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Fernando Jáuregui |
FIRMA DE OPINIÓN |
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La semana política | |
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Fernando Jáuregui nació en 1950 en Santander y estudió Derecho y Periodismo en Madrid. Lleva 32 años dedicado a tareas informativas, habiendo desempeñado diversos cargos en Europa Press, Informaciones, Diario 16, El País, El Periódico, El Independiente, Ya y El Correo. En la actualidad colabora en ABC y en Colpisa, y dirige la revista Más-Más y los sitios digitales Ocio Crítico, Diario Crítico y Diario Hispanoargentino. Ha sido corresponsal de EFE en Naciones Unidas (Ginebra), de Pyresa y de otros medios en Lisboa durante la revolución de los claveles. En radio ha colaborado con COPE, RNE y actualmente con Onda Cero. También colabora en Telemadrid y Telecinco, donde ha sido subdirector de Informativos y director del programa 'Mesa de Redacción'. Ha publicado 18 libros sobre actualidad e historia contemporánea, el último de ellos 'Cinco horas y toda una vida con Fraga'. Fue directivo de la Asociación de la Prensa de Madrid y ahora es miembro de la directiva del Club Internacional de Prensa. Ha sido subjefe de prensa del Ministerio de Hacienda (con el ministro Jaime García Añoveros), director de comunicación del Ayuntamiento de Madrid (con el alcalde Juan Barranco) y director general de comunicación de la ONCE.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| La sensibilidad de Zapatero |
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| Cierto es que, ante la catástrofe, es propio del ser humano esparcir culpas y exacerbar suspicacias. Pero no menos cierto es que tarea de los responsables de la conducción pública ha de ser extremar el cuidado, y hasta las apariencias, en esos momentos críticos. Ocurre ahora que muchos dedos acusatorios señalan en dirección a ese palacio de La Moncloa cuyos gastos aumentan en las previsiones presupuestarias y hacia ese José Luis Rodríguez Zapatero cuyo rostro siempre sonriente -como el de "Sarko", su anfitrión de este viernes tremendo- parece desmentir la preocupación generalizada ante una crisis económica que ya nos ha hecho a todos, se calcula, más de un treinta por ciento más pobres que hace seis meses. |
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Cierto es que, ante la catástrofe, es propio del ser humano esparcir culpas y exacerbar suspicacias. Pero no menos cierto es que tarea de los responsables de la conducción pública ha de ser extremar el cuidado, y hasta las apariencias, en esos momentos críticos. Ocurre ahora que muchos dedos acusatorios señalan en dirección a ese palacio de La Moncloa cuyos gastos aumentan en las previsiones presupuestarias y hacia ese José Luis Rodríguez Zapatero cuyo rostro siempre sonriente -como el de "Sarko", su anfitrión de este viernes tremendo- parece desmentir la preocupación generalizada ante una crisis económica que ya nos ha hecho a todos, se calcula, más de un treinta por ciento más pobres que hace seis meses.
Siempre me pareció que Zapatero es mejor como líder de la oposición que como primer ministro, que es lo contrario de lo que creo que le ocurriría a Mariano Rajoy. Siendo ambos dos políticos innegablemente honestos y llenos de sentido común, aunque carentes de otras virtudes, parece que no están colocados ahora en sus sitios apropiados. Puede que ZP sea hombre para administrar las vacas gordas y propiciar un reparto social más justo, pero, a la hora de la austeridad, a mí me cuadra más el perfil algo adusto de Rajoy.
Y toca austeridad. Leo que se inicia una ofensiva parlamentaria del PP para auditar los gastos de Zapatero en plena crisis. Ni siquiera se salvan algunas cuestiones familiares que, en mi opinión, deberían quedar fuera de foco. Pero estamos en una coyuntura en la que hasta el chocolate del loro parece oneroso. Y entonces se pone el microscopio hasta en lo miserable. Algo, ya digo, inherente a la condición humana, tan frágil.
