El escritor de literatura infantil Hervé Alústiza publica de nuevo un cuento de Navidad: El niño que se convirtió en paje... aquella noche en Belén. El sábado 17 de diciembre a las 18 horas tendrá lugar una presentación con cuentacuentos en la Librería san Pablo, Plaza de Merindades. El día 31 de diciembre, a las 12h., también habrá un pase en la librería Amoxtli de Urroz-Villa del libro.
Esta historia parte de una tarde de Navidad en la que una niebla densa obliga a suspender la cabalgata porque tres Magos de Oriente no logran encontrar el camino. Se encuentran con un niño, que venía de cantar villancicos, pero se ha desorientado y está sólo y perdido. Juntos intentan abrirse paso en la noche. Una estrella del Cielo los guía y los conduce al portal de Belén. Allí, el Niño Jesús encarga a los Reyes que lleven regalos al mundo entero. En su aventura querrán contar con la ayuda de un paje especial. ¿Logrará el niño, con sus villancicos, traer la alegría de nuevo?
Este cuento infantil rescata el valor de la música como instrumento para destruir la oscuridad, contagiando con su mensaje a niños y grandes. El texto poético viene armónicamente acompañado con expresivas ilustraciones de Gema García Ingelmo.
Un estupendo regalo, que compartirá estantería con los cuentos clásicos de Navidad. La historia, además, forma ya una trilogía de álbumes ilustrados firmados por Alústiza. En diciembre de 2020, cuando los Reyes Magos no pudieron salir a las calles, publicó una cabalgata en verso: Y corrieron hacia Belén. Un viaje con los Magos de Oriente (PPC, 2020). Las pasadas navidades, también vio la luz Un ángel que va de ala… Desde el Cielo hasta Belén (PPC, 2021).
El niño que se convirtió en paje… aquella noche en Belén
El escritor hispano-argentino presentó en València ‘Hasta que empieza a brillar’, la biografía novelada de la lingüista y lexicógrafa María Moliner, autora del ‘Diccionario de uso del español’ que tantas generaciones de escritores y lectores han utilizado.
Hoy quiero dedicarme este soneto, porque hasta ahora nadie lo había hecho; mas puede ser, que quede algo maltrecho, si me tachan de altivo o de paleto.
La noche acariciaba suavemente los rostros de las personas que merodeaban por los alrededores del parque. Estaban sentados frente al quiosco, donde se posa en la cúspide estatua de una mujer desnuda, que señala con dedo índice hacia el universo, parte suroeste. Variedad de luces, de diversos colores, rodeaban el quiosco, la pileta del mismo absorbía la luminosidad de la luna, que la hacía más bella y refulgente.