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La junta militar de Malí ha mostrado su "satisfacción" por la decisión de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) de retirar las sanciones "ilegales, ilegítimas e inhumanas" aplicadas en enero por los retrasos en el proceso de transición abierto tras el golpe de Estado de agosto de 2020.
El fin de la obligatoriedad de las mascarillas en interiores marca un antes y un después en una crisis sanitaria que ha tenido un gran impacto no solo a nivel de salud física, sino también psicológica. En este sentido, la salud mental ha cobrado especial protagonismo a lo largo de los dos últimos años a raíz del aumento de patologías derivadas de las restricciones de movilidad, el confinamiento o los protocolos sanitarios.
El “noi del Poble-sec”, con cuyas canciones he convivido los largos años de mi existencia, -es casi dos años mayor que yo-, está pensando en retirarse después de celebrar más de setenta conciertos a lo largo del próximo año. No hay más remedio que quitarse el sombrero.
Ahora, cualquier minucia, asomo de acierto o de éxito, aunque fuere en una retirada poco honrosa, con graves deficiencias e incompleta, sirve para que algunos políticos se vanaglorien de ello, saquen pecho y presuman de buen hacer y de habilidad en su gestión aunque, lo realmente sucedido es que EE.UU, el resto de naciones occidentales y, entre ellas, España, hayan realizado una vergonzosa, poco meditada y frustrante retirada de Afganistán.
¡No, Sánchez, no! No puedes hablar de “misión cumplida” y mucho menos de “objetivos conseguidos” ¿Te imaginas qué pensarán del Gobierno español quienes siguen ocultos y esperando tu ayuda en Kabul? Ni el ministro de exteriores ni Sánchez pueden levantar la voz y si lo hacen es para pedir perdón. Que no se extrañen de que sean recibidos en toda España con desprecio, improperios y recordándoles a su familia más próxima.
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