El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha informado de que desde Moscú van a reforzar las capacidades de los ejércitos de los países que integran la recién conformada Alianza de Estados del Sahel --Burkina Faso, Níger y Malí--, después de su desvinculación de los organismos regionales y de Occidente. Lavrov ha reiterado que Rusia está dispuesta "a contribuir por todos los medios" a reforzar las capacidades de combate de las Fuerzas Armadas de estos tres países, incluyendo la formación de soldados y policías, con el fin de poder hacer de manera más efectiva su lucha contra el terrorismo en la región. "La región del Sáhara-Sahel se enfrenta actualmente a manifestaciones de terrorismo, unos problemas cuyas causas profundas tienen su origen en gran medida en su pasado colonial", ha explicado Lavrov tras reunirse con sus homólogos de estos tres países, según ha recogido la agencia de noticias TASS. En ese sentido, el ministro de Exteriores ruso ha advertido de que esta región está siendo objetivo de nuevo actores externos. "Además de los antiguos colonizadores, se encuentra el régimen de Kiev (...), que apoya abiertamente a grupos terroristas en esta parte de África", ha acusado. Lavrov ha incidido en que el reparto colonial de África, cuyas fronteras se trazaron "sin tener en cuenta a las poblaciones que vivían en esos territorios", sigue, actualmente, "teniendo un impacto muy negativo". La Alianza de Estados del Sahel es la reciente unión política, económica y militar de Burkina Faso, Níger y Malí, gobernados cada uno de ellos por una junta militar, después de romper lazos con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y con Francia, su antigua metrópoli europea, para acercarse a Rusia.
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