El Ingreso Mínimo Vital (IMV), una subvención destinada a proteger a los más vulnerables, se ha convertido en una pesadilla para miles de familias en España. Tras recibir notificaciones de la Administración por supuestos "pagos indebidos", muchas personas se han visto obligadas a devolver sumas de dinero que consideran imposibles de pagar.
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Entrega de alimentos en el Banco del Bebé de la Fundación Madrina. Enero de 2024. Juan José Martínez
La cuantía del Ingreso recibido por cada familia ha sido determinada con base en la renta del año anterior, un modelo impreciso que ha obligado a constantes reajustes del IMV que han derivado en reclamaciones de la Administración. Para cuando llega el cobro del Estado, las familias ya han quemado la ayuda recibida y se topan, de golpe, con una deuda heredada de una subvención que, en muchas ocasiones, ni siquiera solicitaron y que puede llegar a provocar que Hacienda embarga o bloquee una cuenta corriente de una familia vulnerable, como ya ha ocurrido desde la pandemia. Carolina Hug, (años) es usuaria de la Fundación Madrina y madre de 7 niños. Está pagando, mes a mes, 9.000 euros a la Seguridad Social por lo que la Administración considera pagos indebidos del Ingreso Mínimo Vital.
Como la de Hug, unas 150.000 familias —más de medio millón de personas— podrían enfrentar deudas que oscilan entre 3.000 y 20.000 euros, según estimaciones de la ONG ATD Cuarto Mundo, que denunció al Gobierno ante la Unión Europea por el IMV. Las sumas a reintegrar resultan inasumibles para familias que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad y que ahora ven cómo sus ingresos se reducen aún más.
La Fundación Madrina, que trabaja en la protección de la infancia y la familia, ha alzado su voz ante esta problemática. "El IMV fue concebido como una herramienta para luchar contra la pobreza y la exclusión social, pero se está convirtiendo en un motivo más de endeudamiento y sufrimiento", ha declarado Conrado Giménez, presidente y Fundador de la entidad, quien considera “inaceptable que se esté generando esta situación de angustia y desesperación en miles de hogares españoles, especialmente vulnerables y atacados por la pobreza infantil". Preocupa especialmente la situación en la que quedan 116.000 hogares monoparentales que, según el Ministerio de Inclusión, perciben el IMV.
La organización denuncia la falta de claridad en los criterios de concesión y revisión del IMV, así como la lentitud y la falta de empatía de la Administración a la hora de gestionar las reclamaciones. "Es fundamental que se revisen los procedimientos y se establezcan mecanismos de comunicación claros y accesibles para los ciudadanos", continúa Giménez: "No podemos permitir que familias enteras se vean abocadas a la pobreza por errores administrativos, incluso bajo el riesgo de ver bloqueadas las cuentas por Hacienda".
Es imperiosa, además, una reforma del artículo 55 de la Ley General de Seguridad Social para blindar a las familias en situación de pobreza de los reintegros solicitados por la Administración, cuando las subvenciones sean concedidas por iniciativa y/o fallo del Estado, como ha ocurrido con el IMV.
Entre las soluciones retroactivas que plantea la Fundación Madrina para revertir los endeudamientos por el IMV, están la condonación de las deudas, en aquellos casos en los que se demuestre la buena fe de los beneficiarios, y la revisión de los criterios de concesión del IMV para evitar futuras situaciones de "pagos indebidos".
Errores encadenados
Los reintegros no son el único dolor de cabeza que sufren los españoles que reciben el IMV. Estimación errada de ingresos percibidos, imprecisiones en el padrón municipal y burocracia interminable para los migrantes son los obstáculos más frecuentes, según revelan los testimonios de las usuarias de la Fundación Madrina recopilados este miércoles.
Carolina Fernández tiene 30 años cumplidos, un trabajo de cuatro horas y dos hijos que alimentar de 2 y 4 años. Hace un tiempo recibía a su madre en casa; ahora, tiene a su suegra y a un cuñado. La Administración ha denegado la solicitud de Fernández para recibir el IMV, tras computar sus ingresos con los de sus familiares, a pesar de que ellos no contribuyen a la manutención del hogar. “No piensan en la gente, nos tienen apartados, excluidos. Me siento ahora mismo sola”, se queja la madre.
Algo similar le ocurre a Jessie Corrales (36 años), quien se divorció de su pareja hace un par de años, pero al seguir él empadronado en su domicilio, el Estado le ha negado el IMV al sumar ambos ingresos. Estando de baja, ella solo percibe 800 euros al mes, con un alquiler de 750 euros. Esta madre de familia se declara “sorprendida” con los criterios del Estado para autorizar o denegar el acceso al IMV.
Los casos se suceden unos tras otros. Sonsoles Gavilán denuncia que, a pesar de ser española, no puede recibir el IMV porque su pareja está en proceso de regularización. Tamara Jiménez lleva 11 meses sin cobrar el IMV por su sexto hijo, ya que, según le ha dicho la Seguridad Social, es necesaria una actualización de los datos. Jiménez no ve “lógico” que tenga que esperar tanto tiempo para completar el proceso. “No puedo pagar el alquiler y para comer me las tengo que apañar”, confiesa está mujer, minutos antes de recibir la asignación alimentaria de la Fundación Madrina en el Banco del Bebé.
Denunciar, tarea de todos
Si te has visto afectado por denegación o solicitud de reintegro del Ingreso Mínimo Vital (IMV) o quieres apoyar a las familias que se encuentran en esta situación, puedes ponerte en contacto al correo electrónico fundacion@madrina.org o bien comunicacion@madrina.org, y llamando al teléfono 914 490 690 / +34 914 490 691.
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