| ||||||||||||||||||||||
|
|
Cuándo acudir a un psicólogo | |||
Sentir que no tenemos energía o recursos suficientes para enfrentar un problema por ti solo es un signo evidente | |||
| |||
Aunque no es una regla cerrada, lo cierto es que hay una serie de signos que te ayudarán a ver si necesitas recurrir a psicólogos expertos para ayudarte, como Marian Batle. Si es tu caso y quizá estás en el punto de tener que acudir a un profesional para salir de la situación anímica por la que estás atravesando, presta atención. Cómo saber si necesitas ayuda de un psicólogoAunque no es una regla cerrada, lo cierto es que hay una serie de signos que te ayudarán a ver si necesitas recurrir a psicólogos expertos para ayudarte.Te sientes sin energíaSentir que no tenemos energía o recursos suficientes para enfrentar un problema por ti solo es un signo evidente de que necesitas recurrir a un psicólogo antes de que el problema que para ti supone vaya a más. Piensa que esta sensación puede intensificarse con el paso del tiempo si no resuelves el conflicto. pudiendo llegar a interferir en tu desempeño diario ya sea en el terreno laboral o personal.Duermes mal y sientes apatíaTambién hay una serie de señales que son una muestra inequívoca de que debes acudir a un psicólogo. Son señales que llegan a afectar a tu calidad de vida y entre ellas están aspectos como el insomnio, la apatía, la pérdida de interés por las cosas que antes sí te gustaban, estar siempre en tensión o con cierta ansiedad. Todos estos aspectos son señales irrefutables de que debes recurrir a un especialista.Dudas de tiTener confianza en uno mismo no siempre es fácil. Esto suele ocurrir tras episodios en los que algo no ha salido bien o incluso tras varios episodios de estas características. Intentar poner en marcha soluciones que acaban fracasando por lo general hacen que la persona pueda acabar dudando de sus habilidades. Todo esto lleva a una pérdida de confianza en uno mismo y esto puede tener consecuencias muy negativas en el ámbito laboral y personal.Te resulta difícil controlar tus emocionesSi te resulta complicado llegar a controlar tus emociones este puede ser otro síntoma inequívoco. Quizá te deprimas con cierta facilidad, te aparezcan cuadros de ansiedad o tengas ataques de ira. Todos estos aspectos son diferentes caras de una misma moneda e indican que debes acudir a un profesional para aprender a gestionar mejor tus emociones. Esto también puede verse representado por una sensación de vulnerabilidad ante cualquier situación, especialmente si no acabas de controlar lo que pasa a tu alrededor.Te sientes anclado en el pasadoEn ocasiones hay algo que se ha hecho mal en el pasado y eso no deja seguir hacia adelante. Si consideras que este es tu caso y sabes que ya se está convirtiendo en un problema porque no te deja avanzar en el presente será conveniente que acudas a buscar ayuda a un profesional. El sentimiento de culpabilidad es mucho más frecuente de lo que pensamos y aprender a gestionarlo es necesario para no acabar castigándose.Sientes que algo no va bienNo siempre sabes detectar determinados problemas pero quizá si sientas que algo no va bien. Cambios de humor, sensación de irritabilidad, incapacidad para comunicarte, etc. Son pequeños aspectos que pueden hacer saltar las alarmas y que debes cuidar porque pueden acabar perjudicando y pasando factura a tus relaciones personales.Buscas potenciar tus habilidadesNo siempre se acude a un psicólogo cuando ya hay un problema. También puedes hacerlo si quieres potenciar tus habilidades sociales. Esto te repercutirá positivamente en tu día a día. Relacionarte con los demás, en cualquier ámbito que te muevas, tendrá frutos más positivos si sabes cuáles son tus puntos fuertes y aprendes a detectar los negativos, minimizarlos y también sabes aceptarlos.En definitiva, si sabes que algo no va bien y no te sientes como antes no dudes en acudir a un especialista que te ayudará tras este periodo tan duro que hemos y estamos todavía viviendo y que tiene unas consecuencias sobre nuestra estabilidad emocional. |
Es bastante habitual que las personas discutamos entre nosotras, que existan los malentendidos o que, sencillamente, haya veces en que uno esté más predispuesto a acabar con un desacuerdo de opiniones por el estado anímico o las emociones que ha ido sintiendo a lo largo del día.
¿Para qué estás aquí? Es una pregunta incómoda, pero transformadora. Frente al habitual “¿por qué me pasa esto?”, el “¿para qué?” abre una puerta distinta: una puerta hacia el sentido profundo, hacia el propósito. No se trata de encontrar una única respuesta reveladora, como si el propósito fuese un tesoro oculto.
Vemos a muchas personas que permanecen en silencio ante las malas acciones de los demás. Generalmente, temerosos de imponer límites, hay personas que adoptan una postura verdaderamente sumisa o pasiva ante sus diversas relaciones. Por eso, hay quienes incluso prefieren escuchar un no antes que decir que no. Finalmente, ¿cuál es el origen de todo este conflicto?
|