Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Tienda Siglo XXI Grupo Siglo XXI
21º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas | Palabra | Religiosidad | Discordia | Problemas | Crisis política

Buen deseo

La ley es igual para todos
Octavi Pereña
lunes, 8 de enero de 2024, 08:55 h (CET)

Navidad es una época ideal para los buenos deseos. El rey como el resto de los ciudadanos está lleno de euforia. En el tradicional mensaje navideño, creo que pensando más en los políticos que en los ciudadanos, pide que se evite que se instale el germen de la discordia. La falta de concordia está instalada en todas las clases sociales. Por la relevancia pública se hace más visible entre los políticos.


El buen deseo del rey me ha hecho reflexionar sobre el tema. De entrada fracasará como fracasan la mayoría de los  buenos deseos. Por otro lado, me temo que los buenos deseos del monarca los dice desde una posición de superioridad. Es como si nos dijese: “Chicos, eso no se puede sostener. O cambiáis, o todo se va a hacer puñetas. Es como si el rey no tuviese nada que ver con la dramática situación en que se encuentra España. Vosotros estáis saturados de discordia. Yo como estoy libre de ella os recomiendo que os pongáis las pilas y la mandéis a la buhardilla para que allí descanse tranquila  cubierta de polvo y envuelta de telarañas. Esto no vale, majestad. Usted como descendiente de Adán es un pecador como el resto de los mortales. Temporalmente, usted goza de unos privilegios que los ciudadanos estamos muy lejos de poderlos disfrutar. Como usted y los ciudadanos somos descendencia de Adán nadie está libre de pecado. Ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo todos nos encontramos en el mismo nivel. Ante el Creador, las clases sociales que hoy nos diferencian y nos separan, desaparecerán. Solo existe una clase social: pecadores.


Cuando usted, majestad se dirige a los políticos que eviten se instale el germen de la discordia no puedo por menos que pensar que usted se excluye. Que el germen en cuestión no le afecta. Por ser descendiente de Adán, sí que le toca. Jesús que es el Médico del alma, su sangre derramada en la cruz del Gólgota limpiará todos sus pecados y dejará su espíritu blanco como una patena. Como corresponsable, en la parte que le corresponde, con la ciudadanía y la clase política de la grave crisis política, social, moral, que padecemos por haber dado la espalda a Dios. Sí, usted y todos los ciudadanos tenemos que reconocer nuestra condición de pecadores. Jesús cuyo Nombre se pronuncia con tanta vanidad durante la época navideña dejará de ser un personaje mitológico al reconocer lo que el Nombre significa: “Salvará a su pueblo  de sus pecados”. Entonces su majestad no  volverá a pedir a los ciudadanos sin distinción: ”TENÉIS que evitar que se instale el germen de la discordia, sino: TENEMOS que evitar que se instale. Entonces se dará un paso muy importante en la solución de algunos de los graves problemas que España tiene y que se han enquistado.

Noticias relacionadas

El mundo es inhumano. Y efectista, muy efectista. Los mismos que ahora se muestran compungidos por las terribles escenas de acoso sufridas por Antonio, el quinceañero santanderino con parálisis cerebral del IES Torres Quevedo, que piden a gritos dimisiones, que aportan los datos personales de los agresores, incluidos los domicilios, que se juntan para apalizarlos y darles una lección, son los que lo han permitido.

Las masas nunca se han revelado, porque ese trabajo corresponde a las elites surgidas para la ocasión, pero el hecho es hay que mantenerlas entretenidas, simplemente para que no se alboroten. En la era de la información manipulada, para entretenerlas simplemente hay que ofrecer espectáculo. La política toma nota de que para continuar con la fábula de la democracia hay que tener al votante permanente entretenido y es esta la función que asume el espectáculo político.

El rechazo a la tecnología y sus secuelas parece estar inscrito en alguna porción de nuestro ADN. No nos gustan los cambios y tendemos a pensarlos, muchas veces, como cosas del diablo, entendido este en sentido amplio. Como ejemplo de ello, en la Inglaterra de fines del siglo XVIII y principios del XIX se desarrolló el movimiento “ludita”, citado en cualquier manual historiográfico.

 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris
© 2025 Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto