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Luis del Palacio
La linterna de diógenes
Luis del Palacio compagina el periodismo con el estudio de culturas del oriente africano, la India y Nepal. Es miembro de la Egypt Exploration Society de Londres, y ha organizado cursos y pronunciado numerosas conferencias sobre el Antiguo Egipto. Colabora en prensa escrita y medios digitales y ha participado con frecuencia en programas de radio y televisión (Telemadrid, Telecinco, Canal 23, Onda Madrid, RNE, Cadena SER, Onda Cero, Punto Radio…). Ha publicado entrevistas con personajes del mundo de la cultura y la comunicación, como Cristóbal Halffter, Miguel de la Quadra-Salcedo, Nativel Preciado o Fernando Jiménez del Oso. Es autor del libro "Un paseo por la jungla… y otras extrañas aventuras por Asia y África" (ISBN: 9788492497164).
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Puede calificarse de “verdadero aluvión” el número de novelas históricas que se han publicado en los últimos años. Sólo algunas alcanzan cierto nivel que satisfaga el gusto literario y no solamente el del mero pasatiempo que, aún siendo intelectual, no traspasa los límites de lo superficial, por no decir de lo banal. Y sin embargo, de vez en cuando, aparece una obra que te atrapa desde las primeras páginas. Es el caso de ANGELICUS, la quinta novela de Joaquim Molina.
Quienes acudimos al “homenaje” que la Universidad Autónoma de Madrid dedicó, el pasado 28 de febrero, a uno de sus más ilustres catedráticos, el profesor Francisco Tomás y Valiente, quedamos estupefactos al comprobar que, tras casi dos horas de música, separadas por un descanso de unos veinte minutos, no se pronunciaba una sola palabra que ensalzase la figura del destinatario del acto, celebrado en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid.
Sorprende cuando llega a tus manos una obra que tras su lectura se te antoja redonda, casi esférica en su concepción. Leí 'Todo puede empeorar' – la primera novela publicada de Joaquín del Palacio – hace algunos meses; algo antes de su presentación en Madrid, en diciembre de 2023. Se trata de una historia dramática nimbada toda ella de elementos de humor negro, muy negro, con el trasfondo de un Madrid prácticamente actual, sobre el que se cernía la sombra de la pandemia.
Hay ecos marineros en muchas de las historias que la madre (o hermana; nunca he sabido exactamente cómo referirme a las monjas) Pepa Crespo Juncosa me contó a lo largo de los años en los que nos tratamos. La conocí de niño, pero no comencé a visitarla con regularidad hasta mucho tiempo después, siendo ella ya una luminosa anciana de ojillos vivarachos verde mar (otra alusión a lo marinero).
Ahora que ha muerto Arévalo (puesto a parir por los “inteligentes” de siempre, a causa de haber hecho chistes de mariquitas y gangosos) puede decirse que sólo nos queda José Mota. Creo que, como pocos, este humorista ha sabido captar la esencia de lo que somos, mal que nos pese.
Hay conceptos que sufren el embate del tiempo y van desgastándose; pierden su vigencia y se esfuman como pavesas al viento. El paso de las generaciones marca ese ritmo sutil que convierte lo actual en pasado, sin que ello excluya que, transcurrido más tiempo, pueda volver envuelto en otra forma, con otro color, pero conservando intacta su esencia.
Amor, desengaño, distancia, olvido… son sólo algunos de los conceptos que pueblan las letras de un género, la copla, que surgió en las postrimerías del siglo XIX y que alcanzaría su cenit medio siglo después, con nombres que hacen evocar un tiempo, una época en la que el siglo XX avanzaba imparable, rompiendo a su paso mitos y arquetipos, aunque también creando otros nuevos.
Busco la definición de “bon vivant” y encuentro que a la personalidad de Fernando Sánchez Dragó le va –así se decía antes- “como guante a la mano”. Se ajusta a la perfección. Había en él un cierto epicureísmo contagioso y una agilidad expresiva que podrían hacer pasar por superficiales muchas de sus opiniones, aunque nada se encontrara más lejos de la realidad.
Lograr que un libro de aventuras mantenga en vilo al lector a través de varios cientos de páginas, constituye una empresa, un reto al que muchos autores se enfrentan con mayor o menor fortuna. Balvanera, la última novela publicada de Francisco Narla, reúne los elementos precisos para convertirla en eso que los anglosajones han llamado un “page turner”, un libro de los que mantienen la intriga del lector desde la primera a la última página.
Parece como si lo que ha ocurrido hace pocos días en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid fuera un hecho insólito, pero no lo es; antes bien, se trata de algo que, de tan viejo, huele como a tocino del rancio. Isabel Díaz Ayuso “sufrió” eso que se ha dado en llamar un “escrache”.
Resulta casi inacabable la nómina de personajes que deambulan como sombras en torno a ciertos protagonistas que marcaron el devenir de los pueblos, contribuyendo con sus acciones, en momentos cruciales, a marcar hitos que los hicieron avanzar en la Historia. Uno de estos protagonistas es, sin duda, Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana y más tarde virrey de Nueva España.
Un título como 'El crimen tropical del señor obispo' a nadie puede dejar indiferente. Su autor, Antonio Picazo, es buen amigo de muchos años y, aunque no hayamos coincidido en nuestras largas correrías por el mundo, nos une la pasión por la aventura y el tratar de descubrir para nosotros mismos paisajes y gentes que van siendo cada vez más improbables dada la progresiva uniformidad en la que todo va cayendo.
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