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Putin y Mario Abdo Benítez en el Kremlim

En un hecho histórico, por primera vez dialogará un jefe de estado estrechó la mano del ya presidente electo de Paraguay, Mario Abdo Benítez
Luis Agüero Wagner
viernes, 15 de junio de 2018, 07:11 h (CET)

Este jueves 14 de junio por la mañana se produjo un encuentro histórico entre los líderes de Rusia y Paraguay, cuando en el Kremlim se estrecharon la mano Vladimir Putin y Mario Abdo Benítez, antes de participar junto a otros jefes de estado de la inauguración del Mundial de Fútbol.


En el cálido encuentro, Abdo Benítez y Putin rindieron homenaje a los héroes de la guerra entre Paraguay y Bolivia, donde oficiales rusos al servicio de las armas paraguayas fueron grandes protagonistas, por su alto grado de profesionalismo y nivel técnico. El conflicto por el Chaco Boreal, de 1932 a 1935, es recordado entre otras cosas por haber constituido un enfrentamiento entre empresas petroleras de capitales anglosajones.


El nuevo presidente paraguayo aseguró a Putin que Paraguay siempre recordará la proeza del oficial ruso Vasili Oréfiev Serbriakov, que cayó en una batalla decisiva de aquel doloroso enfrentamiento fratricida.


Putin manifestó su agradecimiento por el signo de atención, especialmente por la entrega de las condecoraciones de los oficiales, y prometió que consultará con la opinión pública rusa antes de encontrar un digno lugar para esas reliquias, que simbolizan una gran afinidad entre los pueblos ruso y paraguayo.


El jefe de estado ruso fue uno de los primeros en saludar la victoria de Abdo Benítez, el pasado 22 de abril, subrayando en una cálida misiva el carácter amistoso y constructivo que hoy tienen las relaciones entre su país y Paraguay.

El encuentro de esta semana corona avances diplomáticos ininterrumpidos desde que fueron desapareciendo las fronteras ideológicas que imperaron durante la guerra fría.


Desde la Segunda Guerra Mundial el Paraguay se había encontrado bajo fuerte presión de Estados Unidos, que introdujo doctrinas militares que permearon al poder político. La primera de ellas, la de “Seguridad Hemisférica” fue una herramienta para alejar de las potencias del Eje Roma-Berlín- Tokio, a los países sudamericanos.


Durante la subsecuente Guerra Fría, esta idea impuesta fue seguida por la llamada “Doctrina de la Seguridad Nacional”, que hablaba de enemigos internos y contra insurrección, algo que derivaría en una sociedad contaminada por el fascismo preventivo y por la militarización del poder político.


Tras la guerra, los intereses norteamericanos siguieron siendo predominantes en la agenda paraguaya por una serie de factores, aunque no siempre coincidieran con los paraguayos.


Para mantener su influencia, Estados Unidos apeló a la utilización de ONG promovidas por USAID y otros entes, cooptando a presuntos notables de la sociedad paraguaya, y buscando tener el control de su opinión pública dirigiendo en los grandes temas internacionales sus principales medios de comunicación.


El encuentro entre Putin y Abdo Benítez abre una nueva era para el Paraguay, marcando el final de una etapa donde el pensamiento único coartó un auténtico pluralismo de su sociedad, aunque las banderas falsas agitadas a los cuatro vientos digan lo contrario.


Las relaciones entre Rusia y Paraguay, señaló el presidente Putin, se iniciaron en 1909. Los rusos, que llegaron al Paraguay en los años veinte del siglo pasado, jugaron un destacado papel en el desarrollo de la milicia y de la ciencia en Paraguay.


Rol que se espera, como este encuentro lo augura, sea revitalizado en el presente Siglo XXI. 

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