Me parece que Zapatero debería saberlo, como debería saberlo esa parte de la clase política que, cuando la sociedad civil tira de las riendas, no parece darse cuenta de que hemos entrado en una nueva era, quizá la del poscapitalismo, y que todos miramos hacia quienes nos representan, en busca de ejemplo. O sea, que, tras este viernes negro para las bolsas del mundo, puede que haya caído el capitalismo tal como lo conocemos -lo conocimos- hasta ahora, para ser sustituído... ¿por algo, por la nada, por la incertidumbre?
Nada menos que en eso andamos. Ya sé que ni siquiera los líderes del mundo -menos aún los nacionales- pueden dar respuesta a los interrogantes de fondo. Precisamente por eso creo que Zapatero tiene que dar algunas explicaciones suplementarias sobre gastos que, a la luz grisácea de hoy, parecen hasta suntuarios. Ya sé que lo esencial no es eso, cuando las grandes preguntas se centran en quiénes somos, de dónde venimos y, sobre todo, hacia dónde diablos vamos. Pero entre los sapos que me parece que el presidente tiene que tragarse ahora figura detallarnos para qué le sirven tantos asesores, ciertos fastos, determinados viajes. A ZP, frío como el mármol, le ha llegado la hora de la sensibilidad, no de la doctrina.
| | Viernes 10 de octubre de 2008 |
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| Un viernes muy movido |
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| Reconozco que, pese a mis esfuerzos, estoy como la mayoría de los españoles: confuso. Son tantos, tan variados y, a veces, tan dispares, los mensajes que nos llegan en lo relativo al futuro inmediato económico que nos aguarda, que no sé si debo quedarme a la carta optimista o a la pesimista. Ya sé que la euforia no es posible, pero el catastrofismo es indeseable y, además, una pasión inútil. |
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Reconozco que, pese a mis esfuerzos, estoy como la mayoría de los españoles: confuso. Son tantos, tan variados y, a veces, tan dispares, los mensajes que nos llegan en lo relativo al futuro inmediato económico que nos aguarda, que no sé si debo quedarme a la carta optimista o a la pesimista. Ya sé que la euforia no es posible, pero el catastrofismo es indeseable y, además, una pasión inútil.
Sí me gustaría, empero, pensar que estoy siendo medianamente bien informado. Y, hoy por hoy, no me siento así.
No creo ser nada original si digo que la ducha escocesa de declaraciones gubernamentales, paragubernamentales, opositoras, europeas, norteamericanas, asiáticas, está contribuyendo muy poco a la tranquilidad de las opiniones públicas. Simplemente, pienso que estamos mal informados -no llego a decir engañados, aunque a veces siento la tentación de proclamarlo-, nosotros y también esos especialistas que nos hablan con suficiencia de lo que ellos tampoco parecen entender muy bien, que es por qué ha estallado esta crisis cuya mera existencia antes tanto se negaba.
¿Nos sentiremos en aguas algo más seguras cuando, este viernes, el Consejo de Ministros nos informe de cómo se van a poner en marcha, en concreto, las tan traídas y llevadas medidas económicas anunciadas hace cuatro días por Zapatero? Entiendo que es urgente crear un suelo, nacional e internacional, que dé confianza a quienes de veras sufren los zarpazos de la incertidumbre y la angustia de la desesperanza: los consumidores y los inversores. Quienes simplemente somos sujetos pacientes de la coyuntura económica tenemos que saber a qué atenernos, contar con algunas seguridades acerca de lo que nos espera y de lo que podemos esperar, y esa será la única forma de empezar a superar la crisis.
Porque, como decía Napoleón, la crisis empieza cuando la gente piensa que existe tal crisis, ni antes ni después. Así, no basta con encontrar recetas económicas más o menos adecuadas o felices: un ministro es alguien que, además de hacer bien las cosas (como el valor, se le supone), tiene que saber convencer al contribuyente y votante de su gestión. ¿Es, aquí y ahora, el caso?
