El mundo ha prescrito históricamente el género masculino como predeterminado, una construcción que se refuerza a través del lenguaje. Como seres humanos, nuestra identidad colectiva se entiende como masculina, usamos hombre para describir nuestra especie y humanidad como una forma de unificarnos. En su libro “Mujeres Invisibles”, Caroline Criado Perez ofrece detalles acerca del papel olvidado que tenía la mujer y las necesidades de que sus acciones sean vistas y valoradas a nivel global después de tantos años. La cultura y el lenguaje siguen un marco masculino genérico donde, explica, que el sesgo masculino está tan firmemente arraigado en nuestra psique que incluso las palabras genuinamente neutras en cuanto al género, como médico o actor, se leen como masculinas. Sin embargo, hay varias excepciones como las profesiones de los crupieres, que ejercen su trabajo en varios de los casinos online indicados en www.bonusfinder.com/es/casinos-online/. Esta palabra sirve para designar tanto a hombres como mujeres de la misma manera, sin que haya discriminación dentro del lenguaje.
Tipos de idiomas En algunos casos, la forma masculina habla en nombre de todos los géneros: por ejemplo, en el sistema jurídico de la India, los documentos están escritos en masculino, lo que se considera que incluye a las mujeres a menos que se especifique lo contrario. En muchos sentidos, el lenguaje refleja y crea las desigualdades de género que existen en la sociedad. La forma en que hablamos afecta a la forma en que pensamos y a la forma en que interpretamos el mundo que nos rodea.
Por lo tanto, mientras trabajamos para reimaginar nuestros defectos en torno al género y construir una cultura más socialmente consciente e inclusiva, también tenemos que tener en cuenta el lenguaje. Los idiomas mundiales se dividen en tres categorías con respecto al género: idiomas con género como el español (donde los sustantivos y pronombres tienen un género), idiomas sin género como el mandarín (donde los sustantivos y pronombres no tienen un género marcado), e idiomas con género natural como el inglés (con pronombres con género y sustantivos sin género).
La estructura de género del idioma que estamos hablando tendrá el efecto de hacernos más o menos conscientes del género. En los idiomas con género, tenemos que pensar en el género mientras conjugamos un verbo o usamos un sustantivo, así que ¿es posible que los estereotipos de género y las estructuras de poder de género tengan más probabilidades de influir en nuestros pensamientos y opiniones sobre los sexos?
Al aprender hindi, un lenguaje de género hablado en la India, es sencillo darse cuenta de que se espera que se muestre respeto a los hombres, a veces más que a las mujeres. No se permite hablar a los compañeros y compañeras de la misma manera: aunque es posible dirigirse respetuosamente a ambos géneros, no se puede usar la misma estructura del lenguaje, que llama la atención sobre el género de la persona con la que estamos hablando.
Género masculino como predominante Los cuatro idiomas de género más hablados en el mundo son el hindi, el español, el francés y el árabe. Comparten muchos de los mismos patrones de género: masculino como género gramatical predeterminado, grupos de género mixto que usan terminaciones masculinas y sustantivos femeninos derivados de versiones masculinas. A través de su estructura, enfatizan la observación de Criado Pérez sobre el género masculino por defecto.
Conclusión Es cuestión de tiempo que los expertos modifiquen los idiomas para hacerlos cada vez más neutros. De hecho, es habitual ver que numerosas personas utilizan sustantivos neutros en castellano, aunque todavía no esté reconocido por la Real Academia Española. Poco a poco, se podrán observar los cambios y la influencia que tendrán en las próximas generaciones.
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