En un contexto global cada vez más complejo, las compañías españolas se enfrentan a diversos retos al intentar expandirse internacionalmente. A los desafíos inherentes del mercado global y las tensiones geopolíticas actuales, se suma el creciente riesgo de los impagos en mercados extranjeros, que puede afectar a la liquidez de los negocios, comprometiendo su rentabilidad y poniendo en peligro su sostenibilidad a largo plazo.
Esta es una de las conclusiones del Informe Europeo de Pagos de Intrum, estudio anual que analiza la salud financiera y los hábitos de pago de organizaciones de 25 países europeos. En él, se recoge que al 53% de las empresas españolas le gustaría expandir su negocio a otros países en los próximos dos o tres años, superando ligeramente a la media europea, que se sitúa en un 51%.
Dentro de este grupo de compañías que buscan internacionalizarse, el 41% no confía en su capacidad para gestionar correctamente en otros mercados situaciones de impagos o pagos atrasados por parte de clientes. Una inquietud compartida a nivel europeo, donde el 40% de las organizaciones con deseo de dar el salto fuera de su país está de acuerdo con esta afirmación.
Otra de las áreas en la que las entidades de España muestran falta de confianza es en su facultad para realizar evaluaciones de crédito, con un 38% de las organizaciones encuestadas que quieren expandirse a nivel internacional reconociendo este desafío. Este proceso, que implica analizar la capacidad de pago de una empresa o particular basándose en su historial crediticio, ingresos y otros factores financieros, es clave para determinar la solvencia de un cliente o potencial comprador antes de ofrecerle productos o servicios a crédito.
Por otro lado, el manejo de la complejidad de pago, la conversión de la moneda y el uso de métodos de pago desconocidos también representan un desafío significativo para las empresas que quieren internacionalizarse. Esto podría deberse a que la fluctuación en los tipos de cambio, las diferencias en los plazos y normativas y la adaptación a plataformas menos habituales pueden generar incertidumbre y afectar a la liquidez de las empresas al realizar transacciones en el extranjero. Un 41% de las compañías españolas que tiene intención de operar en el extranjero reconoce dudar de su capacidad para gestionar este aspecto, ligeramente por encima de la media europea (39%). A esto se suma la incertidumbre sobre el cumplimiento de las exigencias legales y regulatorias en otros territorios, tal y como señala el 50% de estas organizaciones de nuestro país, frente al 46% en Europa.
Del mismo modo, el 45% de este grupo reconoce no contar con las herramientas necesarias para afrontar la inestabilidad geopolítica y otros riesgos asociados a la expansión internacional, un dato que se sitúa en el 43% a nivel europeo. Esto es especialmente importante en un contexto de creciente proteccionismo y cambios en las políticas comerciales internacionales, donde los aranceles y las barreras regulatorias añaden una capa adicional de complejidad, haciendo imprescindible un conocimiento profundo de los mercados.
Estas cifras evidencian lo desafiante que puede ser operar en mercados con normativas, sistemas legales y entornos políticos distintos, donde la gestión de cobros adquiere un papel fundamental para garantizar la liquidez y asegurar la estabilidad económica del negocio. En este sentido, contar con un socio de confianza que ayude a mitigar el riesgo de impagos y optimizar la gestión financiera se convierte en clave para asegurar una expansión internacional sostenible.
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