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El viaje imaginario

Relato corto
Bayardo Quinto Núñez
martes, 25 de febrero de 2025, 10:05 h (CET)

Dentro de los pedidos, encomiendas que en ciertas ocasiones me expresó en vida mi gran amigo Ruy Téllez Solís, imaginariamente hacíamos un recorrido cultural por varias partes del mundo y eran tan maravillosos esos viajes que desbordaba los límites de la imaginación. Entonces, ahí nos decíamos sentados en una banca de concreto ubicada en la calle del calvario, en el parque central, en mi casa, lo interminable de las culturas del mundo: Sí vas a Palestina, no olvides de traerme la gaifa que usaban los judíos, y el tocado de David o bien el turbante de Arafat y me consigues la quippa o solideo que se colocan los rabinos en la sinagoga, cuando interpretan las escrituras. Si vas a la India, me traes la cesta con la cobra de anteojos y el flautín para encontrar a la temible víbora y tráeme un original de los libros de VEDA. Y cuando llegues a Escocia y estés en el Reino Unido, me traes la maguita, la boinita, zapatillas, la gaita y el inflable Whisky.


Y cuando tú vayas por todos esos lados qué me vas a traer a mí, le expresé. Algo será me contestó Ruy. Y cuando vayas a Jerusalén, no te olvides de traerme al almuédano ubicado en un alminar, que tenga una voz aguda, fuerte, como la de Rolando D., para que cante en lo alto de la torre de la iglesia San Jerónimo de la Cuidad de Masaya, gritando a los cuatro continentes que Dios es grande y misericordioso, para difundir el grito libertario de los sin voz. Y cuando estés en España no te olvides de traerme las riquezas que se nos llevaron los conquistadores, entre ellos cabría destacar a Hernán Cortéz, Francisco Pizarro, Pedro de Alvarado, y me traes de Córdoba al estoque de Manolete que mató en el último instante de su vida al toro íslero.


Ruy, Ojalá no se te olvide traerme algo, cuando vayas por esas u otras naciones. No hombre, te traeré algo, replicó Ruy. Y cuando estés en El Cairo tráeme un trozo de venda dónde envolvían a las momias de Tutankamón. ¿Tú crees camarada Ruy que algún día puedas hacer algunos viajes? Por supuesto, que los haré, contestó Ruy. Y desde Kioto, tráeme un retrato de Buda y buscando por esos lados un Buda acostado de Tailandia. Si vas a la Muralla China, que recuerda a aquel Emperador que ordenó que la historia comenzaba a partir de él, ordenando la quema de todos los libros de historia de la más ceremonial de las naciones asiáticas y que castigó con hierro candente, marcándolos a todos los que desobedecieron, obligándolos a trabajar en la construcción de la desaforada muralla, entonces, me traes un pedazo de muralla o una fotografía del Emperador Shisi Huang T. Y cuando pases por otras ciudades del mundo me traes lo representativo de ella para tener un estupendo patrimonio de la humanidad que será de todos los hombres, de todas las razas, de todas las culturas. Y en caso que vayas a Baviera me conseguís los zapatones que ocupan los cantantes del Tirol, y un pedazo de salchichón y desde Londres me traes una mantequilla, dicen que es la mejor del mundo, como el queso holandés de la plaza del queso en Ámsterdam, para que comamos, bebamos, disfrutemos y después el final vendrá en este viaje imaginario. P.D. Recordando a mi buen amigo Ruy Téllez Solís, debo decir, vastos imperios y naciones antiguas. Estuve en las tierras de Catay y Cipango—China y Japón—En las tierras que evangelizara la madre Teresa de Calcuta en la vasta geografía de la India. Me abrasé en los desiertos de Arabia y estuve en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, que recuerda al profeta Jeremías. Estuve en regiones invernales; recorrí todo los Castillos de Europa, desde los de Transylvania, que recuerdan al Conde de Drácula, hasta los románticos castillos de Escocia.


Utilicé tres medios de transporte, tierra, mar y aire. Te traje todo lo que me encomendaste y hasta más de la cuenta, y hasta lo inimaginable… Elegantemente Ruy dijo: Cuando vaya a hacer mi recorrido por todas esas culturas del mundo te traeré muchos regalos preciosos… Y no te preocupes, que pronto viajaré hacia la eternidad y desde ahí te estaré observando, cuidando y te mandaré cosas lindas del mundo celestial, camarada.

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