El pasado sábado 17 tuvo lugar el combate en el que quedaba enmarcada la disputa del Campeonato de la Unión Europea del peso supermedio entre su vigente ostentador, el canario de origen dominicano Mariano Hilario (El Tiburón), y el aspirante finlandés Niklas Rasanen. Al interés que ya de por sí tenía la pelea, se añadía el incentivo de que al vencedor se le ofrecería muy probablemente la oportunidad de disputar el título de Europa, que ha dejado sin dueño el inglés Callum Smith.
“A priori” se presentaba un duelo muy parejo en el que el finés comenzó tomando la iniciativa, costándole en los sucesivos asaltos tomar el control a Hilario, quien, de vez en cuando, lograba colar alguna “mano”, pero, aparentemente, sin conseguir la eficacia deseada; asimismo, muchos golpes del campeón hallaban acogida en el vacío, con el consiguiente desgate que lleva tan infructuoso esfuerzo aparejado.
Entre tanto, Rasanen se iba sintiendo gradualmente más cómodo asestándole un paulatino e incesante castigo al Tiburón Hilario. Pasaban los asaltos e Hilario no conseguía hacerse con el mando de la pelea; muy al contrario, incluso en el décimo asalto llegó a hincar la rodilla en la lona, iniciando el árbitro el conteo. Finalmente se sobrepuso y en el asalto siguiente, cuando ya lo tenía todo prácticamente perdido a los puntos, sacó un inesperado directo a la mandíbula de Rasanen que lo desestabilizó dejándolo fuera de combate, obteniendo, así, el Tiburón Hilario una victoria que ya parecía escapársele ante un hasta ese momento invicto púgil finés (llevaba 13 combates y los 13 ganados por KO).
Del combate que nos ocupa, al margen de lo deportivo, o a través de dicha lógica, podemos extrapolar interesantes recursos pedagógicos, dado que en el enfrentamiento entre Mariano Hilario y Niklas Rasanen se produjo (como tantas veces ocurre en este deporte) un vuelco inesperado de los acontecimientos que cambió los derroteros de lo que se iba presumiendo irreversible, esto es, la derrota del Tiburón, cuyos denodados esfuerzos no parecían surtir el menor efecto, pese a que perdía el resuello intentando conectar algún golpe eficaz que equilibrara la deriva del combate. El sufrimiento padecido por Hilario en todos los órdenes era patente, y tenía su más llamativa plasmación en las dos aparatosas brechas que los golpes del finés le abrieron por encima de las cejas, las cuales supo mantener a raya el experimentado Sánchez Atocha. Pero, así las cosas, Maniano de Jesús Hilario Jiménez supo resistir, soportando un auténtico calvario, el infligido por Rasanen, hasta, muy cerca del final, conseguir asestar a su rival el golpe de efecto definitivo que tan copernicano vuelco situacional supuso.
El combate que nos ocupa halla un paralelo claro con la célebre fábula de Félix María Samaniego “La mona”, que dice así: “Subió la mona a un nogal,/y cogiendo una nuez verde,/en la cáscara la muerde./ Como le supo tan mal,/arrojola el animal,/y se quedó sin comer.//Esto suele suceder/a quien su empresa abandona/ cuando encuentra, cual la mona,/un principio al que vencer.”.
El enfrentamiento por el Título de la Unión Europea es un ejemplo fehaciente que nos ofrece la realidad de cómo la vida muchas veces nos pone ante arduas tesituras ante las que se nos exige, aguante, resistencia, capacidad de sufrimiento… y si se tiene el arrojo suficiente siquiera para resistir los envites del hado, en la mayor parte de las ocasiones se vence.
Hoy se está perdiendo la capacidad de sacrificio; se quiere todo al instante y la frustración está más a flor de piel que nunca, por eso combates como el de Hilario son de gran valor pedagógico. Hilario luchó, a veces con más desacierto que el rival, pero lo que no perdió hasta el final fue la esperanza y el tesón, por ello el video del combate podría ser una herramienta de gran valor pedagógico dado que posee una enseñanza de honda substancia: por muy mal que te puedan ir las cosas, si no abdicas de tratar de cambiarlas, puede que un día o en algún momento logres al fin mudarlas.
Y a quien diga que el boxeo es un deporte salvaje, se le puede responder que se trata de un deporte completísimo, con muchos valores aparejados y con una serie de riesgos muy similar a otros, sobre todo cuando se practican a nivel profesional. Pero al margen del profesionalismo, el boxeo, aparte de ofrecer un entrenamiento muy completo y saludable, puede ofrecer enseñanzas como la aparejada al combate de Hilario contra Rasanen que servidor ha tenido a bien extraer aprovechando la circunstancia.
|