Aunque este álbum tiene algo más de un año, no es hasta hace bien poco que ha llegado a nuestro país, por lo que es un buen momento para que aquellos que aún no conozcan a Emiliana Torrini lo hagan ahora. Esta islandesa de ascendencia italiana es una de las voces femeninas más llenas de intimismo y emotividad que se pueden oír actualmente. Éste es su quinto álbum y para él ha decidido buscar un sonido acústico en el que su voz es la gran protagonista y el piano y la guitarra, que son los instrumentos con mayor presencia, están en todo momento supeditados a su espléndida voz y a los textos.
En éste “Fisherman’s woman” podemos encontrar reminiscencias de artistas como Nick Drake o Nick Cave & The Bad Seeds, sobre todo en la esencia de ese folk melancólico, con mucha presencia de voz y guitarra acústica; pero también puede recordar a Norah Jones en sus cortes más pausados. “Sunny road” es una de los grandes cortes y en el que podemos notar más pinceladas de Norah Jones.
Para este trabajo se hizo acompañar del multi-instrumentista Dan Carey, que aporta una perfecta ejecución en todo momento, destacando las bellísimas guitarras acústicas que recorren gran parte del disco. Esta fructífera relación entre el productor Dan Carey y Emiliana Torrini confirman la enorme calidad no sólo como vocalista sino aún más como compositora de Torrini. Sus melodías son realmente evocadoras y llenas de sensibilidad, acompañadas de unas letras que tocan temas eternos, como el enamoramiento o la felicidad. Un trabajo dedicado e inspirado por la espera, la contemplación e, incluso, la belleza de la incertidumbre, que seguro apasionará a quienes se acerquen a él.
J.M. Vilches Alonso
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