sábado, 11 de octubre de 2008 Actualizado a las 04:58 (CET)
BUSCADOR | VÍDEOS | IMÁGENES | ÚLTIMA HORA | ENCUESTAS | EL TIEMPO | PÁGINAS BLANCAS | PÁGINAS AMARILLAS | CALLEJERO | CLASIFICADOS
PORTADA
OPINIÓN
Firmas
Viñetas
ENTREVISTAS Y CHARLAS DIG.
ESPECIALES
 · Cursos
 · Masters
Hoteles en Destinia.com - Emociónate viajando
Hogaria.com - El portal inmobiliario que marca la diferencia
ESPAÑA
INTERNACIONAL
DEPORTES
Fútbol
Baloncesto
Motor
Tenis
Balonmano
Ciclismo
Golf
Vela y Copa Am.
Atletismo
Más noticias
ECONOMÍA
Vivienda
Automóviles
CULTURA Y OCIO
Cine
Televisión
Música
Libros
SOCIEDAD
Sucesos y tribu.
Ciencia y salud
Religión
Prensa y medios
Educación
Gente
“DONDE YO TE LLEVARÍA...”
Vinos, gastronomía y viajes, por Jaime Ruiz de Infante
“LA LIDIA”
El mundo de los toros, por Ignacio de Cossío
Zonok - Portal de compraventa de artículos a través de móvil e internet
Zoom In - Your latest news online
Extraordinario.es - Turismo y viajes en España
Antonio Pérez Henares FIRMA DE OPINIÓN
Columna de opinión
Antonio Pérez Henares nació en Bujalaro (Guadalajara) en 1953. Lleva ejerciendo como periodista desde los 18 años, edad en que comenzó en diario Pueblo. Ha trabajado en Mundo Obrero, Tiempo, El Globo y la Cadena SER. En 1989 se incorporó a la dirección de Tribuna, publicación de la que fue director entre 1996 y 1999. En 2001 ingresó en La Razón, donde actualmente combina su labor de columnista con la dirección de sus ediciones especiales y la jefatura de los suplementos. Ha sido colaborador en radio y televisión, y dirigió el programa de entrevistas políticas 'La respuesta' en Antena 3. En este momento ejerce como comentarista político en RNE y Telecinco. Como escritor destacan sus obras 'La letra de los ríos', 'Las 7 vidas del progre', 'La conducta sexual de los españoles', 'Nobles y plebeyos' y 'Los nuevos señores feudales', 'La piel de la tierra', 'Un sombrero para siete viajes', 'Antonio Buero Vallejo, una digna lealtad', 'Miguel de la Quadra Salcedo, el último explorador', 'Las bestias', 'La cruzada del perro', 'El río de la Lamia' y 'El hijo del italiano'. Posee prestigiosos premios literarios.
    






ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS
¿Quién rescata a los parados?
A los españoles, cuando salgamos de la crisis de todos, nos quedará la autóctona. Y no nos quedará Paris precisamente. Lo que nos quedará será el paro. La cifra de paro más alta de Europa. Y cinco millones de emigrantes.
A los españoles, cuando salgamos de la crisis de todos, nos quedará la autóctona. Y no nos quedará Paris precisamente. Lo que nos quedará será el paro. La cifra de paro más alta de Europa. Y cinco millones de emigrantes.

Recibidas con satisfacción y hasta cierta euforia- excepto por la maldita Bolsa- por casi todos, desde oposición a empresarios y desde banqueros a tertulianos del mas variado signo las medidas gubernamentales de garantía de depósitos y de ese fondo para comprarles "activos buenos, buenísimos a los bancos" para que así tengan liquidez y nos puedan hacer prestamos, es de suponer que junto a la bajada del medio punto a nivel mundial del "precio de la pasta" algo se calmarán los nervios y se irá pasando este sofoco financiero que amenaza con parada cardiorrespiratoria cada día.

Algún escéptico recalcitrante- en absoluta minoría y entre los que me encuentro- se permite poner pegas de que es muy paradójico esto de soltarle la pasta a quienes presumen de inmensos beneficios, de socializar -pues es deuda publica- las perdidas cuando jamás se ha socializado ni repartido lo que fueron inmensos beneficios y se tiene la mosca tras la oreja de si esos "buenos activos" van a ser al final los pisos invendidos de los "poceros" de toda España y algunos otros pufos inmobiliarios de los propios bancos.