El Consejo de Ministros de este viernes, a pocas horas de un encuentro que debe ser algo más que una foto entre el presidente español y Sarkozy, y con una muy esperada "cumbre" entre ZP y Rajoy a punto de consumarse, va a tener, así, una indudable importancia.
Yo, al menos, esta vez voy a estar especialmente atento a lo que salga de esta reunión del gobierno, último responsable a la hora de tomar decisiones*y de explicárnoslas como si no nos considerasen menores de edad. Cosa que a veces parece que nos consideran.
| | Jueves 9 de octubre de 2008 |
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| ZP Se ve con "Sarko" |
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| Un a modo de encuentro compensatorio es lo que tendrá este viernes Zapatero con el jefe del Estado francés, Nicolás Sarkozy. Quizá de esa manera quiere "Sarko" desagraviar al presidente español por el desaire de no haberlo invitado a la "cumbre" del pasado sábado en París con los más grandes y potentes de Europa. Me consta que el gobierno español está dolido y así lo ha manifestado donde corresponde, porque considera -y tiene razón- que, con crisis o sin ella, España debe ya figurar entre las naciones con más peso en la UE. Y que pasaron aquellos tiempos en los que la Unión era manejada por la "locomotora" franco-germana y los demás teníamos que conformarnos con sus decisiones.. |
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Un a modo de encuentro compensatorio es lo que tendrá este viernes Zapatero con el jefe del Estado francés, Nicolás Sarkozy. Quizá de esa manera quiere "Sarko" desagraviar al presidente español por el desaire de no haberlo invitado a la "cumbre" del pasado sábado en París con los más grandes y potentes de Europa. Me consta que el gobierno español está dolido y así lo ha manifestado donde corresponde, porque considera -y tiene razón- que, con crisis o sin ella, España debe ya figurar entre las naciones con más peso en la UE. Y que pasaron aquellos tiempos en los que la Unión era manejada por la "locomotora" franco-germana y los demás teníamos que conformarnos con sus decisiones..
Me rebelo contra aquellos políticos y comentaristas empeñados en minimizar y ridiculizar el papel de Zapatero en la esfera internacional. Claro que conocemos casi todos las limitaciones de ZP, pero también vamos adivinando las de Sarkozy, más allá de su dinamismo algo saltimbanqui. No es el momento de trasladar a la escena diplomática las tensiones internas: para mí, hable o no idiomas, se sienta más o menos cohibido en la mesa con los líderes del mundo, tenga mayores o menores conocimientos geopolíticos e históricos, Zapatero es el gobernante de un gran país, España, y tiene a sus espaldas once millones de votos.
Como español, creo que socialistas y populares, comunistas -los que queden_y nacionalistas, centristas y extremistas, políticos y apolíticos, empresarios y trabajadores, todos, tenemos que apoyar a este gobierno -ya llegarán las elecciones_para que esté presente donde tiene que estar, en un plano de igualdad con Merkel, Berlusconi, "Sarko", Brown y quien sea. Otra cosa no es un desprecio a Zapatero; es un desprecio a todos nosotros. Espero que nuestro presidente se lo deje bien claro en El Elíseo este viernes a quien parece querer ser el rey de Europa, no solamente de Francia.
| | Martes 7 de octubre de 2008 |
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| La Banca española |
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| Se ha convertido en un tópico -y es cierto, como la mayor parte de ellos_decir que la banca española está mejor preparada que la de la mayoría de los países para sufrir los embates de la crisis económica. Parece obvio que así es, a la vista de los resultados hasta ahora. La Banca española es de servicios, y poco tiene que ver con los bancos de inversión anglosajones o con la banca exclusivamente hipotecaria. Y, además, los bancos españoles ya hicieron su particular reconversión, pasando de aquellos "siete grandes" a las grandes entidades fusionadas actuales. |
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Se ha convertido en un tópico -y es cierto, como la mayor parte de ellos_decir que la banca española está mejor preparada que la de la mayoría de los países para sufrir los embates de la crisis económica. Parece obvio que así es, a la vista de los resultados hasta ahora. La Banca española es de servicios, y poco tiene que ver con los bancos de inversión anglosajones o con la banca exclusivamente hipotecaria. Y, además, los bancos españoles ya hicieron su particular reconversión, pasando de aquellos "siete grandes" a las grandes entidades fusionadas actuales.
