
Construcción de edificios en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Las construcciones en marcha y los edificios que ya ocupamos para vivir y trabajar son responsables de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero que precipitan el cambio climático, así como de los desperdicios que requieren políticas y programas de gestión en todos los países, advierte el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Imagen: Shutterstock-Eega
NAIROBI – Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector de la construcción en el mundo dejaron de aumentar por primera vez en 2023, según destaca un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, dijo al presentar el “Informe sobre el Estado Mundial de la Edificación y la Construcción 2024-2025” que “la buena noticia es que las medidas gubernamentales están dando resultados. Pero debemos hacer más y con mayor rapidez”.
Ello porque “los edificios donde trabajamos, compramos y vivimos representan un tercio de las emisiones globales, y un tercio de los residuos globales”, precisó Andersen, con lo que contribuyen al cambio climático y presentan retos a la gestión de residuos en todo el mundo.
El informe registró que 2023 fue el primer año en que el crecimiento continuo de la construcción de edificios se disoció de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector, que anteriormente se habían estancado.
Expuso que los resultados son producto de la adopción de códigos energéticos obligatorios para edificios, alineados con las emisiones netas cero (subsumir o evitar tantas como las que se arrojan a la atmósfera), estándares de rendimiento obligatorios y el aprovechamiento de las inversiones en eficiencia energética.
La intensidad energética (cantidad de energía que se consume para producir una unidad de producto interno bruto) del sector se ha reducido en casi 10 %, mientras que la cuota de energía renovable en la demanda final de energía ha aumentado casi cinco por ciento.
Medidas adicionales son prácticas de construcción circular (reducir, reutilizar y reciclar materiales), arrendamientos ecológicos (las partes comparten costos y beneficios), la modernización energéticamente eficiente de edificios existentes y la priorización del uso de materiales con bajas emisiones de carbono.
Esas medidas pueden reducir aún más el consumo de energía, mejorar la gestión de residuos y reducir las emisiones en general, según registra el Pnuma.
A pesar de estos avances, el sector sigue siendo un factor clave de la crisis climática, ya que consume 32 % de la energía mundial y contribuye a 34 % de las emisiones globales de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero.
El sector depende de materiales como el cemento y el acero, que son responsables de 18 % de las emisiones globales y una fuente importante de residuos de la construcción.
Dado que casi la mitad de los edificios que existirán en el mundo para 2050 aún no se han construido, la adopción de códigos de construcción energéticos ambiciosos es crucial, subraya el Pnuma.
Sin embargo, los datos indican una reciente disminución de medidas altamente efectivas, como la instalación de bombas de calor, y más de 50 % de la superficie construida de nueva construcción en las economías emergentes y en desarrollo aún no está cubierta por los códigos de construcción.
El informe plantea un desafío a los principales países emisores de carbono para que adopten códigos de energía de construcción con cero emisiones de carbono para 2028, y que el resto de los países sigan sus pasos a más tardar en 2035.
Se considera fundamental incluir los códigos de construcción y la integración de los planes de reforma de esos códigos en la presentación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC en inglés) que deben nutrir el compromiso mundial sobre energías renovables y eficiencia energética.
Por último, los gobiernos, instituciones financieras y empresas deben trabajar juntos para duplicar la inversión mundial en eficiencia energética de los edificios, de 270 000 millones de dólares a 522 000 millones de dólares en 2030, estimó el Pnuma.
A-E/HM - Fuente: IPS
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