Pero ya digo. Loado sea el acto y la actividad y a ver si va saliendo el sol por algún, lado. Que acabará por salir en la crisis financiera. Pero ¿saldrá en "nuestra crisis autóctona"?. Porque más allá de esas terribles taquicardias bursátiles, aquí tenemos otros y más peligrosos aneurismas a punto del estallido. El desplome de un modelo, de un crecimiento, de un ladrillo. Y el galope desbocado del desempleo.

Lo que se anuncia y a lo que ahora parece que no se quiere mirar y se solapa, son años durísimos en lo laboral, en lo social y en las economías más débiles, encabezadas por esa masa emigrante que va a enfrentarse a los más dramáticos problemas . La recesión ya está aquí, y más clara cuanto más la niega Solbes, quien se ha convertido en el máximo factor de desconfianza para los españoles, y el paro al 15% es un horizonte cercano. Aquí se rescatará todo. Los bancos, las acciones y hasta los pufos. Pero ¿quien va a rescatar a los 3 millones de parados?.



Viernes 10 de octubre de 2008
Aquí no se convence nadie
No se por ahí fuera pero en España, nadie, nunca jamás, ha logrado convencer a nadie de nada. Ha podido salir victorioso o derrotado, incluso y no es o mejor dicho no era, infrecuente , acabar amigos tras la discusión. Pero convencer o ser convendidos ...eso, jamás.
No se por ahí fuera pero en España, nadie, nunca jamás, ha logrado convencer a nadie de nada. Ha podido salir victorioso o derrotado, incluso y no es o mejor dicho no era, infrecuente , acabar amigos tras la discusión. Pero convencer o ser convendidos ...eso, jamás.

No es cuestión de razones, todos sabemos que esas sólo son utiles para nosotros, nunca para nuestros contrarios. Tampoco sirven de mucho las evidencias. Ya puede ser tozudo el hecho que más tozudas serán siempre nuestras convicciones o, quizas sea más exacto decir nuestros sentimientos. Porque el español se posiciona ante la vida, ante la politica, ante la sociedad, ante cualquier cosa desde y casi exclusivamente desde el sentimiento. Y el sentir no entiende de razones.

Lo dijo Shaekespeare, refiriéndose al amor: "El corazón tiene razones que la cabeza no entiende". Podía haberlo aplicado a esta nación entera, nacionalistas que no se sienten españoles incluidos y hubiera acertado de pleno. Como acertaba en lo del amor.

En ello está, no se dude, la explicación de buena parte de nuestro comportamiento político y de nuestra particular manera de entendernos ideológicamente. Nosotros no pensamos ideología, sentimos ideología y se sienten siglas como se sienten identificación con algo querido o rechazo por algo odiado. Y no hay más ni hay menos. Ni otra cera que arda que esa que no hemos dejado nunca de derramar sobre la hoguera. Sobre todas las hogueras y sobre todos los siglos. También sobre este del XXI y también sobre nuestra actual hoguera política.



Viernes 3 de octubre de 2008
Desencanto
Se llamó desencanto a la desilusión de toda una generación de izquierda, la de los últimos años del franquismo y primeros de la transición, que quemó sus ideales en la hoguera de la política. Las ingenuas expectativas de transformarlo todo chocaron incluso con los propios partidos en los que militaban. Estos se llenaron de "profesionales" y los que no quisieron convertirse en eso optaron por ir desapareciendo.
Se llamó desencanto a la desilusión de toda una generación de izquierda, la de los últimos años del franquismo y primeros de la transición, que quemó sus ideales en la hoguera de la política. Las ingenuas expectativas de transformarlo todo chocaron incluso con los propios partidos en los que militaban. Estos se llenaron de "profesionales" y los que no quisieron convertirse en eso optaron por ir desapareciendo.

Hoy nuestra clase política es una casta, con rigurosas fórmulas de aprendizaje y entrada, mucho más uniforme en fondos y filosofía de lo que sus encontronazos y odios sectarios pueden hacer presumir a las gentes de a pie.

Es más, quizás por esa falta real de diferencias en filosofía de sociedad y de vida es por lo que exacerban las peleas entre las siglas, convirtiendo a éstas en trinchera y bandera, y se buscan incluso en las guerras de nuestros antepasados elemento de confrontación visceral y cainita.

