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Observo que en general ha tenido buena aceptación la reciente intervención del Papa en la rama laical de Comunión y Liberación, una de las realidades eclesiales surgidas en el siglo XX y que, como otras, tiene un problema que arranca prácticamente de su fundación: El ejercicio anómalo de la autoridad en el seno de la institución.
La Iglesia católica dispone de diferentes agentes oficiales para desarrollar su misión a nivel institucional. Y entre estos se encuentra la Conferencia Episcopal cuya naturaleza y carácter se establece en el canon 38 del Decreto ChristusDominus sobre el ministerio pastoral de los obispos del papa Pablo VI en octubre 1965.
Se nos están inculcando ideas, actuaciones y comportamientos cuyo único fin es acabar con la valores dela civilización católica y de sus principios, e implantar unos de nuevo cuño que suplan a los religiosos cristianos católicos eliminándolos y dando al traste con los mismos.
2021 pasará a la historia como el año en el que una alcaldesa, que se dice socialista, pero que se mantiene y come de las manos de Unidas Podemos, ha secuestrado el Municipio, sus creencias y sus tradiciones. En principio se había acordado con la Jerarquía católica trasladar las fiestas, bajada de la Virgen de los Ángeles y posteriores festejos, a septiembre. Estamos en septiembre y la alcaldesa decide no autorizar la bajada y el traslado.
El sumo pontífice ha hecho reflexiones muy interesantes sobre la actitud ante los desengaños en la vida, los fracasos, la corrupción, la pornografía, la presunción de inocencia (hoy tan devaluada) o el valor de la amistad y el valor del diálogo para la solución de conflictos. Como buen argentino no rehuyó a ninguna pregunta sino al contrario las despachó con su verbo fácil, sencillo y a veces arriesgado.
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