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Abro el grifo del lavabo del cuarto de baño. ¡No sale ni gota de agua! ¿Qué está pasando aquí? Telefoneo al Servicio de Atención al Cliente de la compañía con la que tengo contratado el suministro: Aqualia. Según el operador, no les consta ninguna avería en la zona. Pienso. Consultaré a un vecino. «Yo tampoco tengo agua. No es extraordinario que la corten en este barrio debido a algún incidente. La última vez ocurrió hará cinco o seis meses».
Los problemas de desabastecimiento de medicamentos en toda España son cada vez más recurrentes. En las últimas semanas, encontrar Ozempic, Tardyferon, Rivotril o suspensiones pediátricas de amoxicilina, junto a otros cientos de formas farmacéuticas, se ha convertido en toda una odisea para los pacientes.
En ocasiones el Destino se encarga de encauzar lo que fueron graves entuertos de los gobernantes. Pero son raras aquellas coyunturas en las que, a la vez, se produce la oportuna intervención de la rectificación adecuada coincidiendo con el tiempo en que ésta pueda producir mejores efectos.
Un abastecimiento social justo es aquel que respeta las normas establecidas para que el organigrama sea coherente y se lleve a cabo correctamente. El abastecimiento y su correcto mantenimiento no es un servicio de “caridad” sino un equipo debidamente escalonado, es decir, justo.
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