Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | Imagen personal | Estética | Juventud | Envejecimiento

En busca de la juventud

Las personas invierten tiempo y recursos significativos para mantener una apariencia juvenil
Conchi Basilio
martes, 10 de diciembre de 2024, 09:09 h (CET)

La búsqueda de la juventud es algo constante en la sociedad moderna, desde cremas antienvejecimiento hasta procedimientos quirúrgicos, las personas invierten tiempo y recursos significativos para mantener una apariencia juvenil, este fenómeno no solo refleja una preocupación por la estética, sino también una compleja red de expectativas sociales, psicológicas y culturales.


Operaciones como el lifting facial, la blefaroplastia y la rinoplastia son comunes entre aquellos que buscan revertir los signos de envejecimiento. Estas cirugías pueden ofrecer resultados más duraderos, aunque con un tiempo de recuperación y no deja de haber riesgos como en todas las operaciones.


Los tratamientos láser y los peelings químicos ayudan a renovar la piel, al eliminar las capas dañadas y estimular la producción de colágeno, estos procedimientos mejoran la textura y el tono de la piel, pero tampoco hacen milagros.


El mercado está inundado de productos cosméticos que prometen reducir las arrugas, hidratar la piel y dar un brillo juvenil, desde cremas antienvejecimiento hasta sueros y mascarillas, estos productos son una opción accesible para muchos.


La sociedad moderna valora demasiado la juventud y la belleza, lo que lleva a muchas personas a sentir la presión de mantener una apariencia joven. Los medios de comunicación y las redes sociales refuerzan estos ideales, creando expectativas poco realistas. Para muchos, verse más joven puede estar relacionado con sentirse mejor consigo mismo, la apariencia puede influir en la autoestima y la confianza y mejorarla puede tener un impacto positivo, en cierto modo, en la vida personal y profesional, pero el tiempo termina imponiéndose.


En aquellos sectores, especialmente relacionados con la imagen y las relaciones públicas, mantener una apariencia juvenil puede ser percibido como una ventaja competitiva, esto puede llevar a una mayor inversión en tratamientos estéticos.


Los procedimientos estéticos, especialmente los quirúrgicos, conllevan riesgos médicos, complicaciones como infecciones, reacciones alérgicas y resultados insatisfactorios pueden ocurrir, lo que requiere una cuidadosa consideración y consulta con profesionales cualificados.


La obsesión por la juventud puede llevar a problemas de salud mental como la dismorfia corporal, donde las personas tienen una percepción distorsionada de su apariencia.


Además, la dependencia de tratamientos estéticos puede generar ansiedad y estrés, estos tratamientos pueden ser costosos y requieren inversiones continuas para mantener los resultados, esto puede representar una carga financiera significativa para muchas personas.


La industria de la belleza y los cosméticos plantea preguntas éticas sobre la sostenibilidad y el impacto ambiental, el uso de ciertos ingredientes y el desperdicio generado por el consumo de productos de belleza, pueden tener efectos negativos en el medio ambiente.


Pero no puedo dejar de mencionar, que todos los anuncios publicitarios sobre cosmética, siempre los presentan personas jóvenes, un poco contradictorio, ya que a esas edades, no necesitan remedios prodigiosos de ninguna clase, lo que se llama publicidad engañosa, al final el tiempo es finito para todos y lo único que te puede mantener algo mejor es solo una buena genética heredada, nada más ni menos, por el contrario caras acartonadas y sin movimiento alguno de ningún músculo facial, de tanto retoque, con el fin de parecer siempre joven.

Noticias relacionadas

Hoy, en Cantabria, hay convocada una huelga en la educación pública. La secundaré por principios, porque la reivindicación es justa –hace 17 años que nuestros sueldos no se actualizan con el IPC, las ratios siguen siendo elevadas, se prioriza la inversión en la enseñanza concertada frente a la pública…– y porque, a pesar de que no soy muy optimista, necesito convencerme de que las cosas pueden mejorar.

El objeto de esta columna es expresar una reflexión sobre la Iglesia católica, ya que a menudo es actualidad y motivo de fuerte polémica. Mucho de lo que leo sobre la Iglesia católica podríamos afirmar, a mí modo de ver y desde siempre, que es «signo de contradicción».

Nos hemos globalizado y, eso, está muy bien; ahora nos falta sustentarnos en el verdadero amor, conocedores de que el espíritu fraterno, es lo que nos obliga a desvivirnos por vivir la acción colectiva, como fuerza orientadora para lograr la concordia, desde el abecedario del respeto mutuo y el lenguaje de la tolerancia.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto