En la Cumbre entre Marruecos y los países petroleros del Golfo, el Rey Mohammed VI de Marruecos denunció que “Los planes hostiles que buscan atentar contra nuestra estabilidad, son permanentes y no cesan. Así pues, tras desgarrar y destruir un determinado número de países de Oriente árabe, ahora pretenden hacer lo mismo en su Occidente; el último de los cuales no es otro sino las maniobras que se están forjando contra la unidad territorial de Marruecos”.
Esto no es nuevo, recordó el rey puntualizando que “ Los rivales de Marruecos utilizan todos los medios, aparentes y velados, en sus flagrantes maniobras”.
De acuerdo con lo expresado en su discurso, los enemigos de su país adecuan su discurso hostil a las circunstancias, procurando despojar de legalidad la presencia de Marruecos en su Sahara, reforzando la tesis separatista, y debilitando la iniciativa de autonomía, “que la comunidad internacional reconoce como seria y digna de credibilidad”.
Mohammed VI consideró que la cuestión del Sahara es “un espantapájaros que se alza contra Marruecos, y un instrumento para presionarle, unas veces, y provocarle, otras tantas”
Recordó que el Sahara marroquí ha sido también, y desde siempre, una causa asumida por los países del Golfo, citando como ejemplo al respecto que en 1975, la Marcha Verde para la recuperación por Marruecos de sus provincias del Sur, contó con la participación de delegaciones procedentes de Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Sultanato de Omán y Emiratos Árabes. “En este sentido, cabe destacar la participación de Nuestro Hermano, Su Alteza el Jeque Mohamed ben Zaid al-Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dabi, quien entonces tenía 14 años de edad” señaló.
El Rey señaló sobre el problema del Sahara que “el asunto ha alcanzado la magnitud de librar una guerra por procuración, interponiendo al Secretario General de la ONU, en un intento de atentar contra los derechos históricos y legítimos de Marruecos sobre su Sahara, a través de sus declaraciones parciales e inaceptables actuaciones respecto al Sahara marroquí”.
Criticó a Ban Ki Moon por estar mal informado y dejarse llevar por asesores malintencionados. “¿Qué se puede esperar, pues, del Secretario General que reconoce no estar plenamente informado del expediente del Sahara marroquí, al igual que ocurre con otros asuntos, y que no son pocos, desconociendo incluso los minuciosos desarrollos y el verdadero trasfondo del mismo?”
“Además, ¿qué puede hacer el Secretario General, sabiendo que es rehén de algunos de sus colaboradores y consejeros, en los que ha delegado la misión de supervisar la gestión de un determinado número de cuestiones importantes, contentándose con la puesta en práctica de las propuestas por ellos formuladas?”
Señaló que muchos de esos “asesores” tienen un pasado político nefasto en sus países, y son detractores de la causa marroquí, por lo que no se atienen al deber de imparcialidad y objetividad que se requiere de ellos.
Recordó que Ban Ki Moon no es más que un ser humano, pasible de errores, dado que no puede estar al tanto de todas las cuestiones que se plantean en las Naciones Unidas. Además, algunos de sus colaboradores son conocidos por sus posiciones hostiles hacia Marruecos.
El Rey también informó que se encuentra construyendo una nueva relación con Rusia, que espera sea fructífera, y lo mismo hará con otros actores importantes de la comunidad internacional como China e India.
Apuntó a que “El terrorismo no sólo perjudica la reputación del Islam y de los musulmanes, sino que es utilizado por algunos como subterfugio para dividir nuestros países y avivar el fuego de la discordia en su seno”.
En este sentido, pidió un diálogo sincero y profundo entre las doctrinas religiosas para corregir las falsedades que llevan a la intolerancia, para que se manifieste la verdadera imagen del Islam.
Pidió volver “a nuestros verdaderos valores tolerantes”.
Es de suponer que un mensaje de semejante claridad, difícilmente pueda dejar de ser comprendido por propios y extraños, por el bien de la concordia entre los pueblos del mundo.
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