Que el "Financial Times", tan cicatero a la hora del aplauso (el aplauso a España, quiero decir), elogie el funcionamiento de la banca española muestra que el reconocimiento es general, inevitable. Y, así, Zapatero, con algo de retraso respecto de algunos de sus colegas europeos, decidió reunirse este lunes con los representantes de los principales bancos y cajas, antes incluso de su encuentro con Mariano Rajoy.
Parece importante este cónclave con los banqueros, aunque no sea sino en su lado simbólico, porque, por mucho que a algunos les moleste, no queda otro remedio que garantizar la solidez de las instituciones financieras. Es bueno que los bancos y las empresas vayan bien, ganen dinero, qué le vamos a hacer, porque ello garantiza la estabilidad del sistema y el mantenimiento de los puestos de trabajo.
Me alegra que, por fin, ZP, cuyo entorno estuvo tentado de intervenir en el quién es quién de las cúpulas bancarias --¿recuerdan el caso del BBVA y la frustrada OPA de Sacyr Vallehermoso sobre esta entidad?--, se haya cargado de ese realismo que indica que el "deber ser", el que a él le gustaría, muy poco tenga que ver con el "ser" indicativo de la realidad de las cosas.
Y las cosas son así: frente a irresponsables que predican la catástrofe, generando inseguridades y desconfianzas que podrían costarnos muy caras, este encuentro en La Moncloa resulta algo balsámico. Ojalé que la próxima "cumbre" monclovita, la que reunirá al jefe del gobierno y al de la oposición, resulte igual de constructiva para generar tranquilidad en la opinión pública. ¿Lo será?
| | Lunes 6 de octubre de 2008 |
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| Pues tienen que entenderse, quieran o no |
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| A veces da la impresión de que nuestros políticos no comprenden el mensaje que les lanza la ciudadanía. Porque lo cierto es que, excepto determinados "halcones" refugiados en unos pocos medios de comunicación -y alguno de estos ya ha dado un notable viraje al respecto-, parece que es casi unánime el deseo de la sociedad española a favor de que haya un entendimiento entre los dos grandes partidos españoles a la hora de afrontar la crisis económica. La verdad es, sin embargo, que la prevista "cumbre" entre Zapatero y Rajoy -¿cuándo? Llevamos más de una semana desde que se anunció y seguimos sin saber una fecha concreta-, precedida por el encuentro entre Solbes y Montoro, se está pavimentando mal. Muy mal. Con declaraciones hostiles por ambas partes: que si los "populares" no hacen más que contribuir a desgastar la situación de la economía, que si los socialistas han hecho unos Presupuestos infumables y que, para colmo, no contaron con la oposición a la hora de elaborarlos... |
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A veces da la impresión de que nuestros políticos no comprenden el mensaje que les lanza la ciudadanía. Porque lo cierto es que, excepto determinados "halcones" refugiados en unos pocos medios de comunicación -y alguno de estos ya ha dado un notable viraje al respecto-, parece que es casi unánime el deseo de la sociedad española a favor de que haya un entendimiento entre los dos grandes partidos españoles a la hora de afrontar la crisis económica. La verdad es, sin embargo, que la prevista "cumbre" entre Zapatero y Rajoy -¿cuándo? Llevamos más de una semana desde que se anunció y seguimos sin saber una fecha concreta-, precedida por el encuentro entre Solbes y Montoro, se está pavimentando mal. Muy mal. Con declaraciones hostiles por ambas partes: que si los "populares" no hacen más que contribuir a desgastar la situación de la economía, que si los socialistas han hecho unos Presupuestos infumables y que, para colmo, no contaron con la oposición a la hora de elaborarlos...
