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Etiquetas | Internacional | Paraguay

Lugo y Filizzola solidarios con Blas N. Riquelme

La masacre de Curuguaty puso al descubierto el verdadero rostro de Lugo
Luis Agüero Wagner
lunes, 18 de junio de 2012, 06:59 h (CET)
La obra macabra del gobierno del “cambio” en Paraguay, no se detiene. El mismo que se publicitaba como el "obispo de los pobres", el desacreditado cura papá Fernando Lugo, ahora aparece congratulándose a sí mismo de su obra de muerte en Curuguaty, y como puntilloso cumplidor de órdenes judiciales favorables a oligarcas. Si algo ha quedado en claro, es que en el Paraguay de Lugo gobiernan los dueños de tierras malhabidas, por quienes el mismo Carlos Filizzola se jugó y perdió el cargo.

Más de un día después de consumada la masacre, se seguían encontrando cuerpos de campesinos en la estancia Morombi, entre ellos los identificados como Luis Paredes y De los Santos Agüero, y se presume que existen muchos más. El hecho causó indignación al evidenciarse que las fuerzas públicas no intervinieron en el lugar en busca de los heridos y muertos. Según el sindicato de periodistas de Paraguay, los campesinos ocupaban tierras que habían sido usurpadas por el político colorado y empresario Blas N. Riquelme, quien logró la diligente intervención del luguismo para masacrarlos, confirmando que el cura presidente solo vino a consolidar el dominio oligárquico en el Paraguay y  que está dispuesto a defender a los privilegiados a sangre y fuego.

Dos decenas de personas murieron durante el violento enfrentamiento entre policías y campesinos que resistían al desalojo de una reserva forestal y Lugo, ni corto ni perezoso, brindó su máximo respaldo a la tarea de las fuerzas de seguridad y adelantó su sectaria"solidaridad a los familiares de efectivos policiales fallecidos". En una nota oficial ordenó que las fuerzas armadas se sumen a la policía para respaldar el macabro operativo en el predio rural del noreste del país.  El desalojo se realizó en defensa de un privilegiado referente del partido colorado y la dictadura de Stroessner, Blas N. Riquelme, quien recibió la solidaridad del ministro Carlos Filizzola, también heredero de inmensas extensiones usurpadas por su padre, a quien Stroessner regaló como cuatro mil hectáreas en el Chaco paraguayo.

 “Estamos ante una avanzada de represión hacia los movimientos campesinos generados por el absoluto servilismo y sumisión del gobierno de Lugo y toda la estructura estatal a la gran concentración de la tierra en manos de una minoría rica y prepotente al que son sometidas miles de familias campesinas empobrecidas” acusó el marxista Partido de los Trabajadores de Paraguay. El Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura Stronista – Argentina – y el Colectivo de Mujeres Ex Detenidas Políticas del Paraguay Carmen Soler, por su parte, denunció que “El gobierno de Lugo lleva más de una docena de asesinatos impunes de referentes campesinos, entre ellos Adelino Espínola asesinado esta mañana”.  Y que “los fiscales, policías, y militares quienes aún no fueron juzgados por los 77 asesinatos de referentes campesinos registrados por CODEHUPY”.La influyente Unión de Gremios de la Producción pidió en conferencia de prensa la destitución del presidente Fernando Lugo, ya que el presidente y gente de su gobierno, promovieron la confrontación permanente y apoyaron a los carperos. El diario ABC color, que marca la agenda mediática y política del país, sentenció en un furibundo editorial que Lugo es el único culpable de la tragedia, y lo calificó como el presidente más inútil que tocó en suerte al Paraguay en doscientos años de vida independiente. La derrota en toda la línea del “cambio” se consumó cuando ante la amenaza de juicio político, el cura presidente Fernando Lugo debió claudicar ante los retardatarios y ceder el Ministerio del Interior a un ex fiscal del estado estrechamente vinculado al gobierno colorado precedente, de Nicanor Duarte Frutos.  

Queda por verse cuánto deberá pagar el pueblo la solidaridad de Lugo y los suyos con Blas N. Riquelme. Los campesinos ya pusieron sus muertos.

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