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La expansión de las familias monoparentales: realidad y desafíos en Extremadura

Representan el 10,17% de los hogares en la región, con un crecimiento del 15,8% en la última década, lo que evidencia una transformación social de gran calado
María del Carmen Calderón Berrocal
viernes, 28 de febrero de 2025, 08:37 h (CET)

En la tierra de las encinas y los cielos abiertos, una realidad silenciosa pero contundente está cobrando fuerza: las familias monoparentales.


En Extremadura, ya suman 44.000 hogares bajo esta tipología, según los últimos datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística. Estas unidades, encabezadas mayoritariamente por mujeres en un aplastante 80,45%, representan el 10,17% de los hogares en la región, con un crecimiento del 15,8% en la última década, lo que evidencia una transformación social de gran calado.


Sin embargo, detrás de estas cifras se esconden historias de dificultades económicas y un esfuerzo titánico por salir adelante.


La composición de estos hogares refleja un retrato de soledad y resiliencia pues el colectivo lo forman viudas, divorciadas y madres solteras que, con escasos recursos, sacan adelante a sus hijos y a ellas mismas.


El estudio, sin embargo, se centra en los hogares como unidades de convivencia, dejando fuera a quienes comparten espacio con familiares o amigos, un detalle que quizás difumina la verdadera magnitud del fenómeno, porque fama est que en la España de hoy día, la gente no puede hacer lo que quiere, si quiere vivir sola no puede, simplemente porque no tiene dinero y tiene que seguir en la casa familiar sí o sí en muy numerosas ocasiones, tengan hijos o no.


Una radiografía de los hogares monoparentales


El perfil predominante en estos hogares es el de personas mayores de 65 años, aunque la diversidad de situaciones es amplia. En el 67,3% de los casos, el hogar está compuesto por un adulto y un hijo, mientras que en el 28% se añaden dos menores más. Solo el 4,6% de estas familias incluyen tres o más niños, una imagen que contrasta con la idea tradicional de familia numerosa.


Estas cifras, frías en apariencia, cobran vida en el contexto de una región donde la renta media y las oportunidades laborales están lejos de alcanzar los niveles de otras comunidades autónomas.

Aunque realidades paralelas se viven en otros lugares como en Andalucía y otras zonas.


Las proyecciones del INE apuntan a que el número de hogares en Extremadura seguirá creciendo, alcanzando los 480.957 en 2039, aunque el tamaño promedio de las familias se reducirá. El impacto de estas tendencias no es solo demográfico; es también emocional, económico y social, con implicaciones profundas en el tejido comunitario.


Empleo y pobreza: el círculo vicioso


El 12º informe Monoparentalidad y Empleo, elaborado por la Fundación Adecco, desvela las penurias que enfrentan estas familias, especialmente las encabezadas por mujeres. Ocho de cada diez madres monoparentales desempleadas viven al borde de la pobreza.


La falta de empleo no solo pone en jaque su economía, sino que afecta directamente a su autoestima y salud mental. Además, el 95,7% de estas mujeres declara dificultades para llegar a fin de mes, enfrentando gastos que para otros podrían parecer rutinarios en concepto de vivienda, alimentación o educación.


El peso del aislamiento y la precariedad recae sobre ellas con una intensidad demoledora. Más de la mitad lucha por garantizar lo esencial, mientras que las redes de apoyo son, en muchos casos, un lujo inexistente. Aquí no se trata de estadísticas, sino de realidades palpables que claman soluciones.


Una ley con promesas, pero… ¿será suficiente?


El Gobierno de España ha prometido medidas para aliviar la carga que soportan estas familias. La futura Ley de Familias busca ofrecer protección económica y social, incluyendo exenciones en educación y suministros, además de ampliar los permisos parentales y garantizar el acceso a becas y ayudas. Aunque los objetivos son ambiciosos, el desafío será transformar estas promesas en soluciones tangibles para quienes más lo necesitan.


¡¡Trabajo!!. ¡¡Hace falta trabajo!!. Valoren los curricula, pasen del edadismo, penalicen su práctica, sean igualitarios en temas laborales. Adelantaríamos mucho.


Entre las iniciativas más destacadas se encuentra la llamada "renta a la crianza", una ayuda mensual de 100 euros por hijo menor de tres años, diseñada para aliviar las tensiones económicas. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá no solo de su implementación, sino de su capacidad para llegar a todas las familias en condiciones de vulnerabilidad.


¡¡La gente no quiere limosna!!, ¡¡quiere trabajo!!, ¡¡quiere dignidad!!, Hay que desterrar la práctica de fomentar la baja autoestima que recurre a los subsidios, que algunos los gastan tras cobrarlos en los bares.


El Estado tiene que proporcionar trabajo, contratos, no explotar el sistema de oposiciones donde el Estado coge dinero de los más necesitados, desesperados por encontrar un empleo. Contraten, siempre se ha hecho y nos fue bien, ¿qué pasa ahora?. El enchufismo no se evita con las oposiciones, lo tenemos más que visto.


Reflexión final


Las familias monoparentales, a menudo invisibles en el imaginario colectivo, son el reflejo de una sociedad que cambia y se enfrenta a nuevos retos. En Extremadura, estas mujeres y también hombres, que lideran hogares en solitario, no solo son cifras en un informe estadístico, son los cimientos de una lucha diaria por construir un futuro mejor para sus hijos, en un contexto que no siempre juega a su favor. Mientras las políticas públicas intentan ponerse a la altura de esta realidad, la pregunta queda en el aire: ¿seremos capaces de responder con justicia y eficacia a este creciente desafío?


De la familia in extenso (padres, hijos, abuelos y tíos) se pasó a fomentar la familia nuclear (padres e hijos), ahora se ha fomentado la familia monoparental. Hace falta gente en España que cotice, pues empleen a quienes ya están presentes, verán cómo crecen las arcas de la Hacienda Pública. No hace falta ni que entren millones de inmigrantes cada día, con que el Gobierno dé trabajo a los que estamos, con salarios justos todos, incluido los de los políticos, todo iría sobre ruedas.


La familia monoparental responde igualmente al fomento por parte de la ideología imperante o de turno en el Gobierno, que venera el independentismo. Si una persona vive sola, con un hijo o los que sean pero menores de edad (aunque algunos están en la casa paterna toda su vida, la vida manda), está pagando contribución, IVI, luz, agua….., largo etc., tan largo que no cabría expresarlo aquí. Eso interesa al Gobierno más que una familia tradicional que vive en una sola vivienda, se reducen los impuestos, los ciudadanos caben a menos a la hora de pagar. No todos los ciudadanos tienen que tener una casa para ellos solos y esto es lo que se está fomentando. Todo es estrategia política, la política es la ciencia que, supuestamente, va en beneficio de la polis, de la ciudad, de la res pública, de la cosa pública, del ciudadano, NO del político en sí. 

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Con la historia suele ocurrir como con otras muchas entidades, menudean los intentos de servirse de sus propiedades sin miramientos; aunque progresivamente se comprueba su complejidad y su desvirtuación cuando se la quiere manejar caprichosamente.

Con la actualidad en la mano, convendría templar el ambiente y evitar dejarse llevar por el siempre tentador camino de las emociones, con sus “pásalo” y sus típicas espontaneidades. Nadie tiene la obligación de sentir simpatías por éste o por cualquier otro Gobierno, pero la justicia y la verdad, grandes palabras que ahora son ingredientes de todas las salsas, no tienen nada que ver con los afectos y desafectos.

 
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