La política es hoy cualquier cosa menos la consecución de un ideal, la persecución de una utopía. Quizás nunca lo fue, pero pocas veces pareció tan lejano el sueño. Nos han reducido el sueño a poder optar tan solo al papel de comparsas en sus descarnadas luchas del poder. Desdichadamente ya nadie reivindica el sueño y si parece que retorna la pesadilla. Por que no es otra cosa esa deriva creciente de ver cómo las gentes se distancian y repugnan las unas a las otras por pertenencia a uno u otro bando.

El desencanto de la Transición tenía algo de melancolía, de juventud perdida pero en parte vivida y disfrutada. El desencanto que ahora me invade es muy diferente y mucho más penoso. Si antes era por no haber podido construir, hoy es el temor y la sensación de que nada importa que todo se destruya con tal de que unos se mantengan en el poder u otros logren de nuevo reconquistarlo.



Viernes 26 de septiembre de 2008
La calavera de Lorca
El inglés Ian Gibson se quiere llevar la calavera de Lorca a su estudio pero sus familiares prefieren que descanse en los olivos entre los que le asesinaron. Que le dejen en paz al poeta, a ellos y a las semillas del odio que yacen, esperemos también que para siempre, en esas fosas, en esas tapias de los cementerios y esos paseos al amanecer.
El inglés Ian Gibson se quiere llevar la calavera de Lorca a su estudio pero sus familiares prefieren que descanse en los olivos entre los que le asesinaron. Que le dejen en paz al poeta, a ellos y a las semillas del odio que yacen, esperemos también que para siempre, en esas fosas, en esas tapias de los cementerios y esos paseos al amanecer.

Una cuestión es que se entierre como Dios, y la dignidad, manda a los muertos y otra es montar un circo de garzones y abuelos fusilados que habrá quien los tenga a pares y uno por bando, y juicios a otros muertos. Y este segundo camino, es el del ajuste de cuentas, que el primero es de dar tierra y descanso en paz a quien se negó esa última acto de humanidad y respeto.

Porque se negó y se ha seguido negando. Y exigirlo por parte de los familiares no es un acto de revancha. Es de mínima humanidad. No se trata de abrir juicios sino de cerrar tumbas que mientras sigan así permanecerán abiertas como heridas en el costado del recuerdo de sus familias.

Lo perverso es que sobre esa razón se alimentan dos sinrazones

enfrentadas. La una que pretende arrimar esos muertos de las guerras de sus antepasados a su actual guerra política. Utilizarlo ya es una

insensatez. Pretender ahora abrir causa general y juicio que se atisba parcial, sesgado a la atrocidad de un lado pretendiendo que en el otro solo hubo beatifico idealismo, es tan repudiable como la pretensión de otros de negarse a que nada se renueve aduciendo que ellos también tuvieron sus muertos.

Y sí. Pero los suyos fueron reconocidos, dignamente enterrados y

honrados. La diferencia es que éstos otros no. Y eso no es justo ni

puede pretenderse que las familias ni siquiera sepan donde están sus

huesos. Reconciliación fue y es y reivindico que sea la palabra. Pero

por ella es necesario que de una vez por toda se de digna tierra a quien se le negó. Aunque fuera hace setenta años. Un hijo siempre ha de tener derecho a poner flores en la tumba de su padre y un nieto saber donde reposa aquel abuelo.

Habrá y hay quienes hasta sin deudos y sin memoria han quedado. Todos sabemos una historia. Siempre que pasó por un lugar de mi pueblo junto a la carretera recuerdo que un día en un susurro me contaron como allí, ahora tapado por una enorme escombrera que ha cegado el barranco, yacen un madre y su hija a la que asesinó un cabo cuyo nombre aún produce escalofríos. Nadie supo de donde venía huyendo, nadie la reclamó nunca. Nadie se atrevió a preguntar por ella. Nadie osó reprocharle nada a aquel cabo.

Nadie hoy, en su sano juicio puede pretender iniciar un juicio a los muertos. Por ello y por ellos, que Garzón no quiera subir otro peldaño de fama sobre sus huesos y que Ibson deje en paz a la calavera de Lorca, pero que de una vez se ayude y se apoye a esas familias y se otorgue a esos seres humanos, a los que también eso se les negó, su dignidad de muertos.



Viernes 19 de septiembre de 2008
Soberanía sólo hay una
Durante tanto tiempo y de manera tan pertinaz como insidiosa se ha venido machacando y convirtiendo la falacia en un lugar común que la obvia y unánime sentencia del Tribunal Constitucional restalla con la contundencia y la luminosidad de un rayo cuando es tan solo una simple constatación de evidencias.
Durante tanto tiempo y de manera tan pertinaz como insidiosa se ha venido machacando y convirtiendo la falacia en un lugar común que la obvia y unánime sentencia del Tribunal Constitucional restalla con la contundencia y la luminosidad de un rayo cuando es tan solo una simple constatación de evidencias.

