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Hortensia Morán, Marcos Fariña y el Laboratorio Curie

Siguen sin aclararse las denuncias sobre adulteración de ADN que involucran a un laboratorio y al abogado del ex presidente Fernando Lugo
Luis Agüero Wagner
martes, 14 de agosto de 2012, 07:54 h (CET)
En tiempos del dictador Alfredo Stroessner, se hizo frecuente en Paraguay que cualquier personaje ligado al dictador, por más deshonrosa que fuera su labor, se convirtiera en una gran personalidad dentro de la sociedad. Así se convirtieron en importantes figuras personajes como una obstetra que actuaba de alcahuete para el dictador, o un simple lacayo que lo acompañaba en sus excursiones de pesca y le proveía la carnada. También el animador del cumpleaños de Stroessner, Humberto Rubin, se convirtió en un influyente personaje del régimen y hasta recibió tierras sin ser sujeto de la reforma agraria por sus servicios de adulón.

La mentalidad de los paraguayos poco cambió en el tiempo transcurrido desde aquellos años, y los mismos códigos para gobernar intentaron instrumentar el cura papá Fernando Lugo. Un ejemplo fue el abogado que lo defendió de Hortensia Morán, Marcos Fariña, quien en pago por sus servicios recibió prebendas, se apropió de una estancia paradisíaca, se introdujo en la farándula y hasta facturó millones de dólares en negociados.

También se hizo célebre por entregar viviendas en terrenos fiscales a algunas de las mujeres que demandaron a Lugo por paternidad irresponsable, ofrecer padres sustitutos para acallar otras denuncias, así como sueldos en instituciones estatales y otros acuerdos económicos ilícitos. También en varias oportunidades había sido encubierto por la ministra de la función pública Lilian Soto, dado que habia sido denunciado por cobrar altas sumas en entes del estado sin trabajar, solo por sus servicios como abogado de Lugo en casos de paternidad.

Hoy algunos medios de prensa publican sobre su participación en la mafia de Petropar, un ente estatal paraguayo que maneja energéticos combustibles. Fariña recomendó a la empresa “Blue Oil”, que ocasionó pérdidas millonarias al ente estatal.

A pesar de haber sido excesivamente locuaz en tiempos del gobierno arzobispal, hoy se llamó a un llamativo silencio, en su voluntario exilio dorado de la estancia “Carmen”. Quedan por aclarar las denuncias sobre un “arreglo” de los resultados de la prueba de ADN realizada a Fernando Lugo, en las que tuvo participación fundamental el Laboratorio Curie.

Este laboratorio, dirigido por la también locuaz Dra. María Teresa Martínez de Filártiga, ya se había involucrado en un fraude anterior, denunciado por Petrona Benítez. Benítez denunció que en febrero de 2009, la Corte ordenó la realización de una prueba de ADN en el Laboratorio Curie, y el resultado fue negativo.

Luego de mucho batallar, logró que se realizara una segunda prueba de ADN, esta vez en el Labotario Díaz Gill, dando el resultado positivo.

Tanto Marcos Fariña como Teresa Martínez de Filártiga se destacaron por su locuacidad mientras el beneficiario de sus andanzas se encontraba en el poder. Sin embargo, hoy mantienen un sepulcral silencio.

Y como lo dijo alguna vez Miguel de Unamuno, muchas veces el silencio es la peor mentira.

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