Dijo la escritora Dorothy Parker que la brevedad es el alma de la ropa interior, y el atractivo que saben darle algunos de sus fabricantes, como la firma Victoria´s Secret lo confirma. Tan grande es el magnetismo que irradia la misma, que hasta fue capaz de inspirar una estafa internacional.
Gran revuelo ocasionó en el mundillo de la moda de varios países latinoamericanos la cancelación de eventos para los cuales fue utilizado el nombre de la afamada marca de ropa interior femenina Victoria´s Secret, al negar la firma relación alguna con los desfiles que se organizarían en México, Chile, Paraguay y varios otros países sin su consentimiento.
En Chile, la productora local “Global” comunicó que fue estafada por una firma mexicana.
Ante la desautorización, se debió suspender en el pais andino el evento se realizaría en el Espacio Riesco, contando con toda una puesta en escena con música en vivo, cuerpos de baile y una gran fiesta animada por la Dj brasileña Tatiana Fontes.
En Colombia, se anunciaba el desfile para el 26 de julio en el Coliseo de la UPB de Medellín, y se anunciaba que estarían 20 ángeles de Victoria´s Secret, luciendo su propia escenografía de invierno, passion, candy shop Pink y ballet.
Se anunciaba también la música de David Guetta, Chris Willis y DJ White Shadow, productor de la misma Lady Gaga. Los precios de las entradas oscilaban entre 260 mil y diez millones de pesos, y se esperaba la afluencia de unas 4.600 personas.
En Paraguay, se esperaba el Victoria´s Secret Fashion Show para el 28 de junio, y la empresa encargada de la producción de un evento que ahora gana notoriedad internacional como un simple intento de estafa múltiple, JAE Production y Live Ace Group, tiene como cabeza visible a una de las figuras más emblemáticas del gobierno arzobispal del Paraguay, encabezado por Fernando Lugo. La productora de Escobar pidió disculpas por su nueva participación en un intento de estafa al público, y renovó su compromiso de organizar “los mejores shows en Paraguay, manteniendo el nivel de espectáculos que trajeron al pais en los últimos tiempos”.
Jorge Escobar, figura emblemática del gobierno del “cambio” que encabeza el fanático de Victoria´s Secret Fernando Lugo, ganó notoriedad luego de que Zuny Castiñeira realizara lobby ante Miguel Angel López Perito para introducirlo en las cumbres estratosféricas de la farándula luguista. Luego apareció en todos los medios caracterizando como doble de riesgo a su patrón Juan Carlos Wasmosy, santo varón.
La cosa empezó a complicarse cuando los empleados de su productora empezaron a denunciarlo como conspicuo farsante y deudor, y cuando se descubrió que dilapidó los fondos que deberían ir a la beneficencia a través del canon que nunca pagó. No le bastó alquilar bajo engaños el local de su confitería Madeleina by kokitos, donde recibió una demanda por desalojo de la ex modelo Mariángela Martínez, ni comprar un espacio de TV para intentar imitar a don Francisco, participar como jurado en reemplazo de Zuny Castiñeira en el programa Baila Conmigo Paraguay, o perpetrar muchas otras estafas pequeñas paralelas, como la que perpetro contra el comerciante César Chaparro por unos ochocientos millones.
Woody Allen escribió que aunque no cree en el más allá, se cambia la ropa interior. Lo mismo debería hacer el quinielero arzobispal Jorge Escobar, en caso de que algún día se agote su extendido cheque en blanco de impunidad, y deba mudarse donde le corresponde vivir.
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