He tenido ocasión de leer, con gusto y satisfacción un artículo firmado porJosé Ramón Riera, "La derecha sube las pensiones, la izquierda las retenciones", que aclara bastante el panorama y tramoya que tienen amarillamente difundida y arteramente dispuesta desde el “Gobierno” en la cruda actualidad. Este artículo es un comentario sobre la base de aquel y añadiendo “algunas cosillas más”.
El debate sobre la sostenibilidad de las pensiones y el impacto de las políticas fiscales en los ingresos de los pensionistas, es un tema recurrente en la cancha política española. Mientras que el discurso predominante sostiene que la izquierda, llámese izquierda a toda la gama de socialcomunistas que pueblan la esfera política y que es “la principal defensora de los pensionistas”, un análisis más detallado de los datos sugiere una realidad algo más compleja. Y esto solo centrado el análisis en los pensionistas que, por otra parte, tienen la suerte de tener pensión, porque hay ciudadanos que han pagado a Hacienda cantidades astronómicas y no tienen, al parecer, derecho a pensión o prestación alguna, mientras que España acoge, recoge, promociona, subsidia, da casa, pagas varias en una misma familia, subsidios relacionados con educación e hijos y un larguísimo etc., eso sí, si son inmigrantes.
Tiene guasa el asunto. Sí, tiene bastante guasa y decirlo se ha convertido en políticamente incorrecto, pero la verdad hay que decirla, hay que decirla por respeto a los que algún día murieron por decir la verdad. La verdad se ha convertido en verdadera disidencia política, pero debemos decir siempre la verdad, es nuestro deber moral y nuestra credencial frente al “trilerismo”.
Las pensiones bajo diferentes gobiernos: un análisis histórico
Los datos históricos demuestran que tanto los gobiernos de derecha como los de izquierda han incrementado las pensiones, pero con notables diferencias en términos de retenciones fiscales. A continuación, se presentan cifras que ilustran esta dinámica.
Gobierno de José María Aznar (1996-2004) Incremento en las pensiones brutas: 59 %, pasando de 43.211 millones a 68.699 millones de euros. Retenciones fiscales promedio: Aumento del 4 % al 4.5 %, lo que implica un incremento relativo del 12.5 %. Recaudación fiscal de pensionistas: Subida del 78.9 %, de 1.728 millones a 3.091 millones.
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) Incremento en las pensiones brutas: 63.7 %, superando ligeramente a Aznar. Retenciones fiscales promedio: Aumento significativo del 4.5 % al 6.5 %, un 44.4 % más. Recaudación fiscal de pensionistas: Incremento del 136.4 %, alcanzando los 7.310 millones.
Gobierno de Mariano Rajoy (2011-2018) Incremento en las pensiones brutas: 24.8 %, en un contexto de severa crisis económica. Retenciones fiscales promedio: Aumento moderado del 6.5 % al 7.7 %, un 18.5 % más. Recaudación fiscal de pensionistas: Subida del 47.8 %, situándose en 10.805 millones.
Gobierno de Pedro Sánchez (2018-presente) Incremento en las pensiones brutas (hasta 2023): 29 %. Retenciones fiscales promedio: Aumento del 7.7 % al 9.6 %, un 24.7 % más. Recaudación fiscal de pensionistas: Crecimiento del 60.8 %, alcanzando los 17.372 millones.
Retenciones versus incrementos: un patrón revelador
Se ve que cargando las tintas fiscales en los pensionistas, el “Gobierno” saca pingües beneficios para repartirlos entre paniaguados e inmigrantes que suponen un voto seguro. Parece el “Gobierno” estar en continua campaña electoral según lo que de los datos se desprende.
El análisis muestra que mientras ambos bloques políticos aumentan las pensiones, los gobiernos de izquierda tienden a incrementar de forma mucho más significativa las retenciones fiscales sobre estas, lo que reduce el beneficio neto percibido por los pensionistas.
