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ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS
Este hombre es una ruina... ¿Quién diablos le asesora? Dos semanas después de proclamar en EE.UU. que el sistema financiero español era el más sólido del mundo mundial, de las estratosferas galácticas, se presenta con un plan para crear un fondo de 50.000 millones de euros, el 5 por 100 del PIB, para ayudar a la banca y a las cajas a afrontar la crisis. El efecto de la iniciativa presidencial ha sido el desplome de las bolsas y una creciente situación de pánico. En medio de la tormenta, Zetapé ha provocado un tsunami y ha sembrado una incertidumbre extraordinaria sobre la solvencia del sistema financiero. Si era extraordinario hace quince días, porque necesita ahora la ayuda del Estado, qué ha cambiado para convertir el paraíso en la antesala del infierno.
Este hombre es una ruina... ¿Quién diablos le asesora? Dos semanas después de proclamar en EE.UU. que el sistema financiero español era el más sólido del mundo mundial, de las estratosferas galácticas, se presenta con un plan para crear un fondo de 50.000 millones de euros, el 5 por 100 del PIB, para ayudar a la banca y a las cajas a afrontar la crisis. El efecto de la iniciativa presidencial ha sido el desplome de las bolsas y una creciente situación de pánico. En medio de la tormenta, Zetapé ha provocado un tsunami y ha sembrado una incertidumbre extraordinaria sobre la solvencia del sistema financiero. Si era extraordinario hace quince días, porque necesita ahora la ayuda del Estado, qué ha cambiado para convertir el paraíso en la antesala del infierno.

La actuación del Presidente, sin acritud como diría el Guerra, es una combinación explosiva de irresponsabilidad e incompetencia. Es irresponsable porque a ningún gobernante sensato se le ocurre presentar un plan de "salvación" de algo que se consideraba fuerte y sólido. Incompetente porque, si de veras hay problemas graves en el sistema financiero español, lo coherente es plantear la situación con transparencia, rigor y seriedad y poner las medidas necesarias para afrontarla. Zetapé no ha hecho nada de esto. Se ha limitado a copiar el ya fracasado Plan Paulson en fa menor y se ha quedado tan ancho, convencido de haber hecho una genialidad. ¡Qué desastre!

Ante este panorama, la petición al gobierno es muy simple. No hagan ustedes nada y cállense. Aunque uno cree en la libre expresión, faltaría más, habría que amordazar a más de un prohombre gubernamental para que no dijese tonterías. Si no han introducido medida alguna para combatir la crisis, guárdense de decir nada sobre la salud o la enfermedad de las finanzas españolas. Ya nos apañaremos como podamos. Apliquen de verdad un laissez faire-laissez passer absoluto. Sin duda esto es malo pero es mucho peor que lleven a cabo ocurrencias y realicen declaraciones que sólo sirven para crear alarma social.



Jueves 9 de octubre de 2008
Unos malos presupuestos
Los Presupuestos Generales del Estado para 2009 son la mejor expresión de la ausencia de política económica y de la incapacidad o de la renuncia del Gobierno a diseñar una estrategia para afrontar la crisis. Todo el edificio presupuestario se sostiene en un cuadro de previsiones macroeconómicas irreal. Su traducción práctica será un aumento del déficit público superior al establecido por el gabinete. Este se acercará el año próximo al límite establecido en el Tratado de Maastricht, el 3 por 100 del PIB, lo que intensificará las fuerzas recesivas en curso porque su financiación restringirá todavía más los recursos disponibles para el sector privado en un contexto de persistencia/agudización de la contracción del crédito. En un año, el ejecutivo socialista se ha merendado el 1,3 por 100 de superávit fiscal para nada porque esa voluminosa inyección de liquidez no ha tenido efecto positivo alguno sobre la economía.
Los Presupuestos Generales del Estado para 2009 son la mejor expresión de la ausencia de política económica y de la incapacidad o de la renuncia del Gobierno a diseñar una estrategia para afrontar la crisis. Todo el edificio presupuestario se sostiene en un cuadro de previsiones macroeconómicas irreal. Su traducción práctica será un aumento del déficit público superior al establecido por el gabinete. Este se acercará el año próximo al límite establecido en el Tratado de Maastricht, el 3 por 100 del PIB, lo que intensificará las fuerzas recesivas en curso porque su financiación restringirá todavía más los recursos disponibles para el sector privado en un contexto de persistencia/agudización de la contracción del crédito. En un año, el ejecutivo socialista se ha merendado el 1,3 por 100 de superávit fiscal para nada porque esa voluminosa inyección de liquidez no ha tenido efecto positivo alguno sobre la economía.

Las previsiones de crecimiento para 2008 y 2009 son un ejercicio de ciencia-ficción. Así, el Consenso de los analistas configurado por Funcas anticipa un incremento del PIB del 1,4 por 100 para este ejercicio y del 0,3 por 100 para el próximo, lejos del 1,6 por 100 y del 1 por 100 augurados por el gobierno para ambos ejercicios. Las cosas se pondrán peor si, como es muy posible, la economía española registra una tasa de crecimiento negativa en el próximo año.

