| ||||||||||||||||||||||
Existen muchos datos registrados en la historia que se convierten en referencias apropiadas para la alimentación del orgullo nacional. La bizarría, honor, valentía y el pundonor de los pueblos encuentran sus fuentes precisamente en esos acontecimientos del pasado que se han venido transmitiendo por generaciones hasta hacer su repercusión en el momento que nos toca vivir.
En el día a día de nuestra corta o larga vida, según se mire y según qué circunstancias, se producen pequeñas situaciones, insignificantes “curiosidades curiosas”, pero que han entroncado de lleno con nuestra idiosincrasia o han llegado a formar parte de nuestro rutinario “modus vivendi”. Chesterton lo explicó muy bien : “No hay cosas sin interés, tan solo personas incapaces de interesarse”.
Son muchos los periodistas que se creen los divinos de las gramáticas, leyes y técnica oratoria para dictaminar causa, justicia y verdad. Desgraciadamente para ellos, sus “imberbes neuronas” no son aún capaces de alcanzar a ver la realidad.
Hace ya un tiempo, intercambiando unas palabras e impresiones con un conocido que pertenece al sector separatista catalán, llegué a plantearle la siguiente cuestión: ¿Por qué a mí, catalán y constitucionalista español, me consideráis menos catalán que vosotros? Ser español, no es ser menos catalán, y menos eso que nos llamáis: catalanes de segunda.
Muchos de los problemas que enfrentan a las diversas comunidades en un mismo territorio presentan rasgos comunes, y tienen que ver con el lugar que ocupan en la sociedad los individuos que las componen y con su tierra de origen: los prejuicios no se combaten compartiendo espacio y comida, y tampoco con luchas y vanas esperanzas.
Uno de los grandes problemas que acechan a la política española es si nuestro Estado de derecho pone la suficiente atención en el tema de los bulos. Como no se ponga remedio a ello, las consecuencias nos llevarán a la irrealidad, desconfianza, confusión, enemistad...
Hace sesenta y cinco o setenta años, en España, las personas no se movían de su ciudad o de su pueblo, prácticamente, durante toda la vida. En los años cincuenta, pongamos por caso, los hombres casi no salían más que para hacer la mili, y muchas de las mujeres, ni eso. Los pueblos se constituían en sociedades cerradas que mantenían relación poco más allá que con los pueblos de alrededor o con la cabecera de la comarca.
Como la lluvia fina que parece que no, pero cala hasta los huesos: el mensaje es claro, quieren que acabemos pensando que “lo que nos viene encima es irremediable”, que los recortes que van a dar en el Estado del bienestar de aquellos que todavía tienen la suerte de tener una nómina, son absolutamente necesarios.
Me pregunto cuándo se va a dejar de politizar absolutamente todo por parte de los movimientos “progres” de este país, unos movimientos asociativos y políticos cuyos ideales cada vez se los cree menos gente; me pregunto cuando dejará la izquierda “progre” de crear tanto odio en esta España, una España que han convertido en “facha” o roja.
Algunos lectores ni sabrán que Gibraltar se perdió por el Tratado de Utrecht (abril 1713 / julio 1715). Inglaterra heredó entonces Gibraltar y Menorca, aunque esta última la recuperamos merced a la Guerra por la Independencia de los Estados Unidos de América. ¿Y del Peñón? Llevamos un cuarto de siglo XXI, y sin noticias...
Entre convivencia e independencia, el PSOE y su vertiente catalana, el PSC, eligieron hace ya tiempo la independencia. Pedro Sánchez no quiere hablar de independencia, pero acepta al independentismo (el juego del ahorcado), y no se ha dado cuenta nunca de que ese juego no es posible, ni ético, ni legítimo.
Que un buen vino enriquece el cuerpo y el alma es algo que siempre he creído, es decir, catar un buen vino es uno de los grandes placeres de la vida. Por eso, permítanme desde estas líneas desarrollar una breve historia del vino. Su origen se sitúa por los años 6.000 a 5.000 a. C., pero las primeras cosechas de la vid datan de dos mil años después en las tierras de la antigua Mesopotamia.
¿Se pueden asociar tecnológicamente el progreso y la libertad donde se romantiza la navegación por internet? ¿Es bueno el cambio de la dirección racional clásica a la masificación tecnológica? Quien lo crea, no entiende los conceptos de progreso y libertad. Libertad no puede haber porque todos los que utilizamos aunque sea una sola red social, ya estamos fichados.
¡Cómo ha cambiado el cuento! Hubo quien dijo que “los lactantes de hoy serán los mamones de mañana”... ¿Les ha enganchado a ustedes, amigos lectores, el cambio? Veamos: ayer, se dejaba la puerta de casa abierta, y a la vuelta te encontrabas una caja de galletas de chocolate; hoy, nos quedamos sin casa, que la disfruta el okupa de turno y que a su vez posee la facultad de alquilarla.
Ni sindicatos, ni organizaciones patronales, ni ONG's, pagan siquiera el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), dado que los Ayuntamientos también los han declarado exentos del pago de ese impuesto. Es de resaltar que el patrimonio inmobiliario de que disfrutan estas organizaciones, situado generalmente en las mejores zonas de las grandes ciudades, les obligaría a realizar unos importantes pagos anuales que en virtud de la ley eluden por completo.
La ley establece que la actividad realizada por sindicatos, fundaciones, ONG's o asociaciones empresariales, no puede consistir en “el desarrollo de explotaciones económicas ajenas a su objeto o finalidad estatutaria”, algo que parece perfectamente lógico ya que de realizar una actividad puramente comercial no habría excusa para no liquidar los impuestos correspondientes.
Los sindicatos, ONG's y patronales, en tanto que entidades sin ánimo de lucro, gozan de numerosas prerrogativas fiscales que los mantienen a salvo de los rigores impositivos que ellos imponen al resto de los contribuyentes de España, tanto ciudadanos individuales como empresas y trabajadores autónomos.
La Navidad se aproxima, y a esta Navidad le va a faltar la propia Navidad tal como la entendíamos últimamente. En estos últimos tiempos apenas se oye "La Canción del Tamborilero" de Raphael, las comilonas en familia son cada vez menos, los espumillones falsean cada año que pasa el sentimiento de lo que significa la Navidad, los renos ahora ya son sólo chinos y mal hechos, los dulces navideños ya no saben como antaño...
Al escenario político funesto de hoy se une la existencia de una sociedad profundamente afectada por la delincuencia, que mantiene a las personas encerradas en sus casas presas de un abierto temor. Diariamente se cuentan las víctimas fatales de enfrentamientos, agresiones sexuales, asesinatos, robos y asaltos; por cierto, el Estado no está respondiendo de la manera que se espera para proveer más seguridad a una ciudadanía indefensa.
Sin menospreciar en absoluto el que los alumnos deben hincar los codos sobre sus pupitres para enriquecer sus conocimientos por medio de los estudios básicos que proporciona la teoría, deberemos reconocer que cuando uno puede comprobar por sí mismo los efectos de todo aquello que se ha aprendido en las aulas, se pueden identificar los efectos de la aplicación de lo que se estudió.
|