Dijo Oscar Wilde que lo que puede decirse a favor del periodismo moderno es que al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad. Es lo que sucede con el monopolio mediático que maneja tanto la prensa de Paraguay como de Argentina.
Respecto al punto, la presidenta Cristina Fernández aconsejó al presidente Horacio Cartes ignorar el chantaje del monopolio mediático, en Paraguay desprestigiado y decadente, que pretende usurpar la representatividad de las autoridades electas e imponer su discurso a los políticos.
Fue en el marco de una visita a Asunción, en la que devolvió objetos históricos de gran resonancia espiritual para los paraguayos.
La visita de la presidenta coincide con dos duros golpes que recibe el monopolio de medios paraguayos, en la persona de dos figuras que promocionó en retribución al servilismo que demuestraron hacia sus intereses: el ex fiscal Giuzzio y el ministro de la función pública Humberto Peralta.
En el primer caso, el senador colorado Víctor Bogado demandó a su colega Arnaldo Giuzzio, del Partido Democrático Progresista (PDP), por el daño moral que le produjo una investigación que el mencionado legislador realizó obedeciendo el mandato de la prensa empresarial, cuando se desempeñaba como fiscal. Bogado reclama un resarcimiento económico de 4.000 millones de la moneda nacional.
“Fueron investigaciones que dañaron la imagen del senador Víctor Bogado, razón por la cual buscamos con esta demanda tratar de reparar de alguna manera su figura”, explicó el abogado del Senador a los medios.
La demanda probablemente dará una lección a los fiscales deseosos de ser destacados por la prensa, que se dejan presionar recibiendo instrucciones desde los medios, los cuales con frecuencia responden a los intereses patrimoniales de sus propietarios.
En Paraguay es normal que los periodistas acosen a las autoridades judiciales en casos que atañen a los intereses de propietarios de medios. Incluso seudo-activistas políticos colaboran con estas campañas realizando manifestaciones en sintonía con ellas, que a pesar de su poca monta, reciben grandes espacios periodísticos.
El segundo caso atañe a otra figura funcional a los intereses del Monopolio Mediático, el ministro de la función pública, también fue denunciado en este caso por apropiarse indebidamente del dinero de un préstamo del BID para auto-gratificarse junto con su plana mayor.
El Secretario de la Función Pública Humberto Peralta fue denunciado ya oficialmente, ante la Unidad de Delitos Económicos del Ministerio Público, por la apropiarse de US$ 70.000 del BID.
La denuncia por lesión de confianza y/o apropiación fue presentada ante el fiscal Federico Espinosa por la abogada Teresa Flecha
Por si estos bochornos fueran poca cosa, se sumó a ellos el papelón de una diputada opositora, que con el libreto mediático de marras intentó que la cámara de representantes emita una declaración contra la presidenta Cristina Fernández, a tono con la campaña de los medios reaccionarios, siendo desairada por sus pares.
Al parecer, el viejo esquema que permitía a los medios hegemónicos manipular la mente pública de acuerdo a su conveniencia, ha empezado a mostrar grietas que crecen rápidamente.
Ryszard Kapuscinski había advertido que cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. A juzgar por el suicidio de la prensa cuyos conjuros ya no tienen efecto, el periodismo digital en tiempo real ha obligado a poner a los mercaderes de la información las barbas en remojo.
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