En este contexto, el gasto público crecerá de manera inexorable por encima del PIB porque éste lo hará por debajo de la previsión gubernamental y porque el desplome de la actividad presionará al alza sobre los desembolsos del Estado por el simple juego de los estabilizadores automáticos; de manual. Por otra parte, la proyección de ingresos están inflados. ¿Cómo pueden aumentar los procedentes del IRPF un 6,7 por 100 con el aumento de la tasa de paro incorporada al cuadro macro? Con su renuncia a aplicar políticas de oferta y con su keynesianismo inercial en el ámbito presupuestario, el gobierno nos arroja a las turbulentas aguas de la crisis atados de pies y de manos. ¡Qué Dios reparta suerte!



Jueves 2 de octubre de 2008
Morir de éxito
"Nunca hemos negado la crisis". Con esta frase contundente el vicepresidente económico del gobierno sostiene ahora lo que negó con machacona insistencia durante meses. Por otra parte, el ministro de Industria afirmaba que la desaceleración sería corta y se produciría una rápida y vigorosa reactivación. Por no hablar de las persistentes afirmaciones panglosianas del Sr. Zapatero afirmando que estábamos en el mejor de los mundos posibles, que la crisis era un chaparrón de verano y que aquí no pasaba nada.
"Nunca hemos negado la crisis". Con esta frase contundente el vicepresidente económico del gobierno sostiene ahora lo que negó con machacona insistencia durante meses. Por otra parte, el ministro de Industria afirmaba que la desaceleración sería corta y se produciría una rápida y vigorosa reactivación. Por no hablar de las persistentes afirmaciones panglosianas del Sr. Zapatero afirmando que estábamos en el mejor de los mundos posibles, que la crisis era un chaparrón de verano y que aquí no pasaba nada.

Zetapé sigue contumaz en su arrogancia ignorante. En su viaje a EE.UU. sólo le ha faltado decir que España es la economía más fuerte del mundo, aunque lo ha insinuado. Las contradicciones y marchas atrás y adelante del gobierno socialista han dilapidado un tiempo precioso para afrontar la coyuntura económica más grave del último medio siglo, lo que nos conduce a morir de éxito.

Dicho esto, los hechos son tercos y la realidad se impone. España no ha logrado salir de ninguna crisis desde los años cincuenta del siglo pasado sin devaluar la moneda y sin liberalizar la economía. El Plan de Estabilización de 1959 hizo eso y desencadenó la larga etapa de prosperidad de los sesenta. El Plan Boyer de 1982/83 hizo lo mismo y el PP llegó al gobierno con cinco devaluaciones previas de la peseta que acompañó por un agresivo programa de liberalizaciones y por una estricta política presupuestaria.

Ahora es imposible depreciar la divisa, estamos en el euro, y el Gobierno ha renunciado a dotar de flexibilidad a los mercados. En consecuencia es difícil pensar cómo será posible salir de la recesión, por no decir, que resulta imposible en un plazo de tiempo corto. La economía tiene sus leyes y éstas se cumplen por muchos discursos gubernamentales que pretendan negarlas.

Con el desplome inmobiliario, la elevada deuda de los hogares y de las familias, la persistencia de la restricción del crédito y la recesión es imposible que el desplome de la economía no contamine al sistema financiero español o, al menos, a una parte sustancial de él, la representada por las cajas de ahorro. Si las autoridades se empeñan en negar esta hipótesis y no actúan con orden y rapidez, sucederá lo que ha sucedido con la crisis económica no se hará nada y/o se hará demasiado tarde. Nuestras subprimes son los créditos promotores, los hipotecarios y los que financiaron las grandes operaciones corporativas durante la expansión. La banca y, sobre todo, las cajas no van a poder digerirlos en un entorno de caía libre de la economía y de cierre de los mercados financieros. Esto es impepinable y cuanto antes se asuma, mejor.



Jueves 25 de septiembre de 2008
La crisis no ha tocado fondo
Los EE.UU. han desplegado una estrategia anti-crisis caracterizada por una masiva intervención del gobierno en la economía y en los mercados financieros. Toda la batería de iniciativas keynesianas -políticas fiscales y monetarias expansivas-, nacionalizaciones y una abrumadora intervención pretenden sacar al país de la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión.
Los EE.UU. han desplegado una estrategia anti-crisis caracterizada por una masiva intervención del gobierno en la economía y en los mercados financieros. Toda la batería de iniciativas keynesianas -políticas fiscales y monetarias expansivas-, nacionalizaciones y una abrumadora intervención pretenden sacar al país de la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión.

Lo curioso es que estas iniciativas proceden de una Administración republicana cuyo teórico ideario era el de reducir o minimizar el papel del Estado en la actividad económica. Sin embargo, esto no debe sorprender demasiado a nadie. El ejecutivo liderado por Bush nunca ha sido liberal ni en lo económico ni en lo político. Antes de la crisis, la expansión del gasto público y de las regulaciones fue brutal, la mayor de la historia americana en tiempos de paz.