Si alguien tuviese la paciencia de intentar preguntarlo en profundidad y ellos tuviesen la humildad de responder, comprobaríamos que, en el fondo en el fondo, las recetas que tanto socialistas como "populares" andan manejando para afrontar una crisis, una crisis que no es patrimonio nacional precisamente, no difieren sino en porcentajes. Hay que insistir una vez más: un acuerdo en torno a unos Presupuestos Generales del Estado es perfectamente posible -no tienen por qué ser, en su literalidad, estos PGE que nos ha presentado Solbes; al fin y al cabo, ahora se abre el debate parlamentario y el período de enmiendas, que para eso está, para intentar limar diferencias, no para acentuarlas- . Y, como casi todos te reconocen en voz baja, quizá para no ser políticamente incorrectos ni perjudicar la algarabía de los ataques que se dirigen Blanco y Matutes, Rajoy y ZP, ese acuerdo es absolutamente necesario para restablecer la confianza de los españoles en el sistema.
Ignoro cuándo acabarán viéndose ZP y MR. Buena idea la del segundo pidiendo que, antes, se reúnan Pedro Solbes y Cristóbal Montoro para intentar acercar -¿o alejar?- posiciones. Sí sé que, imitando a su ahora no tan amigo Sarkozy, el presidente español se va a reunir de nuevo, probablemente esta misma semana, con fuerzas sociales, con banqueros, con empresarios, para preguntarse conjuntamente el "y ahora ¿qué?". Sospecho que más de uno de sus interlocutores le dirá que aquellos pactos de La Moncloa que consolidaron la transición hacia la democracia fueron buenos y podrían repetirse, aunque ahora nadie los quisiera llamar así. Bueno, cuestiones semánticas aparte, lo cierto es que algún tipo de acuerdo de todos con todos sí se va haciendo apremiante, si queremos evitar que el pánico y la desconfianza en los gestores lleve al consumidor, al cuentacorrentista, al inversor, a hacer tonterías que solamente derivarían en males peores.
Y sí, el argumento, que empleábamos hace ya más de un mes, en el sentido de que republicanos y demócratas estadounidenses han acabado poniéndose de acuerdo en torno a una receta no del todo segura, pero receta al fin, como la de Bush, debe pesar en el ánimo de nuestros gobernantes, aunque algunos lo quieran presentar ahora como un tópico. Estamos en la era del acercamiento: sindicatos y patronal, tripartito catalán y oposición nacionalista y hasta PSOE-PP en lo tocante a la lucha contra el terror de ETA y la "reforma" -aunque sea entre comillas- de la Justicia. Si hasta los "grandes" de Europa olvidan sus diferentes enfoques y se unen, al toque de corneta del "roi" francés, para castigar los devaneos de algunos menos importantes en la UE, como Irlanda, Holanda o Grecia -o, en otro orden de cosas, España, cuyo presidente se permite intempestivas y eufóricas declaraciones que molestan a "Sarko" y a Berlusconi-... ¿cómo no presentar un frente unido de las fuerzas políticas españolas en torno a algo mucho menos importante para el mundo mundial, pero decisivo aquí en casa, como son los Presupuestos para el año que viene?
Lo siento, pero sigo siendo optimista y aferrándome a la idea de que todas estas declaraciones de hostilidad que se cruzan los dirigentes políticos -mítines, al fin, que son a la política lo que la parte visible al iceberg- son la escenificación ficticia de la discrepancia, previa al sol del gran acuerdo. Otra cosa no me parece, aquí y ahora, concebible. Aunque ya digo: a veces, estos señores que llevan el timón dan la impresión de navegar por las nubes.
| | Domingo 5 de octubre de 2008 |
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