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Ha llegado a mis manos un artículo publicado por el escritor Alfredo Boccia, tal vez uno de los más virtuosos y honestos periodistas que existe en la actualidad en el Paraguay y basta leer el título del articulo para saber quién es Judas. El titulo expresa “Y se dicen amigos de Pecci”.
El 14 de mayo de 2011 un grupo de treinta y nueve académicos de diversas universidades españolas publicamos en la sección de Andalucía del diario El País un artículo titulado ¿Justicia o caza de brujas? Unas semanas antes, Izquierda Unida había anunciado que no presentaría como candidata en las elecciones municipales que estaban a punto de celebrarse a ninguna persona que estuviese imputada por la justicia.
En el plano superestatal, la burocracia política tiene que seguir los mandatos de la elite superior económica, porque es quien tiene poder efectivo a nivel mundial. Por tanto, cuando la racionalidad de la norma jurídica tropieza con los intereses del mercado, algo que no necesariamente se aprecia a primera vista, tiene que adecuarla a lo conveniente, aunque sea antinatural.
Tenemos las entretelas dañadas. Esto afecta a la salud mental. Caminamos tensos, con la incertidumbre en los labios del alma y el veneno del odio inmerso en casi todos los lenguajes. Vamos también cogidos a una atmósfera corrupta a más no poder, insensible a las lágrimas, con letargo en el espíritu, anemia en la voluntad y falta de coraje en el pulso.
Cada día son más las personas obligadas a cambiar de vida, ahogadas por la incertidumbre, la pobreza y la multitud de conflictos que nos acorralan. Por eso, el cosmos requiere de un corazón naciente, porque la paz llega a través de un pulso nuevo, que aminore las sombras y las injustas amenazas.
Mucho antes de la actual sociedad de mercado, la propiedad privada era un dogma del sistema. Sin embargo, en el momento actual, descendiendo al terreno de la vida real, la propiedad viene siendo acosada a diario, aprovechando los efectos de las nuevas políticas progresistas —que surgen siguiendo los dictados de la globalización, la ideología de los objetivos del desarrollo sostenible, contando con la bendición y el apoyo del capitalismo—.
Debiéramos estar más en disposición responsable; sobre todo, para repensar los modelos de crecimiento y desarrollo económico que nos han llevado a una degradación ambiental y a que la población, en su conjunto, no se ponga al servicio de la persona humana.
El silencio comprado -hasta ahora- por los malhechores que figuran en el título que antecede, parece que toma otros derroteros más acordes con la Justicia. Sin embargo, y para no caer en el justo regocijo de su posible castigo (que no llegará nunca), ya adelanto que se habla para después de 2023 cuando se puedan sentar en el banquillo estos “angelitos catalanes”.
El otro día estaba hablando con Yolanda Parralejo Mansilla, Gerente en España de Yolevents, una gran mujer especializada en maestra de educación infantil y sanitaria, de la vida real sobre esta sociedad, la relación de pareja, el trabajo y la política internacional y recojo una serie de reflexiones que merecen la pena ser transcritas.
Por fin parece que se hará justicia y mi villano favorito, Eduardo Zaplana, será condenado a unos cuantos años de prisión por haber esquilmado las finanzas del País Valencià mientras ocupaba el cargo de Presidente de la Comunitat Valenciana, donde, durante años, él y sus cómplices se dedicaron al compadreo y la rapiña de los bienes públicos con la complacencia de los valencianos.
Bello como una prisión en llamas es un libro memorable sobre un oculto episodio de la historia inglesa, recordado en un título de la prensa francesa cuando un grupo de piromaniacos incendió la sede del Congreso paraguayo. Paraguay, país con una clase política de cultura piromaniaca, volvió a sufrir por debilidades institucionales otro incendio, ahora en sede de su misma Justicia Electoral.
Cuando toda una ministra portavoz del Gobierno afirma que a España solo la representa el Jefe del Estado en unos funerales de Estado o la ministra de Justicia se despacha con que ha comprobado cómo la gente habla en el autobús o en el metro de la renovación de los órganos judiciales y afirma refiriéndose a Cataluña, que “hay españoles que viven allí también”, es que este gobierno padece una profunda crisis de conocimiento y de sentido común.
Ivana Noemí Huenelaf, mujer mapuche-tehuelche, presentó la denuncia ante los Tribunales Federales de Retiro de la ciudad de Buenos Aires. Para la presentación, la mujer apeló a documentos del Estado argentino donde constaría que las acciones cometidas entre los años 1878 y 1890 en el sur del país constituyeron un plan sistemático de exterminio sobre la población indígena.
Antidemocrática porque lo que se deduce del parrafito en cuestión es que, los jueces, antes de dictar sentencia, sería preciso que se celebrara un referéndum de toda la ciudadanía para que los que imparten justicia supieran, en cada caso, lo que el pueblo soberano, en su mayoría total piense al respecto.
En 1887 L. L. Zamenhof publicó el primer libro sobre el esperanto. Por eso celebramos anualmente el 26 de julio, la fecha de esa publicación, como el nacimiento de la lengua internacional esperanto. Zamenhof soñaba con un mundo donde los pueblos pudieran conocerse y comunicarse libremente sobre una base neutral: “Aún son muy altos y gruesos los muros que separan a los pueblos; contra esos muros batallamos.” Sin embargo, después de 135 años, esos muros se mantienen altos.
Se ha presentado en el Consejo General de la Abogacía Española el XVI Informe del Observatorio de la Justicia Gratuita en España, elaborado por Abogacía Española y la Fundación Wolters Kluwer. El informe se realiza a partir de los datos facilitados por los 83 Colegios de la Abogacía y ofrece una visión detallada de la Asistencia Jurídica Gratuita en España, un servicio clave para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva de las personas sin recursos económicos.
Hay que meterse en faena, con transformaciones audaces, profundamente reformadoras. Tenemos que asentar la invención y la conjunción de fuerzas. Nos necesitamos todos por muy distintos que nos veamos y por muy distantes que nos encontremos. Es menester instaurar un espíritu cooperante y colaborador de los unos con los otros, en un afán que ha de dignificarnos como seres en camino, para la reconstrucción de un orbe más de todos que de nadie, más humano y consolador.
Seguramente siempre se ha dicho eso de “no sé donde vamos a llegar” en un lastimero tono de queja y esperando que alguien lo arregle. Pero nos cuesta trabajo pensar que las cosas llegarán hasta donde cada uno de nosotros las dejemos llegar. No creemos que las cosas estén en nuestras manos ni en nuestra voluntad.
Nuestro país necesita con urgencia dirigentes que se atrevan a decir lo que es justo y recto. Que dejen de mentir. Faltan políticos con convicciones y que tengan objetivos claros y que nada les desvíe de llegar a la meta. Los dirigentes políticos de nuestros días mueven pieza según indiquen las encuestas.
Tenemos un montón de fuegos en nuestra realidad; hasta el extremo, de que el ambiente de descontento es tan verídico, que el malestar se ha generalizado por toda la faz de la tierra. Sea como fuere, urge que despertemos, porque no podemos continuar, por más tiempo, bajo este estado de desazón, al que nos estamos acostumbrando.
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