Cambiando un poco el refrán, podríamos decir que la primavera, el cuero cabelludo altera. Y es que los picores, la sequedad, el exceso de sebo o las escamas son habituales cuando entramos en esta estación del año. La clave está en limpiarlo, nutrirlo y equilibrarlo para evitar problemas como la caspa, la irritación y la caída capilar. Un cuero cabelludo en perfecto estado es el primer paso para un crecimiento del cabello más fuerte y saludable con menos rotura, menos grasa y menos sequedad extrema, lo que se traduce al poco tiempo en mayor brillo y vitalidad.

Resetear nuestro cuero cabelludo al comienzo de la primavera es fundamental para conseguir resultados en el corto/medio plazo. Una limpieza profunda con champús sin sulfatos es esencial para no alterar su barrera natural, causando irritación o estimulando una mayor producción de grasa: “Además, tendríamos que aprender algo más de sus ingredientes naturales, de todo lo que pueden ofrecer a nuestro cuero cabelludo, como la bardana, la ortiga, el aloe vera o los aceites de romero y coco, etc…” – nos cuenta María García, responsable de experiencia de cliente de Dalire, firma sevillana de champús sin sulfatos. Uno de sus principales problemas al llegar la primavera es el exceso de sebo, que provoca un menor volumen en nuestra melena y un aspecto más lacio y falto de brillo: “La solución está en una mayor nutrición capilar desde la raíz, hacer lavados espaciados y no tan seguidos o diarios, y en el uso de productos más sanos y menos secantes, capaces de regular la producción de grasa sin agredir la piel. Un ingrediente que recomendamos para esta finalidad es el pomelo, que además mantendrá el cuero cabelludo más limpio y fresco”.
Otro problema del cuero cabelludo en primavera son los picores, para lo que es imprescindible una hidratación extra: “La podemos obtener de mascarillas, sprays o acondicionadores con presencia de keratina y pantenol, así como de algún tratamiento específico para el cuero cabelludo. En casa, para regular los niveles de grasa, podemos echar mano de gel de aloe vera puro, que además humedece las fibras y evita la caída capilar” – explica David Lesur, director de formación de los salones David Künzle en Madrid.

También pica la caspa, nuestro cabello se ve más graso y apelmazado, lo que podemos remediar con un buen champú de cebolla, ya que es astringente, lo cuáleliminará ese exceso de grasa en el cabello: “No sólo eso, la cebolla es revitalizante y antiséptica, de modo que permitirá que tu cuero cabelludo sane y no solamente mejore el problema de caspa y picores, también notarás que tu pelo se cae menos y crece más fuerte y bonito”.
Para las escamas, Lesur recomienda igualmente alejarse del estrés y la mala alimentación, así como no dejar que se acumulen con el tiempo: “Si no las tratamos podrían aparecer costras en la cabeza, una dermatitis seborreica para la que habría que consultar a un especialista. Por ello, los aceites vegetales son una gran opción, ya que ayudan a suavizar y ablandar las escamas”.
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