Por ejemplo: Gobiernos de derecha: Las subidas en retenciones fiscales suelen ser menores en relación con los incrementos en pensiones. Gobiernos de izquierda: Los aumentos en retenciones fiscales suelen superar el doble de los incrementos en pensiones.
Implicaciones para el voto pensionista
A la luz de estos datos, el impacto neto en el bolsillo de los pensionistas puede variar drásticamente dependiendo de la orientación política del gobierno no “de” sino “en” turno. Es importante precisar esto.
Aunque los incrementos brutos pueden parecer similares, las políticas fiscales de la izquierda generan una mayor carga impositiva, disminuyendo los beneficios reales para los jubilados.
Este artículo busca ampliar el análisis iniciado por José Ramón Riera, proporcionando una base más sólida para la reflexión informada de los pensionistas sobre el impacto de las políticas fiscales en su calidad de vida.
Tenga el “Gobierno” en cuenta que los pensionistas cargan con su subsistencia, sus impuestos y la manutención de hijos y, a veces, incluso nietos, por lo que la subida de las pensiones debería ser no una esperanza, sino un derecho adquirido y añadido al que ya tienen, por la fabulosa aportación al Estado y a la sociedad que están haciendo.
La cortina de humo que supone en sacar a la palestra y airear el tema de la escasez de viviendas, tapa el verdadero problema de las pensiones y de la familia. El “Gobierno” se ha esmerado por promocionar no ya la familia nuclear sino el individualismo “familiar”. Así, si cada uno de los ciudadanos tiene su propia vivienda el “Gobierno” cobrará más en concepto de contribuciones, impuestos varios sobre el uso y disfrute, por transmisiones patrimoniales y ventas y un largo etc. Mientras “en otros tiempos” quienes no tenían poder adquisitivo suficiente, no se endeudaban, para qué, no lo iban a poder pagar. El Estado promocionaba la familia nuclear y extensa, donde en un mismo domicilio vivían padres, hijos, nietos e incluso algún tío. La gente soltera no se independizaba en el sentido actual, se independizaba, pero seguía viviendo en la casa familiar, creando vínculos, aportando a la familia con su dinero o con su trabajo o con ambas cosas. Eso ahora es demencial, la gente coge hasta complejo si no se independiza y vive solo antes de los 25. Esto sí que es de locos. Así el problema de la vivienda sí que es un problema, el “Gobierno” “trinca” que es un horror para el ciudadano y una maravilla para sí, pero no revierte al ciudadano, sino en sueldos astronómicos y pensiones vitalicias para políticos. Otros “beneficios” no se ven aquí. La cosa es para echarle un pensamiento…, ¡¿no?¡
El debate sobre las pensiones en España no solo se centra en los incrementos nominales o las políticas fiscales asociadas, sino también en el papel esencial que desempeñan los pensionistas en la sostenibilidad económica de muchas familias. Este artículo amplía el análisis político y económico del impacto de las políticas fiscales en los pensionistas, considerando también su relevancia social.
El peso económico de los pensionistas en las familias españolas
En un país donde la tasa de paro juvenil supera el 20 % y de los mayores de 35 ni digamos…, las condiciones laborales precarias afectan a una parte muy considerable de la población activa (cuando la dejan estar en activo, porque a veces se quiere y realmente no se puede), los pensionistas se han convertido en el principal soporte económico para muchas familias. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), alrededor del 25 % de los hogares españoles dependen parcial o totalmente de las pensiones de un miembro mayor y/o de un miembro mayor jubilado o pensionista en cualquiera de sus modalidades.
