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La escritura la definimos como un sistema de comunicación humana, mediante representaciones gráficas, del idioma verbal. Sobre la base de las actuales pruebas arqueológicas, la escritura apareció al mismo tiempo en Mesopotamia y Egipto, aproximadamente un siglo antes del año 3000 a.C. Como seres sociales, nace de la necesidad de expresar de forma gráfica las ideas, en relación con el sonido de la lengua hablada en cada tribu.
Tengo un amigo, bastante culto, que se sorprende de mi capacidad para hilvanar un par de columnas de opinión a lo largo de cada semana. No sé si lo hago bien o mal. Lo llevo haciendo desde hace dieciocho años. Esta inveterada costumbre me la inculcó una profesora de la facultad de comunicación (Bella Palomo) que me incitó a involucrarme en la aventura de poner en marcha un blog (periodista a los sesenta) en el que he ido volcando más de 1.400 entradas a lo largo de todos estos años.
Es asombroso cómo el ser humano siempre vive en constante aprendizaje en esta vida. Actualmente, se dedica a pintar, escribir sus libros y las columnas que envía a los periódicos y diarios, a la música, y a sus trabajos en abogacía cuando lo tiene. No vive de la cultura, pintura, escritura, ni de la música, pero disfruta estas artes.
La publicación de unos cien mil libros o más cada año en España pone de relieve que un buen estilo y redacción es esencial para que la lectura sea un placer y no una tortura. A muchos lectores algunos libros se les caen de las manos, por el estilo poco refinado de su escritura. Esto no supone que todos los novelistas o ensayistas y filósofos tengan que escribir como Alejandro Dumas, Balzac y Flaubert o como Ortega, Julián Marías o Zubiri.
Las artes tienen caites y zapatos. Esto no quiere decir, que lo uno u lo otro tiene más prestigio, pues no. Sería una gran equivocación, porque todo tiene su valor conforme se lo da el autor de la obra. De tal suerte, las artes en la cultura, esencialmente engloba las creaciones realizadas por el ser humano, así expresa la visión sensible acerca de la realidad circundante, bien sea real o imaginario.
Escribid aunque no cobréis ni un centavo, ni un peso, ni un euro.
El poder del lenguaje es inmenso, pero debe ser bien usado. Al hablar y escribir es necesario y conveniente saber argumentar y razonar y también decir la verdad y no manipular lo que se expresa, con el fin de lograr lo que se pretende, en cualquier acto o proceso de comunicación.
Es el pensamiento y el lenguaje lo que nos hace personas, pero las palabras que utilizamos tienen una enorme carga tanto para el bien como para el mal. Con palabras podemos bendecir y podemos maldecir. Las palabras pueden servir tanto para ponernos de acuerdo como para declararnos la guerra, de aquí la importancia de saber utilizarlas para el bien.
Voy a escribir este informal soneto, que aún con rima y métrica fina, es su argumento, una gran pamplina, todavía peor, que un tosco panfleto.
Escribir un soneto es concentrarse, escribir un soneto es decidirse, escribir un soneto es evadirse escribir un soneto es retratarse.
Marta Puerta, que ha publicado su primer libro de poesía y prosa poética Yo, mí, me, conmigo en la editorial valenciana de Postdata Ediciones. Tal y como ella misma lo define, su libro "es un viaje hacia el amor propio". El poemario vio la luz en el mes de julio con una pequeña tirada de 300 ejemplares y, cuatro meses después, ya se ha publicado una segunda edición.
Esta noche necesitaba un respiro, y aquí estoy, con los dedos llenos de lápiz aún y escribiendo sobre mis sentimientos. Hoy he hecho un alto en el camino y he escuchado a mi corazón, había olvidado la sensación de olvidar el mundo y centrar tu mente en las líneas de un dibujo, había olvidado lo hermoso que es terminar un dibujo y enamorarte de él, mirarla a los ojos y saber lo que expresa su mirada, fusionarte con la mujer que has dibujado y a la que no conoces.
Desde niña había escrito alguna poesía o cuento corto, lo hacía en los descansos de los estudios, como terapia de relajación.
Los escritores no saben
porque quieren escribir,se sienten como morir.
Son varios los factores y las situaciones que están provocando el empobrecimiento de nuestra comunicación lingüística y con ello la desaparición de muchas palabras del español, sin embargo, en esta ocasión quiero atraer la atención en torno a una de las causas: el analfabetismo funcional.
He recibido con gran ilusión una llamada telefónica de una de mis nietas, Victoria, una adolescente de apenas catorce años, que me dice ilusionadamente que va a empezar a escribir un libro. No me extraña. Alguno de mis hijos y nietos han heredado mi afición a los libros y en sus casas se les ve con la tele apagada y devorando literatura.
Realmente, es una actividad apasionante la de escribir. No la cambio por nada. Hace posible expresar las ideas propias de infinitas maneras. Se puede escribir acerca de infinidad de temas o cuestiones. A lo largo de mi trayectoria como escritor disfruto especialmente como articulista.
El escritor es un artista y esto, a veces, se olvida. Indudablemente, los que nos dedicamos a escribir lo hacemos porque nos apasiona o nos gusta.
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