Qué tiempos aquellos de la burbuja, de la gomina, y de la construcción, en los que los nuevos y fulgurantes ricos entretenían al personal mientras los auténticos poderosos de siempre, los de herencia y colegio inglés, disfrutaban las playas de tantos y tantos paraísos. Para muchos españolitos, aquel modelo de pelotazo rápido era su meta, y según opinan algunos, hoy pagamos todos aquello... ¡Falso! Hoy estamos pagando lo que nos toca pagar hoy, y es que en la actualidad hay caraduras de verbo fácil sin la más mínima moralidad y sin ningún escrúpulo.
¡Qué fácil es echar la culpa al pasado! Y es que disgustos que merman la capacidad de confiar en el saber del gran Rousseau se dan casi a diario en nuestro país, ya que muchos políticos van de salvadores de la economía española, pero esos falsos salvadores no han sido esa suerte de Astérix, que se enfrentó a los invasores romanos.
Los historiadores no dejan lugar a dudas: nuestros particulares Apolos (González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez) nos han vendido al “invasor” por 40 monedas, descontando la inflación, y menos mal que el invasor no nos ha modernizado con todas sus propuestas, pero ya no será lo mismo.
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