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El recuerdo se vuelca como una mezcolanza de diversidad humana cubierta de una lírica tan profunda como la marginación de la entonces tierra de nadie. Las burbujas eran tan profusas como la necesidad de sobrevivir de todos y cada uno de nosotros.
Acabo de terminar de ver la nueva película de Peter Pan y Wendy, no sabría qué decir, bueno, sí que sabría qué decir, pero no os iba a gustar mi opinión. Cuando la película estaba empezando, mi hijo hizo un comentario con el que extrañamente estaba de acuerdo; dijo que no deberían transformar los dibujos en personajes reales, ya que hace que pierdan toda la magia.
Tengo por costumbre leer las cartas publicadas en la sección “Cartas al director”, de vez en cuando es posible aprender algo nuevo entre las que llegan a los diarios: algunas veces es una queja ciudadana y quien la denuncia en la prensa cree que si las autoridades ven su queja negro sobre blanco en las páginas de un periódico tal vez les hagan más caso.
Joya de valor sentimental. Santo, es “el caballo”. Palomo era elegante, genial, era una estrella del circo celestial. Volaba alto, Palomo y yo, yo y él, sin más.
Hay varias generaciones, de las que parte de ellas están en el gobierno, que han nacido en una España tranquila, regenerada, sin sobresaltos políticos, en la que se ha ocultado de manera machacona la cruda realidad de un pasado reciente en la que la división, las envidias, el rencor, la represión política, la guerra con lo que supuso en todos los frentes, dio paso a una confraternidad moderada en la que se aparcaron las viejas rencillas de manera generosa, para poder florecer, progresar y traer una novicia democracia en la que todavía, ya bastante deteriorada, estamos disfrutando.
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