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Los últimos ocho años fueron los más cálidos registrados en el planeta, con concentraciones récord de gases de efecto invernadero, e inusitadas lluvias, sequías, olas de calor y glaciares que se derriten en varias regiones, según destaca un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Los cambios en el planeta tierra: el calentamiento global, el aumento del nivel del mar, la desaparición de flora y fauna, los desastres ecológicos, la contaminación, la crisis del agua, entre otros, son problemas avasalladores y casi imposibles de hacer desaparecer, sólo el tiempo y un gran esfuerzo por parte de todos haría la diferencia.
Modificar la radiación solar, para contener la crisis climática derivada del calentamiento del planeta, todavía requiere mucha investigación sobre riesgos y beneficios antes de considerar su posible despliegue, según advierte en un nuevo informe el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
La desaparición de los elefantes en África, que ya se encuentran en peligro crítico de extinción, supondría que la selva tropical del centro y el oeste de ese continente -la segunda más grande del mundo- perdería entre un 6% y un 9% de su capacidad para captura carbono atmosférico, lo que amplificaría el calentamiento global.
El planeta se dirige a un calentamiento de 2,4 grados a finales de este siglo con la actualización de los planes climáticos nacionales, porque pocos países han aumentado este año sus objetivos climáticos para 2030 y han realizado nuevos compromisos de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero.
Un servicio que tiene, además, impactos positivos para el medioambiente, y que ha logrado reducir la emisiones de CO2 en 216,60 toneladas al año, según cálculos internos.
Los resultados de la modelización concluyen en que las subidas de los precios del trigo a nivel mundial serán mayores y más frecuentes, lo que supondrá una presión económica adicional sobre los medios de vida cotidianos.
El calor extremo intensifica los síntomas en personas que sufren trastornos psiquiátricos. Se aconseja tener buenos hábitos como el descanso, la alimentación saludable o la realización de actividades deportivas en horarios con menor calor, de forma que se reduzca la posibilidad de sufrir estrés y cambios de humor drásticos.
El calor que padecemos al igual que el frío, nos produce unas sensaciones térmicas que las mitigamos con una disminución o aumento de la temperatura ambiental. Cuando no existía el aire acondicionado o la calefacción combatíamos el calor con lumbrado, materias orgánicas como el carbón o la madera.
Las consignas han sido claras para sus voceros: Mucha palabrería, hay que engatusar, buenismo tonto, lucir mentiras, vender humo y pagar votos. Todos los ignorantes, tontos, fanáticos y sectarios verán los cielos sanchistas abiertos.
Hace apenas unos días, una nueva efemérides venía a conmemorar el Día Mundial del Medioambiente, ese que hoy sigue sufriendo el acoso permanente y constante del modelo de desarrollo humano insostenible y suicida. Poco valen las alarmas que día tras día en forma de calentamiento global y cambio climático nos anuncian las nefastas consecuencias que para la humanidad tiene y tendrá esta alocada carrera del consumismo de los recursos de un planeta sobrecargado.
En Glasgow, los lobistas de la industria de los combustibles fósiles están pululando como enjambres de langostas en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático de 2021, conocida como COP26. Los resultados de esta conferencia, que ha sido descrita como “la última y mejor esperanza” para el clima, están lejos de ser suficientes para evitar una catástrofe climática irreversible.
Portugal, España, Francia y otros 12 países en el sur del continente europeo se encuentran en gran peligro por culpa del cambio climático, específicamente en lo que se refiere a la economía. El Covid-19 nos dio una muestra de lo que significa enfrentarnos a una fuerza de la naturaleza para la cual no estamos preparados.
Un razonable cuidado del entorno lo venimos practicando algunos mucho antes de que colocaran el primer contenedor verde en el barrio. Que urge una desaceleración drástica y urgente en nuestro estilo de vida (¿decrecimiento?) lo sospechamos algunos desde nuestra más tierna adolescencia, cuando todavía no proliferaban los gurús medioambientalistas de «consejos vendo y para mí no tengo».
El catastrófico cambio climático está calentando el planeta. Se han batido récords de temperatura en diversas partes del mundo, desde Siberia hasta California, y una profusión de incendios forestales, sequías y huracanes se extienden por el mundo. Sin embargo, los defensores de la tierra y del agua que luchan para salvar el planeta enfrentan amenazas que van desde la intimidación hasta el encarcelamiento o la muerte.
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