Cuando vamos de compras al supermercado, nos estamos encontrando con productos que vienen de otras partes del planeta, en detrimento de nuestros agricultores y ganaderos. No solo los precios son excesivos, porque a un agricultor le pagan por pieza de melón 0,50 €, mientras que nosotros lo pagamos a más de 8 €, en algunos casos a 12 y 13 €. Primera pregunta que me viene a la mente: ¿puede un agricultor mantener sus campos cobrando tan poco dinero por una pieza de fruta? Por esa razón, nuestros pueblos, están siendo abandonados. ¿Cómo podemos asegurar la supervivencia si la competencia desleal que se practica no defiende los productos autóctonos?
No contentos con esa política de precios abusivos, resulta paradójico, encontrarnos el bochornoso espectáculo de poner a la venta productos agrícolas, procedentes de Nueva Zelanda, Israel, Sudáfrica, Marruecos, Egipto y Túnez. Envasados, eso si en las Islas Canarias, pero de origen totalmente contrario a lo nuestro. Mientras nuestros productos, se quedan en los árboles porque no resultan rentables, o se pagan a precios de miseria, los demás acampan por las superficies de los supermercados, provocando la competencia desleal en relación a nuestros productos.
Una correcta política agrícola, sería poner barreras arancelarias sobre aquellos productos con los que se nos puede hacer daño, y con los que competimos en este momento de forma desleal. Proteger lo propio, es la tarea más importante que deben marcarse todos los que aspiran a gobernarnos. Además, nuestros productos agrícolas son de calidad “excelente”, con lo que les estamos haciendo un flaco favor. No podemos seguir dejando que nos invadan productos agrícolas de otras latitudes, que son de una calidad “infima” y encima también los pagamos a precio de oro.
¿No será, en este momento, la mejor solución de volver a comprar en los mercados municipales y en las tiendas de barrio? Me consta, que en éstos lugares de compra tradicional, tenemos la garantía de que se ponen a la venta nuestros productos agrícolas. Es más, debemos defender lo nuestro, comprándolo directamente, en las casas de los agricultores, porque no solo vamos a tener la “mejor calidad” sino que además estaremos contribuyendo a la continuidad. Es una forma de hacer una excursión en fin de semana, para provisionarnos de productos agrícolas, ganaderos y de tradición.
Ante la indefensión de los intereses políticos, debemos unirnos, y dar todo nuestro apoyo a los nuestros. Es la mejor bofetada que podemos dar a una clase pseudo-dirigente, que no tiene nunca en cuenta los intereses de sus ciudadanos, en este caso de los agricultores y ganaderos. En éstos días previos a las elecciones, vamos a escuchar discursos grandilocuentes, en algunos casos a favor -falsamente- argumentando que van a promover a nuestro sector primario. ¿Por que en los Consejos de los Viernes, el presidente del Gobierno en funciones, no promueve la defensa del sector?
Una cosa, es la prédica de los discursos vacíos, y otra muy distinta el poner en práctica sistemas proteccionistas, que favorezcan a los tuyos, que después de todo, dices defender, pero luego se demuestra que no hay tal defensa.
No podemos seguir dejando que Europa se siga riendo de nosotros. Debemos exigir respeto a nuestros productos, promoción y apoyo a todo lo que venga del campo y la pesca, y practicar con el ejemplo, ya que hay mucho en juego, pero a los que nos gobernarán, parece importarles muy poco.
|