La tesis subyacente a la política de la FED y del Tesoro norteamericanos es que una política similar a la actual fue la que permitió a los EE.UU. superar la Gran Depresión en los años treinta del siglo pasado. Esto es falso de toda falsedad. El activismo fiscal, monetario y regulatorio aplicado por Roosevelt en esa época no sirvió para sacar al país del "hoyo". América salió de ella gracias a la Segunda Guerra Mundial. Hasta ese momento, la economía estaba estancada y además había registrado una depresión dentro de la depresión, la del bienio 1935-37, a pesar de que el gobierno llevaba años gastando dinero y manipulando la oferta monetaria. Este es un buen recordatorio para quienes creen que el Estado es la solución al desplome económico-financiero de estos tiempos.

Ante una crisis de las dimensiones de la actual, la gente mira al gobierno en búsqueda de soluciones. La tentación de los políticos ante esa demanda es siempre la misma: gastar más y, si se puede, bajar los tipos de interés. Como además hay que buscar un villano es muy fácil hallarle en esos especuladores que se hicieron multimillonarios cometiendo todo tipo de excesos. Aquí los malos son los financieros y, por tanto, hay que meterlos en una cárcel regulatoria para que no vuelvan a las andadas.

Nada de esto sirve para nada excepto para dar la sensación de que "se hace algo". Ese es un consuelo y un placebo de corta duración. Ayer las bolsas se dispararon ante la decisión del gobierno norteamericano de nacionalizar los "activos tóxicos". También lo hicieron días y semanas antes cuando se rescató a Bear Sterns o se nacionalizaron las gemelas Freddie y Fannie para desplomarse días después. Ahora la historia se repetirá.



Domingo 21 de septiembre de 2008
¡Pánico!
El hundimiento de Lehman Brothers y el soporte de la FED a la aseguradora mayor de los EE.UU. para evitar su quiebra han provocado el pánico en los mercados financieros. Sin embargo, esto soluciona pocas cosas. Al igual de lo acaecido con el rescate de Bear Stearns, con la billonaria nacionalización de las ruinosas gemelas Freddie y Fanny o de las masivas inyecciones de liquidez y de gasto público realizadas por el banco central y por el gobierno yanqui, una mala noticia: no servirán para salir o frenar la crisis.
El hundimiento de Lehman Brothers y el soporte de la FED a la aseguradora mayor de los EE.UU. para evitar su quiebra han provocado el pánico en los mercados financieros. Sin embargo, esto soluciona pocas cosas. Al igual de lo acaecido con el rescate de Bear Stearns, con la billonaria nacionalización de las ruinosas gemelas Freddie y Fanny o de las masivas inyecciones de liquidez y de gasto público realizadas por el banco central y por el gobierno yanqui, una mala noticia: no servirán para salir o frenar la crisis.

Esta tiene todos los visos de continuar y de extenderse a otros mercados e instituciones a velocidad de vértigo. Así lo descuentan las bolsas con su caída en picado y la acentuación de la restricción de liquidez que, lejos de remitir, se incrementará. Aquí nadie se fía de nadie y, en consecuencia, no hay crédito para nadie. Esta es la terrible situación en la que se encuentra la economía americana y de la que no logrará desvincularse el resto del mundo.

En el caso de España, la agudización de la contracción del crédito provocada por el desplome de Lehman Brothers y de AIG acentuará las fuerzas recesivas en curso. Las entidades financieras tendrán dificultades crecientes para cobrar sus deudas y para refinanciarlas en un mercado crediticio cerrado. En consecuencia, muchas empresas y hogares se van a colocar en una posición de insolvencia que alimenta los problemas del sistema financiero y deprime el gasto de las familias y la inversión de las compañías. Este círculo vicioso que estaba en marcha se agudizará a lo largo de los próximos meses.

Ahora, lo preocupante no es la intensidad de la caída de la economía ni siquiera su duración, sino cuál será el impacto de la crisis sobre la estabilidad de muchos bancos y cajas pequeños y medianos. Existe el serio riesgo de una crisis financiera en España a pesar de la tan cacareada solidez de nuestro sistema de pagos.

A estas alturas de la película, el gobierno americano y la Reserva Federal pueden hacer poco más para evitar el colapso del sistema financiero norteamericano y la entrada en un período recesivo largo.

No existe ningún motivo para paliar ese diagnóstico y es una verdadera pena. Nos enfrentamos a la crisis más grave desde la Gran Depresión y lo único que cabe esperar es que el proceso de limpieza y saneamiento de la economía sea lo más rápido posible. Así pues, la modesta y coyuntural desaceleración de la economía nacional profetizada por los augures del socialismo reinante va a dar paso a un escenario de estancamiento largo y doloroso; casi nada...



Jueves 18 de septiembre de 2008
     
 
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