Desde hace tiempo se ha pretendido , por los más diversas formulas y trapacerías, desde la puñalada de pícaro legal al hecho consumado, poner en cuestión y trocear lo que es el pilar esencial de España y de la máxima norma de que los españoles se dotaron en su día para su convivencia democrática, la Constitución: la soberanía reside única y exclusivamente en el conjunto del pueblo español y de esa soberanía emanan todos, y cada uno, de los poderes del Estado, los autonómicos incluidos por supuesto.

El pueblo español es pues soberano en todo el ámbito territorial del Estado y es quien puede y debe decidir en su conjunto sobre todo aquello que afecte a esa soberanía.. Y lo que sucede en el Pais Vasco, en Cataluña o en mi pueblo, Bujalaro, si es relevante, nos compete a todos y no sólo a los que allí residan. Cuando se afecte a cuestiones esenciales que a todos nos competen tenemos todos los españoles palabra, voto y decisión. De la misma manera que ellos como vascos y españoles la tiene sobre cualquier aspecto en su condición precisamente de ciudadanos españoles..

Lo que pretendía Ibarretxe era expropiarnos tal derecho y quedárselo en exclusivo. Declarar a Euskadi soberano y por tanto despojarnos de cualquier decisión al respecto. Y no. Está claro en la Constitución y ahora tajantemente explicado en la sentencia : "No caben actuaciones por otros cauces ni de las comunidades autónomas ni de cualquier órgano del Estado, porque sobre todos está siempre, expresada en la decisión constituyente, la voluntad del pueblo español, titular exclusivo de la soberanía nacional, fundamento de la Constitución y origen de cualquier poder político".

Claro como el agua clara. Como lo ha estado siempre. Y como bien se sabía, el primero, Ibarretxe. Pero no sólo Ibarretxe. La sentencia es más que un aviso , es la definitiva tarjeta roja, a navegantes separatistas. No es sólo que reafirme el hecho constitucional de que es el estado quien tiene la competencia exclusiva para autorizar referendum sino que se aprovecha para señalar que el hecho de pretender soberanías cuyo primer paso es arrogarse el derecho de convocarlos esta fuera de la Ley. El proceso que Ibarretxe pretendía abrir , y que otros como Carod y demás nacionalistas en diferentes grados de camuflaje intentan seguir e imponer tambien, afecta al conjunto de los españoles. Y no tienen, simplemente derecho. Porque no hay soberanía vasca, no hay soberanía catalana, no hay soberanía castellana. Sólo existe soberanía del pueblo español en su conjunto.

Pero, repito, eso ya lo sabían muy bien. Y mejor que nadie Ibarretxe. Y la respuesta también. Aunque no se la esperara tan unánime y tajante y confiaba en algún resquicio del algún matiz en algún voto. Lo que buscaba aquí desde el principio es el victimismo y ,sobre él, montarse como candidato de nuevo a lendakari, tener la baza electoral del agravio e intentar construir una mayoría de confrontación, incluyendo a los votantes de HB. Esa es su deriva. Y a ella lleva uncido al PNV.

Queda por ver si le saldrá bien la jugada en las urnas. Porque el cansancio y el hastío ante su obstinación estéril bien puede abrir paso la alternativa, el cambio y la regeneración que ya es hora de que se produzca en Euskadi y que pasa porque el PNV pierda ese poder que ellos consideran que les pertenece por mandato , sin casi, divino y étnico y que no: pertenece a los ciudadanos y a las urnas, en este caso sí, exclusivo de los vascos de elegir a sus gobernantes autonómicos. Las autonomías, a ver si ya ha quedado claro, son parte y emanan del Estado. Son Estado. Pero parte de él. Nunca otro Estado.



Viernes 12 de septiembre de 2008
     
 
Cartas al director | Defensor del lector | Colaborar | Conócenos | Organigrama y contacto | Estadísticas | Publicidad
© SIGLO XXI | Director: Guillermo Peris Peris | Tel: (+34) 669 104458 | info@diariosigloxxi.com | Auditado por
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos. Toda responsabilidad derivada de los textos recae sobre sus autores. Reservados todos los derechos.