El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido este jueves que ha decidido retirar la nominación de Elise Stefanik como embajadora ante Naciones Unidas aludiendo a la importancia estratégica de su actual escaño en la Cámara de Representantes para sacar adelante las políticas de la nueva Administración. Stefanik ocupa un escaño clave en la Cámara Baja como representante republicana por el estado de Nueva York. El Partido Republicano cuenta con una escueta mayoría en la Cámara de Representantes, por lo que las políticas de Trump dependen de que todos los congresistas respeten la disciplina de voto. "A medida que avanzamos en nuestra agenda de 'América Primero', es esencial que conservemos todos los escaños republicanos en el Congreso. Debemos estar unidos para lograr nuestra misión, y Elise Stefanik ha sido una parte vital de nuestros esfuerzos desde el principio", ha manifestado el presidente Trump en su perfil en Truth Social, su propia red social. Así las cosas, Trump ha reconocido que le ha pedido expresamente a Stefanik --a quien ha definido como una de sus "mayores aliadas"-- que permanezca en el Congreso para "ayudar a lograr recortes de impuestos históricos, empleos excelentes, un crecimiento económico récord, una frontera segura, dominio estratégico y mucho más". "Con una mayoría ajustada, no quiero arriesgarme a que nadie más se postule para el escaño de Elise. El pueblo la quiere y, con ella, no tenemos de qué preocuparnos el día de las elecciones. Hay otros que pueden hacer un buen trabajo en Naciones Unidas", ha remachado un Trump que se ha aseverado que espera "con ansias" el día en que Stefanik pueda unirse a su Administración en el futuro. Trump nominó a Stefanik el mismo día de su investidura, y al día siguiente el comité de Relaciones Exteriores del Senado lo aprobó, si bien su ratificación había quedado olvidada en un cajón. Ahora el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, ha reconocido que la marcha atrás con el nombramiento corresponde a "las realidades políticas" del país. Sin embargo, esta decisión de la Administración Trump supone un duro revés para Stefanik, que inicialmente se erigió como una gran crítica del magnate y que con el paso del tiempo se ha convertido en una de sus defensoras más acérrimas, pues a comienzos de legislatura había rechazado un puesto de alto nivel en la Cámara para aceptar ser embajadora ante la ONU.
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