Estamos hartos de oír difundirse el término “woke”, pero, ¿qué es realmente esto?
El término "woke" proviene de la lengua inglesa y, en su origen, se usaba para describir un estado de conciencia social frente a problemas de injusticia racial y social. Literalmente significa "despierto" o "consciente".
Su primera aparición en este contexto data de movimientos sociales afroamericanos en la primera mitad del siglo XX, particularmente en canciones y discursos que instaban a estar alerta frente al racismo y la discriminación sistémica.
Con el paso del tiempo, "woke" se ha transformado en un término que abarca una amplia gama de cuestiones vinculadas a la justicia social, como el feminismo, la equidad de género, los derechos de la comunidad LGBTQ+, la teoría crítica de la raza y el medio ambiente, entre otros.
En la actualidad, el término es usado de manera polarizada. Por un lado, quienes lo defienden lo ven como un compromiso con la equidad y la lucha contra las desigualdades. Por otro, sus detractores critican el concepto como sinónimo de activismo extremo, señalando que puede implicar la imposición de ideas políticas o culturales en ámbitos como la educación, el entretenimiento o las políticas públicas.
En el contexto educativo, el término "woke" se refiere al impulso de integrar perspectivas progresistas relacionadas con diversidad, equidad e inclusión en los planes de estudio, políticas disciplinarias y prácticas escolares. Esto puede incluir temas como:
- Teoría crítica de la raza. Un enfoque que analiza cómo las estructuras sociales y legales perpetúan el racismo y las desigualdades raciales. - Inclusión de género. Políticas diseñadas para respetar y apoyar a estudiantes con identidades de género diversas, como permitir que utilicen nombres y pronombres de su elección. - Feminismo y equidad de género. Enfoques que promueven la igualdad entre hombres y mujeres; y desafían roles de género tradicionales. - Derechos LGBTQ+. Políticas para crear un ambiente seguro y afirmativo para estudiantes de la comunidad LGBTQ+.
No obstante, las iniciativas "woke" han sido objeto de controversia, especialmente en los Estados Unidos. Críticos argumentan que estas políticas pueden ir en detrimento de la objetividad, favorecer el adoctrinamiento político o poner en segundo plano materias tradicionales como matemáticas, ciencias o lectura.
Asimismo, se ha debatido sobre la percepción de que algunas políticas discriminan a ciertos grupos al priorizar la equidad por encima de la igualdad.
La equidad y la igualdad son conceptos relacionados con la justicia social, pero tienen diferencias clave en su enfoque y aplicación. Ambos buscan reducir desigualdades, aunque lo hacen de maneras distintas.
La igualdad implica tratar a todas las personas de la misma manera, proporcionándoles los mismos recursos, oportunidades o derechos, sin considerar las diferencias individuales o contextuales. El objetivo principal es garantizar que todos tengan las mismas condiciones iniciales o el mismo trato. Por ejemplo, ofrecer en una escuela el mismo libro de texto a todos los estudiantes, independientemente de sus habilidades, necesidades o contexto económico. La igualdad no toma en cuenta las diferencias entre las personas, por lo que puede perpetuar desigualdades si las condiciones de partida no son equitativas. Pero negar partir de la igualdad, independientemente de lo apuntado, sería ir a favor de una discriminación, positiva para unos y negativa para otros. Buscando equidad, realmente se está llevando a la desigualdad, por lo que ambos conceptos, aun a riesgo de confundirse, en realidad tienen un sentido que los enfrenta intrínsecamente.
La equidad, en cambio, reconoce que las personas tienen diferentes puntos de partida, necesidades y circunstancias, busca ajustar los recursos y oportunidades para que todos tengan una verdadera posibilidad de alcanzar el mismo objetivo. Pero lleva implícita la discriminación positiva que pretende evitar. El objetivo principal sería proporcionar a cada persona lo que necesita para alcanzar un resultado justo. Por ejemplo, ofrecer en la misma escuela, apoyo adicional (como tutorías o becas) a los estudiantes que enfrentan desventajas económicas o educativas. Se centra en eliminar barreras estructurales y brindar soluciones personalizadas, adaptadas a las desigualdades existentes.
Pongamos una comparación visual que ejemplifique mental y gráficamente una situación para captar la esencia de la diferencia entre ambos conceptos. Pongamos el ejemplo o metáfora de las cajas para ver un partido:
- Igualdad: Todos reciben la misma cantidad de cajas para pararse y mirar por encima de una cerca, aunque no todos puedan alcanzar la altura necesaria. - Equidad: Se distribuyen las cajas según las necesidades de cada persona, de modo que todos puedan ver el partido.
Mientras que la igualdad busca uniformidad, la equidad busca justicia adaptada a las diferencias individuales. Pero esto sigue creando problemas. En contextos sociales, económicos o educativos, la equidad es generalmente preferida cuando se busca corregir desigualdades profundas o estructurales, ya que reconoce que no todas las personas parten desde el mismo lugar.
En el caso presentado, los resultados de la encuesta realizada por Parents Defending Education revelan un rechazo significativo de las familias hacia diversas políticas asociadas al concepto "woke". Entre estas se encuentran:
- La eliminación del "0" como calificación mínima, vista como un intento de aplicar equidad académica. - La consideración de la raza en la aplicación de medidas disciplinarias. - Políticas de género que incluyen la participación de personas transgénero en deportes y el uso de baños según la identidad de género, así como la confidencialidad de la identidad de género ante los padres.
El debate sobre el concepto "woke" en la educación refleja la tensión entre quienes buscan fomentar un entorno más inclusivo y quienes consideran que estas políticas pueden fragmentar a la sociedad o distorsionar el propósito educativo fundamental.
Entre los padres encuestados un elevado porcentaje está contra la eliminación del “0” como baremo en la nota, independientemente de la raza y religión de los padres encuestados, así sucede con las opiniones de los padres en relación con las medidas disciplinarias, considerando que la raza no es valorable a la hora de aplicar sanciones y que lo justo es medir a los alumnos por el mismo color, ya sean blancos, negros, rojos, amarillos o verdes. Del mismo modo los padres se mostraron mayoritariamente opuestos a que varones biológicos compartan vestuario con mujeres biológicas, es decir, que alumnos varones biológicos independientemente de su orientación sexual, comportan vestuarios con seres del sexo opuesto biológicamente. Y, por supuesto, mostraron las encuestas que los padres están radicalmente disconformes con la ocultación por parte de los centros escolares de la verdadera identidad de sexo de sus hijos, creyendo, lógicamente, que esta información es de vital importancia para ellos.
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