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Charo Zarzalejos
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Si Feijoo gobierna

MADRID, 27 (OTR/PRESS) Si algún día Alberto Nuñez Feijoo llega a Moncloa, si quisiera, tendría las cosas no demasiado complicadas. Pedro Sánchez está creando escuela de cómo gobernar y de cómo estar en el poder, que son realidades bien distintas.

Hemos llegado a un punto en el que nunca pasa nada, que todo está bien, que no importa gobernar por decreto aunque esta figura esté reservada a asuntos de extrema importancia o urgencia. No importa tampoco que no se celebren debates sobre el estado de la Nación y, por supuesto, es irrelevante que se gobierne con presupuestos de una legislatura ya caduca. Nunca pasa nada. Es irrelevante negociar en Waterloo, con mediador internacional por medio y se ahora tiempo, o no se pierde, en palabras de la portavoz, la modalidad de decretos ómnibus.

Por supuesto, carece de toda importancia institucional despreciar al líder de la Oposición y no cruzar con él la más mínima interlocución aunque fuera para discrepar y, ni que decir, que cuando se trata de asuntos de estado como es la amenaza que se cierne en Europa, el tema se puede sortear intentando saltar charcos pequeños pero decisivos y luego, eso si, reclamar a la oposición un sentido de Estado que no tienen los socios elegidos.

Si Nuñez Feijoo llega a Moncloa tiene, si quisiera y pudiera, la ruta marcada para aguantar carros y carretas, para gobernar con o sin el apoyo del legislativo, para mantener a imputados en puestos de primer orden. En realidad, tendría,si quisiera y pudiera, hacer lo que considerara oportuno en cada momento, incluso retirarse durante cinco días, ir a Zarzuela casi al amanecer para decirle al Rey que no, que no se va. Aquella fue una maniobra, como otras tantas, sin precedentes.

Si Nuñez Feijoo nadie de los que hoy, fuera y dentro del PSOE y desde diversas instancias tendrían fuerza moral para criticar o censurar posiciones, decisiones y estrategias que hoy se admiten como normales, es más, se admiten como irrelevantes a efectos democráticos.

Nuñez Feijoo tiene muchos defectos, como todos, y no siempre acierta en sus decisiones, también como todos, pero no es Pedro Sánchez como en muchas ocasiones ha afirmado. Para ser Pedro Sánchez, hay que ser Pedro Sánchez. Un hombre tan sorprendente como temerario, aunque siempre podrá decir, no sin razón, que él sabe resistir y Nuñez Feijoo no está ya en edad de aprender.

Si el presidente del PP llega a Moncloa no será, con seguridad, como Pedro Sánchez. No es capaz, por carácter y educación, de lanzar desde el atril del Congreso esas carcajadas que al Presidente parecen gustarle y que a muchos nos parecen improcedentes y fuera de lugar.

El Rey sabe estar. Lo ha demostrado, una vez más, con su visita, de carácter privado, a la localidad valenciana de Torrent. En la medida que es la cabeza visible de una Monarquía parlamentaria, cuando no ha estado ha sido por decisión del Gobierno a cuyas directrices está sujeto.

21 de marzo de 2025.

Las previsiones del PP y de buena parte de la opinión pública se han cumplido con creces. Intuían en Génova que la media hora de reunión entre el Presidente del Gobierno y el líder de la oposición no iba a dar mucho de sí. Eso sí, tomaron un café que Feijoo agradeció en su rueda de prensa.

14 de marzo de 2025.

Lo dijo el Presidente del Gobierno, consciente de su debilidad parlamentaria: de la necesidad, virtud, dijo el jefe del Ejecutivo. Que tiene necesidad de apoyos es algo obvio desde su primer día en Moncloa. Necesita de todos, para todo y todos los días. Lo de la virtud es más que discutible, entre otras razones porque hay necesidades que no requieren de especial virtud para ser satisfechas. Basta, en política, actuar sin sectarismo, sin hacer del no es no la guía del mandato en cuestión. Nadie le puso una soga al cuello para elegir sus apoyos, desdeñando sin parpadear la oferta que en su momento le realizó el que resultó ser el más votado en las urnas. Al no es no, se sumo el famoso muro.

7 de marzo de 2025.

Ellos que irrumpieron en la vida política española bajo la bandera de la regeneración, al grito de los de arriba y de los de abajo, bajo la bandera del feminismo más radical, con la supuesta impronta de la máxima moralidad y arremetiendo contra todo lo que ya existía, como si el mundo, ese buen mundo que el PSOE, y por supuesto, la derecha tradicional habían prostituido con sus modos, maneras y políticas.

28 de febrero de 2025.

Treinta días de mandato le han bastado al CEO americano llamado Donald Trump para poner el tablero internacional patas arribas. En realidad ya apuntó maneras detestables cuando decidió enviar a Guantánamo a un grupo no pequeño de emigrantes. Los envío llenos de grilletes en un alarde de inhumanidad, de fiereza que estremecía. Dato suficiente para intuir el calibre moral y humano del personaje.

21 de febrero de 2025.

El Gobierno de coalición progresista ya nos tiene acostumbrados a sus ya habituales encontronazos, por otro lado casi inevitables cuando, como es el caso, se trata de dos partidos distintos con sus particulares intereses y estrategias. Sin embargo, fue el pasado martes cuando el encontronazo fue mayúsculo y sorprendente. Desde Hacienda se filtró, de manera bien deliberada, que el nuevo SMI tributaría. Yolanda Díaz, que en su momento levitó por su acuerdo con los sindicatos, no tuvo el menor inconveniente en encender la hoguera de la discrepancia en plena rueda de prensa en Moncloa. Se enteró, dice ella, del propósito de Hacienda, por los medios de comunicación.

14 de febrero de 2025.
 
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