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Para empezar, será bueno dejar que la conciencia nos hable y establezcamos periodos de reflexión, de cercanía ciudadana, al menos para darnos fortaleza y no caer en la desesperación o crecer en la envidia. Naturalmente, la posición del desarrollo siempre va en proporción a la carga; y, en todo caso, el amor es el único que se multiplica: ¡Cuánto más se reparte, más se recibe! Nos conviene tenerlo en cuenta para mejorar, pues tan vital como el pan que nos alimenta, son los cuidados que nos damos como aliento entre sí.
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