¿Qué nos traerá Rajoy? Una política para minorías mantenida con engaños
Rajoy no puede gobernar este país más que de una manera: generando un perjuicio muy grande para la mayoría de los españoles, mientras nos miente sobre las razones por las que lo hace
En el artículo Que lo urgente no oculte lo importante nos presenta a un futuro presidente en condiciones no ya ideales, sino idílicas, pretendiendo que este es libre e independiente.La realidad desmiente constantemente estos planteamientos, por mucho que se repitan hasta la saciedad. El gobierno (el pasado, el próximo) está puesto ahí para beneficiar a los que lo aúpan. Todos los medios financieros que le permiten desplegar las campañas de publicidad más invasivas posibles. Todos los medios de comunicación que sustentan con sus propios empleados el espejismo de que las únicas decisiones posibles son las que se están tomando. Todos los socios de las grandes empresas, que son en realidad muy pocas personas, que se encargan de emplear a los políticos cuando estos dejan de serlo, y también de financiar con jugosos donativos a los partidos que gobiernan.
Viñeta de Manuel Fontdevila (Diario Público)
Y además de los intereses locales, que ya vemos que someten esa inexistente independencia a la hipoteca de que les devuelvan los favores prestados, tenemos los intereses internacionales, a los que estamos sometidos como consecuencia de que el estado (y la banca) se financian con dinero externo. Durante 2010 España tendrá que sacar a subasta 117.477 millones de Euros. En una estructura monetaria en la que el BCE no sirve a los estados sino a la banca privada (es a ellos a quien les presta el dinero), y el dinero de financiación a crédito se consigue mediante subastas públicas, que los bancos compran al 7%.
Curiosamente estamos empezando a leer en los medios económicos una cifra de deuda a negociar que es muy superior a la anterior: 400.000 millones de euros de deuda externa. Corresponde a lo que los bancos necesitan del exterior, que es más de dos veces lo que necesita el estado. Porque el estado español (incluidas sus autonomías) no están muy endeudadas, ni demasiado endeudadas. Son los bancos los que están prácticamente en quiebra. Y los responsables (grandes ejecutivos y accionistas mayoritarios) son los que van a presionar a Rajoy para que haga lo que ellos necesitan, a costa de todos nosotros.
En este vídeo alguien desde dentro nos explica cómo este hiperendeudamiento es un modus operandi:
Las decisiones que en el Gobierno tomará Rajoy, por tanto, van a ser las que necesitan aquellos a los que sirve: élites económicas tanto nacionales como internacionales y las empresas y negocios que enriquecen a estas. Se nos presentarán (falsamente) como las únicas posibles como consecuencia de la crisis, la deuda, el elevado gasto, el insuficiente ingreso, etc. Se nos recordará que lo hacen por nuestro interés, para mantener el sistema de pensiones, el de salud, el educativo. Pero si nos fijamos en los detalles veremos como los gastos en sus privilegios aumentarán, los gastos en sus sueldos también, y todas las decisiones que se tomen, todas, tendrán de una forma claramente visible a la minoría que le rodea como beneficiarios.
Esta minoría ilegítima va a seguir exprimiéndonos a todos. Todo el sistema está montado para que así sea, y no tienen necesidad de hacer concesiones puesto que su posición de dominio parece encontrarse a salvo. Los beneficios que la existencia del estado democrático y de derecho le daban a los necesitados se están reduciendo y se van a ir reduciendo aún más. Y mientras la mentira interesada va a ser más intensa, más presente y más constante como sistema de apaciguamiento del indispensable enfado ciudadano. Ellos saben que son pocos y que su posición puede no durar siempre. Por eso el expolio de lo común, de lo público, tienen que hacerlo de forma rápida y efectiva.
Las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo y modificado hábitos y formas de vida. Éste es un proceso que sigue siendo imparable: globalización, industrialización y mercantilización. Se han adquirido nuevas formas de trabajo, pero también de esclavitud, y la enseñanza no es ajena a estos cambios, ya que está servido desde hace tiempo el conflicto entre las nuevas tecnologías y la actividad docente y la cultural tradicional.
El pluralismo crítico es lo contrario del pensamiento único. Es natural y lógico que coexistan muy diversas ideas y no se debe imponer una visión única de la realidad, a todos los niveles. Las discrepancias, las interpretaciones y los planteamientos pueden ser diferentes. La diversidad en todos los sentidos es positiva, ya que es lo característico de una sociedad plural y multicultural.
La opinión que más escucho cuando oigo hablar de Donald Trump, incluso en boca de académicos o gente bien informada, es que está loco. Es cierto que su comportamiento, tan diferente al de quienes nos hemos acostumbrado a ver como dirigentes y líderes mundiales, induce a pensar así.