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He podido contemplar desde mi modesto observatorio dos actitudes que me hicieron recapacitar sobre la naturaleza humana. La primera me la proporcionaron los jugadores de la selección española más modesta que puedo recordar. Desde "El segmento de plata” se valora mucho más la virtud de la humildad que la exhibición petulante.
En los momentos actuales, todo apunta a un deslumbramiento nefasto. El exceso de luces no deja vislumbrar las necesidades reales. Con la pulsación de una sola tecla disponemos de los incontables matices de cualquier asunto.
El discurso anterior acaba con las siguientes conclusiones: Alimentemos lo bueno y pongámoslo al servicio del bien, todos tenemos responsabilidad sobre el herido que es el pueblo mismo y todos los pueblos de la tierra. Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con una actitud solidaria, atenta y de proximidad.
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