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La muerte de Drayke Hardman ha sobrecogido al mundo. A sus doce años el pequeño se quitaba la vida en Utah, Estados Unidos, tras ser víctima de acoso escolar durante más de un año, según han contado sus propios padres. Una nueva tragedia ante la que en todo el mundo vuelve a surgir la pregunta: ¿Se podría haber evitado?
Hoy he leído la noticia de una mujer, cuyo nombre no voy a decir, que, tras haber intentado suicidarse, ha abandonado temporalmente la televisión para ingresarse en un centro psiquiátrico, pero lo que más me ha chocado es que esa mujer era cómica en un programa de televisión. Por lo visto estaba sufriendo un acoso sin tregua en las redes sociales. Que triste es que te acosen, pero que cobarde es que lo hagan por las redes sin dar la cara.
En primer lugar se encuentran en todas las clases sociales, residen en cualquier zona sea rural, urbana o marginal, tienen cualquier nivel educativo desde un iletrado hasta un doctor, son de cualquier profesión o actividad técnica, pertenecen a cualquier raza, religión, genero o orientación sexual y pueden ser de cualquier estado civil.
Este personaje y su partido están en, posiblemente, las horas más bajas de su carrera política. En las últimas elecciones de Galicia y en las del País Vasco ha sufrido el peor batacazo de su historia. Además está siendo investigado por turbios asuntos de dinero, por una caja B, y por apreciación de delito en la financiación de su partido.
El que no puede matarte, te acosa.
Palabras sucias, acercamientos asquerosos.
Ayer mismo en la Universidad Autónoma de Barcelona la candidata por el partido popular Cayetana Alvarez de Toledo fue acosada, con inusitada violencia, por un grupo de nacionalistas e independentistas en un acto organizado por “S’ha acabat”., con el objetivo de impedir su acceso al recinto: la democracia entra por la puerta principal sentenció acertadamente Cayetana.Al margen del clima de tensión que normalmente acompañan a las campañas electorales resulta especialmente alarmante que en el seno de nuestras universidades se produzcan estos actos de intolerancia y violencia antidemocrática, en la medida que constituyen un ataque directo a la libertad de expresión y de pensamiento de ciudadanos, asociaciones o grupos políticos que desempeñan sus actividades en un Estado de derecho y que desean exponer e intercambiar ideas o debatir propuestas en un clima de normalidad democrática.Resulta también paradójico y escandalosa, la hipocresía de quien como Pablo Iglesias, líder de Podemos y de la formación que ha abanderado sonados escraches a personajes públicos, como el que le practicaron a la Vicepresidenta Soraya Sainz de Santamaría o los que Rita Maestre y sus correligionarias podemitas realizaron contra la capilla de la Universidad Complutense de Madrid, diga ahora que se siente compungido por lo acontecido en Barcelona.
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