Datos destacados
En cuanto a sostenibilidad familiar, más de 2.5 millones de hogares en España tienen a un pensionista como principal fuente de ingresos. En cuanto al apoyo intergeneracional, durante la crisis económica de 2008 y la pandemia de COVID-19, los ingresos de los pensionistas desempeñaron un papel crucial para amortiguar el impacto financiero en sus familias. En cuanto a la brecha de género, el 60 % de los pensionistas en España son mujeres, muchas de las cuales reciben pensiones significativamente más bajas debido a interrupciones en su vida laboral para asumir roles de cuidado. O, simplemente, porque una mujer es sufridora en mayor medida que los hombres, a lo que se suma que el cumplir años en este país se ha convertido en un pecado mortal.
Las políticas fiscales y su impacto en el ingreso neto de los pensionistas
El análisis histórico de los datos demuestra que tanto los gobiernos de derecha como los de izquierda han incrementado las pensiones, pero con notables diferencias en las retenciones fiscales aplicadas. El impacto en términos de pensiones brutas y netas, es decir los incrementos brutos versus retenciones entre el 2000 y el 2023 vendrían a ser:
Gobiernos de derecha: Incrementos moderados en las pensiones. Subidas fiscales controladas, permitiendo un mayor beneficio neto.
Gobiernos de izquierda: Incrementos significativos en las pensiones, pero con una mayor carga impositiva. Reducción sustancial en el ingreso neto percibido por los pensionistas.
Por ejemplo, durante el gobierno de Pedro Sánchez, aunque las pensiones crecieron un 29 % entre 2018 y 2023, las retenciones fiscales aumentaron un 24.7 %, resultando en una recaudación fiscal un 60.8 % mayor. Esto significa que los incrementos netos percibidos por los pensionistas fueron significativamente menores a los brutos. Para que todo el mundo lo entienda, hasta los párvulos: VAMOS A PEOR. Pero no solo a “peor”, estamos yendo A MUCHO PEOR. Esta es “la verdad verdadera”.
Implicaciones económicas para las familias
La reducción del ingreso neto de los pensionistas tiene un impacto directo en las familias que dependen de estas pensiones. En muchos casos:
Gastos esenciales: Los pensionistas financian alimentos, medicamentos y otros gastos esenciales de sus hogares. Soporte educativo: En situaciones, por ejemplo, de desempleo juvenil, las pensiones contribuyen al pago de matrículas y formación profesional. Estabilidad financiera: Una carga fiscal mayor reduce la capacidad de ahorro y planificación a largo plazo para emergencias familiares.
Conclusión: Hay que ir hacia una política fiscal equilibrada
Los pensionistas no solo representan un colectivo vulnerable que merece especial atención, sino que también son un pilar esencial en la economía doméstica de España. Por ello, es crucial que las políticas fiscales y de pensiones no solo se enfoquen en incrementar las cifras nominales, sino también en garantizar que los ingresos netos sean suficientes para satisfacer sus necesidades y las de sus familias.
A medida que nos acercamos a un periodo electoral, este análisis busca y sirve para proporcionar una base más amplia y fundamentada para que los pensionistas y sus familias reflexionen sobre cómo las diferentes políticas fiscales afectan a su bienestar y el de los suyos. Vivimos en sociedad para el socorro mutuo no para el beneficio de unos y la opresión y saqueo de la mayoría, donde la pirámide poblacional tiende a engrosar su cabeza y adelgazar el pie y eso es consecuencia de la inseguridad que siente el ciudadano, que no puede formar una familia y menos tener hijos estando en paro o en trabajos precarios y recibiendo solamente el apoyo de esos mismos que engrosan la cabeza de la pirámide, esos que han construido España y la sustentan a diario. Esos a quienes les debemos todo o prácticamente todo.
La cabeza del Gobierno de un país debe pensar por todos los medios en cómo poder favorecer al colectivo al que más se le debe, en vez de freírlos a impuestos y en una escalada de precios de vergüenza y sin precedentes que hace que las pensiones que perciben, si acaso, sean “el espíritu de la golosina”, utilizando un dicho muy recurrido por ellos. La golosina es esa utopía inalcanzable de poder vivir dignamente mientras no se muere en el intento.
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