Cada año, la Tierra nos proporciona un conjunto de recursos “nuevos”, que hasta el año siguiente no se renuevan. Sin embargo, cada año que pasa consumimos esos recursos antes. A partir de entonces, el mundo opera en déficit, agotando reservas que no pueden reponerse a este ritmo. En este escenario, hay que considerar que no todos los habitantes del planeta consumen igual. Eso sí, cada vez hay más habitantes que consumen más.

“Si toda la humanidad viviera como un estadounidense promedio, necesitaríamos más de cinco planetas para sostener ese nivel de consumo. Mientras que, si siguiéramos el ritmo de países como Alemania o España, harían falta tres planetas Tierra. Pero solo tenemos uno. Y parece que se acaba”, explica Sergi Simón, coordinador de los programas de gestión de riesgos y sostenibilidad de EALDE Business School.
Cada año, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra nos recuerda lo insostenible de nuestro modelo económico: en 2024, agotamos los recursos renovables del planeta el 1 de agosto. A partir de ese día, operamos en déficit, dependiendo de recursos futuros que no podrán reponerse. En algunos países, este límite se alcanza mucho antes: si el mundo entero consumiera como los Emiratos Árabes Unidos, nos quedaríamos sin recursos en marzo.
LA HUELLA ECOLÓGICA NACIONAL: ¿CÓMO AFECTARÍA A LA ECONOMÍA GLOBAL?
El indicador de Huella Ecológica mide cuánto demandamos de la naturaleza, mientras que la Biocapacidad refleja lo que la Tierra puede regenerar. Si el consumo supera la biocapacidad, estamos erosionando las bases del crecimiento sostenible.
El profesor Sergi Simón señala que “algunos países presentan una huella ecológica alarmante, según datos de Global Footprint Network (2023). De mantenerse sus niveles de consumo, Estados Unidos requeriría 5,1 planetas para sostener su demanda de recursos, mientras que Australia necesitaría 4,5. Alemania, con un impacto menor pero aún insostenible, precisaría el equivalente a 3 planetas, seguido de España con 2,8 y China con 2,4. Estas cifras evidencian la urgente necesidad de replantear los modelos de desarrollo y consumo a nivel global”.
DESARROLLO VS. SOSTENIBILIDAD: UN DILEMA ECONÓMICO
Los datos muestran una realidad incómoda: los países con mayor PIB son los mayores responsables del déficit ecológico. Sin embargo, estos mismos países dependen de una estabilidad en los recursos naturales para mantener sus economías.
Para Sergi Simón, “el crecimiento económico basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, la sobreexplotación de recursos y la falta de innovación en eficiencia energética compromete la competitividad a largo plazo”. El profesor de EALDE Business School añade que “las empresas que dependen de materias primas cada vez más escasas enfrentarán costos crecientes y una volatilidad de mercado significativa”.
GEOPOLÍTICA DEL COLAPSO: ¿QUIÉN PAGARÁ LAS CONSECUENCIAS?
La desigualdad ecológica es el nuevo eje de la geopolítica global. Sergi Simón mantiene que “los países con déficit ecológico dependen de importaciones de recursos, lo que genera conflictos comerciales y, en algunos casos, guerras encubiertas por el control de minerales, agua y tierras cultivables”.
Si no frenamos esta tendencia, el coordinador de los programas de gestión de riesgos y sostenibilidad de EALDE Business School advierte que “enfrentaremos crisis migratorias masivas, aumento de conflictos por el agua y el colapso de sistemas agrícolas”. Para las empresas, según Sergi Simón, esto “implica mayores costos de producción, interrupciones en la cadena de suministro y una competencia más feroz por recursos limitados”.
OPORTUNIDADES ECONÓMICAS EN LA TRANSICIÓN SOSTENIBLE
El reto es inmenso, pero también una oportunidad para la innovación empresarial. Compañías y países que adopten estrategias de economía circular, energías renovables y optimización del uso de recursos podrán ganar una ventaja competitiva en un mercado donde la sostenibilidad será clave para la rentabilidad.
“España, por ejemplo, debe replantearse su modelo de desarrollo para reducir su huella ecológica, apostando por sectores de alta eficiencia energética y tecnologías limpias”, apunta el profesor de EALDE Business School, que añade que “el mundo no puede permitirse seguir en esta espiral de sobreconsumo y escasez de recursos. No se trata solo de una cuestión ambiental, sino de asegurar la estabilidad económica y geopolítica a largo plazo. Las empresas que comprendan este desafío serán las que lideren el futuro del mercado global. Y eso sí es ser sostenible”.
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