Los bajitos del Gobierno, José Manuel Albares y Margarita Robles, andan a la gresca. Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, quiere la cartera de Defensa de Robles. Pero ésta, que fue y estuvo en Exteriores parece que no quiere irse. Por preparación y el oficio de exjuez, Robles sabe leyes, ayudó en la Moción de Censura contra Rajoy, el sanchismo le debe la Moncloa, Sánchez la presidencia; y ambos, gobierno y Sánchez, una trayectoria que puede remover. Si quiere. Las fotos y los viajes en falcón de Albares con Sánchez son poco para echarla. Movidas en Moncloa. Lo apuntó Jesús Cacho en vozpópuli ayer, lo contó Jiménez Losantos de madrugada; y hoy muchas personas que suenan con lo mismo. Porque los bajitos no nacieron ni viven con bache incorporado, ojo a lo que salga. Puede ser la liberación USA, anunciada por Trump para el día dos. Y que tenga consecuencias.
Como el uno de abril es víspera del dos, día de la liberación que anunció Trump, conviene prestar atención a lo que se ve y prepara desde la UE. En un diario de Madrid, El Mundo, se publican, no parece que por casualidad, unas declaraciones de Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Vicepresidenta de la Comisión Europea que preside Ursula von der Leyen. Exprimera ministra de Estonia. Partido de la Reforma Estonio. Liberal. Reformista de centro derecha. Diplomática, abogada. 47 años. En tres frases, marca y se nota el cambio de Kallas con su antecesor, el español José Borrell septuagenario ambientado en el sanchismo: Con Trump, ni palo ni zanahoria, equilibrio. Para evitar la guerra comercial, hablar con los norteamericanos. La UE unida frente a China. Distinta a Borrrell, también, al elegir colaboradores. Criterio propio no supeditado a la izquierda que representa el ministro Albares. Nombró a la funcionaria de la UE, la gallega Belén Martínez Carbonell Secretaria General del Servicio Europeo de Acción Exterior, por experiencia, eficacia, y porque trabajó en Estados Unidos.
Mientras tanto, Margarita Robles, se reunió con el Comisario Europeo de Defensa, Andrius Kubillus, apuntando, como Kallas en su esfera, equilibrios en Defensa. Con una industria, en Defensa, usada como tractor para impulso de trabajo general y avance en nuevas tecnologías. Con ejércitos nacionales independientes, sin mandos comunes ni órdenes confusas. Cada uno a lo suyo, y juntos. A la vez, el ministro Albares, leña al fuego arda o no arda, haga falta o no, propone usar los fondos rusos congelados para la reconstrucción de Ucrania. Ante la expectación de todos, OTAN, USA, el británico David Lammy incluido. Y con un viaje a China, a estas alturas del calendario. del presidente Sánchez, conocido y preparado desde el ministerio de Asuntos Exteriores ¿?
Con esos datos, de hoy mismo, no en la UE, restringidas al gobierno español, se notan dos posturas distintas. Matizadas hasta donde quepa, según quien lo pretenda, pero distintas: El equilibrio que busca la UE y preconizan Kallas, Von der Leyen y el silencio de Robles en Defensa. Y la salida del tiesto, pretendida sin beligerancia aunque exista, de Albares que, desde el gobierno español, el sanchismo, la coalición Sumar y la tónica que impulsó Borrell, planta cara a Putin, a la UE a la que pretende comprometer usando fondos rusos, a Estados Unidos y a los intereses USA que defiende Trump buscando acuerdos entre todos. Al valorar qué hacen los bajitos del Gobierno dos notas: Robles, cauta, no arriesga. Albares incauto en un diplomático, inaceptable incluso en consonancia y obediencia con Pedro Sánchez.
Hace no mucho, en un cambio de opiniones entre analistas, una mujer confió y apuntó la suya: Si sale Albares, lo larga Sánchez, o se van los dos, habrá que agradecérselo al americano. Puede que Albares vaya delante porque lo sacrifique Sánchez para seguir, que Sánchez y su gobierno vayan detrás; y que haya consecuencias. De momento, Robles queda intacta. Otros no. Habrá más, pero Albares puede ser la primera víctima del efecto Trump.
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