Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | El abecedario del alma | Derechos Humanos | Vulnerables | Dignidad | Igualdad

Derechos humanos y vulnerabilidad

Por muchos tratados que se firmen, la humanidad patológicamente se salta las normas y los principales afectados son los más vulnerables
José Antonio Ávila López
viernes, 21 de marzo de 2025, 10:09 h (CET)

Cuando el 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaba la «Declaración Universal de Derechos Humanos», lo hacía, o así reza en el principio del preámbulo de la misma, como un ideal común, en el que la libertad, la justicia y la paz en el mundo son la base del reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales de todos los miembros de la familia humana. 


Se establecían por primera vez, sin dejar de lado el antecedente de la «Declaración del Hombre y del Ciudadano» que en 1789 surgió de la Revolución Francesa, los derechos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero, y hoy, cuando ha sido traducida a más de quinientos idiomas, y como consta en la propia web de Naciones Unidas, ha servido para inspirar o allanar el camino para la adopción de más de setenta tratados de derechos humanos, de aplicación mundial o regional. 


Sin embargo, basta mirar el panorama mundial para, sin mucho esfuerzo, darnos cuenta que por muchos tratados que se firmen, la humanidad patológicamente vulnera los derechos de muchos de sus miembros, con muchas y variadas excusas, pero siempre con unos principales afectados: los más vulnerables.

Noticias relacionadas

El mundo es inhumano. Y efectista, muy efectista. Los mismos que ahora se muestran compungidos por las terribles escenas de acoso sufridas por Antonio, el quinceañero santanderino con parálisis cerebral del IES Torres Quevedo, que piden a gritos dimisiones, que aportan los datos personales de los agresores, incluidos los domicilios, que se juntan para apalizarlos y darles una lección, son los que lo han permitido.

Las masas nunca se han revelado, porque ese trabajo corresponde a las elites surgidas para la ocasión, pero el hecho es hay que mantenerlas entretenidas, simplemente para que no se alboroten. En la era de la información manipulada, para entretenerlas simplemente hay que ofrecer espectáculo. La política toma nota de que para continuar con la fábula de la democracia hay que tener al votante permanente entretenido y es esta la función que asume el espectáculo político.

El rechazo a la tecnología y sus secuelas parece estar inscrito en alguna porción de nuestro ADN. No nos gustan los cambios y tendemos a pensarlos, muchas veces, como cosas del diablo, entendido este en sentido amplio. Como ejemplo de ello, en la Inglaterra de fines del siglo XVIII y principios del XIX se desarrolló el movimiento “ludita”, citado en cualquier manual historiográfico.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto