Llegarán las condonaciones, los perdones de dineros despilfarrados, los cupos y los tiras y aflojas económicos. Llegarán los perjuicios a los ciudadanos y, tras los engaños vergonzosos de Montero (no pasarán) y sus manejos preelectorales en Andalucía, la deuda seguirá existiendo y seguirá cargada a los bolsillos de cada uno de los ciudadanos.
Sonrojo, bochorno e ignominia, porque eso que se reúne en la mesa alargada de La Moncloa, tiene ligada su existencia a un prófugo de la justicia y a un delincuente confeso e indultado, odiadores de España y porque se negocie en el extranjero lo más esencial del ser y del existir de España y de sus gentes.
Pero además de ese oprobio, la situación se vuelve risible con la intervención, como actores principales, en farsa tan vergonzosa, de Zapatero y de Galindo.
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