Cuando se quiere hacer una inversión grande y no hay ahorros, lo cierto es que es inevitable sentir cierta frustración. Las cuentas no salen al llegar a fin de mes, pero no tienes un mal salario y tampoco tienes una vida de excesos. ¿Qué pasa entonces? Pues, probablemente, que tienes una serie de malos hábitos de consumo y de gasto que te impiden por llegar con mejores cifras al terminar un mes.
Vamos a ayudarte con eso con una serie de consejos que te van a servir para eliminar gastos innecesarios y, por supuesto, para que ahorres muchísimo más.
Fomenta el ahorro con estos consejos para acabar con las malas costumbres Hay muchos pequeños gestos, detalles que parecen insignificantes, que forman parte de nuestro día a día y que hacen que acabemos gastando mucho más de lo que deberíamos. Darse cuenta de ello es algo que requiere mucho tiempo y, sobre todo, pararse a pensar qué hay que pagar realmente y cuáles son esos gastos que son verdaderamente necesarios. Seguramente, muchos de los que hagan eso se darán cuenta de que hay toneladas de cosas que simplemente sobran.
Aquí te vamos a dar unas pautas, pero seguramente podrás ahorrar todavía más si reflexionas un poco y haces justo lo que te hemos dicho. Párate a pensar tras leer nuestras recomendaciones, llegarás a fin de mes con mucha más tranquilidad en lo económico e incluso podrás permitirte algún que otro capricho mayor en el futuro. Vamos a ello:
El café de camino al trabajo Por las mañanas nunca te da tiempo a tomarte un café antes de salir corriendo al trabajo. Al final, siempre aprovechas una máquina que te pilla de paso para hacerte uno rápidamente y bebértelo, o incluso esperas a la del edificio de oficinas donde está tu trabajo. Grave error. Hay cafés que pueden llegar a costar 2 euros y, si multiplicamos eso por los 5 días de la semana y las 4 semanas del mes, el resultado son unos 40 euros.
Procura siempre hacer café en casa, incluso la noche anterior, para que así solo tengas que guardarlo en un termo o un vaso y llevártelo para el camino, o tenerlo listo para cuando lo necesites mientras trabajas. Es la mar de sencillo y ahorrarás muchísimo más. Y si crees que no, piensa en cuánto cuesta un paquete de café y cuánto dura; después, compara con lo que supone la compra del cafelito diario.
Las comidas fuera de casa Salir a comer o cenar algo fuera es muy normal, incluso a veces se recurre a los restaurantes de comida rápida cuando no apetece preparar la comida o no da tiempo a ello. Si bien pueden ser un recurso que saque de más de un apuro, también pueden ser la auténtica clave para desperdiciar dinero a espuertas. Y es que no son pocos los que acaban cogiendo por hábito eso de pedir entre de 2 a 5 veces comida de fuera por semana.
Teniendo una genial cocina donde poder preparar de todo, limita esas salidas y controla un poco más las veces que comes fuera o pides comida a domicilio. Es uno de los mayores focos de gasto superfluo que suele haber en la economía de una casa, y también el que más fácilmente puede atajarse. ¡Es tan sencillo como no pedir tanto, o tantas veces!
¡Esas luces! Es cierto que las bombillas modernas son cada vez más eficientes y consumen menos. Pero también lo es que muchas veces los despistes provocan que se dejen muchas más luces de la cuenta encendidas, y eso al final se traduce en una factura de luz mucho más alta de lo que debería. Siempre que salgas de una habitación, vayas a volver o no, acostúmbrate a apagar su luz.
Que sí, que una sola bombilla no supone tanto. El problema está cuando es más de una y pasa más de una vez a lo largo del día. Todo eso deriva en un consumo residual y totalmente innecesario que te hace pagar más y, por lo tanto, que tu capacidad para ahorrar se vea reducida.
Estos tres puntos son algo que se lleva mucho dinero a fin de mes, pero también es importante repasar otras cosas. A la hora de ir a comprar, por ejemplo, es mejor que dejes a un lado el recurrir a primeras marcas y pruebes con los productos de marca blanca. Muchas veces pueden ser toda una sorpresa tanto por sabor como por prestaciones y por ahorro.
El hábito de comprar cosas de marca, de comer tanto fuera y de dejar luces encendidas. Son cosas que poco a poco van suponiendo un gasto más y más grande que podrías convertir en ahorro si lo encarrilas por el camino adecuado. Recuerda todo esto que te hemos explicado y, por supuesto, no dudes en repasar tus rutinas diarias para ver dónde más puedes cambiar las cosas. Seguro que algo encontrarás.
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