea más en la suerte buscando la perfección sublime de cada trazo ejecutado en la plaza, aunque este sacrificio le hiciera mermar en hilazón en pro de la infinita belleza del instante. Así nació el mito. Decía mi tío José María de Cossío de su arte, a la vez alegre y profundo: “En su estilo no hay nada violento, fozado o superfluo. Torea con una perfección, un encanto, una solemnidad que roza lo milagroso”

Desgraciadamente sus dos retiradas de la profesión en activo fueron incentivadas posiblemente por los mas de treinta graves percances sufridos en su larga y dilatada carrera; y sólo así se explica que resultara excepcional y casi anecdótica su vuelta a los ruedos a principios de los 80 en Palma de Mallorca y Ciudad Real, a parte de una vuelta espoloneada por el regreso de sus compañeros Antonio Chenel “Antoñete” en el Domingo de Ramos marbellí, primero y Manolo Vázquez en el Domingo de Resurrección sevillano con motivo de dar la alternativa de su sobrino Pepe Luis.

La goyesca de Ronda y Antonio forman parte esencial de la historia de esta ciudad y de nuestro país para mayor gloria del toreo. Antonio Ordóñez a lo largo de cuarenta y dos años, alentó, organizó y participó activamente,- interviniendo en diecinueve ocasiones, media docena de las cuales con ganado de Carlos Núñez- en las corridas goyescas, como su mejor y más fiel embajador. El mejor que nadie supo convertirla en referente, eje e hilo conductor taurino mundial con la fuerza de lo auténtico que es el mejor pasaporte para perdurar en el tiempo.

Para terminar me gustaría que echáramos mano de la imaginación para recuperar al maestro vestido de goyesco en SU plaza, pedazo de historia del toreo, en una de las más de cincuenta y tres corridas goyescas celebradas hasta la fecha, ante una corrida de Carlos Núñez junto a Paula y su verónica gitana, honda e inacabable; junto a Camino con su inteligencia y sutileza, la misma que la del 75; junto Paquirri junto a su casta y pundonor; o el nuevo Manzanares, el más fiel y actual heredero legítimo de su arte. No es difícil. Antonio esta presente en nuestras vidas y recuerdos desde siempre, negándose a perecer en nuestra memoria, escondido tras tal o cual soberbio lance de un nuevo torero que, señores, no nos engañemos, no ha inventado nada nuevo; nada que el maestro de Ronda no supiera o dominara, nada que nos hiciera estremecer y aún nos estremezca.

Miércoles 3 de septiembre de 2008
     
 
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