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Jorge Hernández Mollar
Jorge Salvador Hernández Mollar nació en Melilla en 1945. Casado y con tres hijos, se considera ante todo católico, vitalista y optimista, además de respetuoso con las personas y con los derechos humanos. Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense Madrid y ha sido funcionario del Cuerpo Superior de la Seguridad Social. Ha desempeñado cargos orgánicos en el Partido Popular y ha sido Senador, Diputado en las Cortes y Diputado en el Parlamento Europeo. |
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Un campeonato mundial de fútbol despierta un interés inusitado no solo por ser una competición deportiva donde se enfrentan las selecciones nacionales de todos los continentes sino por “disfrutar” de aquellas que sobresalen por la calidad de sus jugadores y equipos. España siempre ha destacado por su alto nivel competitivo, la calidad de su juego y el aval de la estrella que figura en su equipación deportiva.
“Una de las cosas por las que pasaré a la Historia es por haber exhumado al dictador de un gran monumento como el que construyó en el Valle de los Caídos”, ha asegurado Pedro Sánchez durante su participación en un homenaje a la escritora Almudena Grandes.
Cuando creíamos que el Campeonato Mundial del Futbol nos iba a alejar de la trifulca política diaria, de la desazón que nos producen las noticias de los informativos o del lenguaje belicista de una guerra cruel y catastrófica, todo se desmoronó desde el primer día de su inauguración.
Hoy les invito a que juntos podamos comprender que es lo que está pasando en España, para que un Presidente de Gobierno “rehabilite en todos sus derechos a los condenados, los libere de la prisión o invalide y desprecie las sentencias judiciales”, como ya denunciaba Cicerón con esas mismas palabras en el año 106 a.C., para advertir que esta deriva arrastraba al colapso del Estado.
Para los supervivientes de la generación de la transición, la capacidad de asombro que produce el ardor revisionista de la nueva izquierda española es verdaderamente extenuante. Aplicando la conocida fórmula de “petitspasgrandseffets” (pequeños pasos grandes efectos), están revolucionando la sociedad española desde sus más hondas raíces.
Cuando en Mayo del 2021 se produjo el asalto de ocho mil personas a la frontera de Ceuta, de las que aproximadamente 800 eran menores, resultaba evidente que se trataba de una operación de asedio orquestada desde Marruecos como respuesta a la torpe y chapucera acogida del líder del Frente Polisario Brahim Ghali. Se abrió con Marruecos una crisis diplomática sin precedentes, que provocó la retirada de la embajadora en Madrid, Karima Benyaich.
El día 1 de Noviembre la Iglesia Católica celebra la festividad de Todos los Santos. La palabra Santo siempre se ha identificado con aquellos hombres y mujeres que viven las virtudes cristianas con tal grado de entrega y perfección que la propia Iglesia los elevaba y los sigue elevando a los altares, declarando solemnemente su santidad como ejemplo de vida para toda la Iglesia Universal.
No deja de sorprender que se pretenda hacer una distinción entre la limpieza y suciedad de unas bombas en función de la expansión del mal que producen. Unas y otras matan, pero las llamadas sucias expanden la radioactividad según su tamaño y además de dañar la salud, pueden ser letales para quienes se vean afectados.
El rifirrafe entre Núñez Feijóo y Pedro Sánchez en el Senado a cuenta de los Presupuestos del Estado, ha marcado la semana política. Un debate que desgraciadamente pasa inadvertido para la mayoría de los españoles. Pero no se preocupen mis pacientes lectores, que no voy a adentrarme en el proceloso mundo de los números ni de las partidas presupuestarias.
Cuando en el mes de Septiembre, la ex ministra del Gobierno de España María Antonia Trujillo, afirmó en Tetuán que las ciudades de Ceuta y Melilla “suponen una afrenta a la integridad territorial de Marruecos y son vestigios del pasado que interfieren en sus relaciones con España”, confieso que sentí un sobresalto emocional como melillense y como representante político de Melilla en las Cortes Generales y en el Parlamento Europeo.
Más allá de la crisis política y económica que sufre España, viene larvándose en estos últimos tiempos una crisis institucional, que de continuar avanzando, puede afectar muy seriamente a los pilares de nuestro sistema democrático y a la arquitectura constitucional que lo sostiene.
Mientras en Irán las mujeres son golpeadas y maltratadas en las manifestaciones de protesta por la tortura y fallecimiento de la joven Mahsa Amini detenida por la Policía de la moral iraní, por no colocarse debidamente el hiyab o velo islámico, la reacción de la comunidad internacional y no digamos la del gobierno español, ha sido de una vergonzante tibieza o de un cobarde silencio.
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